Un hombre me platicó en una ocasión sobre una despedida de soltero a la que había asistido. Esta despedida no fue como la mía, donde nos disparamos con pistolas de juguete y jugamos un amistoso juego de cartas. No, la despedida de la que me contó este hombre era una despedida de soltero “de verdad”. El padre del novio contrató a una mujer para que se quitara la ropa y bailara.

El hombre que me contó la historia me dijo que cuando escuchó lo de la stripper, decidió irse antes de que llegara; no quería ser parte de eso. Cuando llegó, sin embargo, él no se fue. Se quedó ahí, no porque fuera guapísima, sino porque, en sus propias palabras: “estaba espantosa”. El hombre me dijo que se quedó a ver cómo los demás hombres se burlaban de ella.

Cuando escuché esta historia, no supe si agitar mis puños y gritar: ¡No! ¡Eso no está bien! o poner las manos en mi rostro, tirarme al suelo y llorar.

Tal vez, debí de haber hecho ambas cosas.

En los dos primeros capítulos de Génesis, antes de que el pecado entrara al mundo, Dios creó al hombre y a la mujer a Su propia imagen (1:27) y colocó a Adán y a Eva en la perfección del Edén para amar, adorar y representarlo a Él ante el mundo; es decir, para portar Su imagen.

Entonces, ¿cuál es el punto? Sin importar su etnicidad ni género, sin importar su habilidad para contribuir productivamente a la sociedad y sin importar si una persona es cristiana o no, cada ser humano tiene dignidad y valor. Los tienen porque su Creador se los ha otorgado y no debemos nosotros quitárselos.

Por tanto, una de las muchas farsas de la pornografía es la deshumanización de la mujer. La lujuria convierte a mujeres reales (hermanas e hijas y madres portadoras de la imagen de Dios) en carne de consumo, pixeles de placer. Es un crimen en contra de la humanidad y del Dios que nos creó con amor.

A menudo asumimos que consumir pornografía es como comer un platillo a solas. Eso nunca es verdad. Esa mujer que ha sido transformada en pixeles en tu pantalla es una mujer real cuyo Creador conoce los cabellos de su cabeza y el número de sus días. Ella ha sido asombrosa y maravillosamente hecha, pero no para que termines devorándote sus curvas.

Hace algunos años, el pastor y escritor John Piper escribió un artículo sobre la serie de televisión Game of Thrones [Juego de tronos], una serie malamente conocida por sus escenas excesivamente gráficas y violentas de desnudez. En su artículo, Piper mencionó una docena de preguntas que deben considerar los cristianos antes de ver la serie (y otras como esta). En seguida muestro dos de las preguntas relevantes a nuestra discusión:

¿Me gustaría que mi hija actuara este papel? Muchos cristianos son hipócritas al ver desnudez porque, por un lado, con el hecho de verla están diciendo que está bien, pero por el otro lado, saben en lo profundo de su ser que no les gustaría que su hija o su esposa o su novia actuaran este papel. Esto es hipocresía.

¿Estoy asumiendo que la desnudez puede ser fingida? La desnudez no es como un asesinato o violencia en la pantalla. La violencia en la pantalla es fingida; nadie en realidad resulta muerto. Pero la desnudez no es fingida. Estas actrices realmente están desnudas en frente de la cámara, haciendo exactamente lo que el director les dice que hagan con sus piernas y sus manos y sus pechos. Están desnudas frente a millones de personas para ser vistas.[1]

Si quieres luchar con éxito en contra de la pornografía, debes despertar ante estas realidades. Necesitas ver a las mujeres, no como la pornografía quiere que las veas, sino como Dios las hizo y como Él las ve. Necesitas verlas como coportadoras de la imagen de Dios. Esta es la convicción de la organización She’s Someone’s Daughter [Ella es la hija de alguien].[2] Ellos ponen sus pancartas con esas palabras escritas cerca de clubes nocturnos.

En el Evangelio de Lucas, vemos en repetidas ocasiones la dignidad y el honor que Jesús le mostraba a las mujeres. En Lucas 7, Jesús y los líderes religiosos son interrumpidos por una mujer pecadora que regaba “Sus pies con lágrimas y los secaba con los cabellos de su cabeza, besaba Sus pies y los ungía con el perfume” (v. 39). Jesús, tras enseñar sobre el perdón, preguntó a uno de los líderes religiosos, el dueño de la casa: “¿Ves esta mujer?” (v. 44). Vaya, sí que veía el fariseo a esta mujer. ¿Pero en verdad la veía? ¿La veía de la manera como Dios la ve? Jesús sí lo hacía. El pastor y autor Zack Eswine escribe:

Me pregunto cómo debió de haber sido para ella. No hay lujuria en los ojos [de Jesús], ninguna manipulación detrás de Su sonrisa, nada de coquetería ni adulación en Su tono. Su belleza natural fue notada y apreciada; su corazón y su mente fueron entendidos y conocidos. ¿La había mirado alguna vez un hombre de esta manera? ¿Sabían los hombres allí presentes que ellos también podían, por gracia, aprender a mirar a una mujer de esa manera?[3]

Tal vez tú, como los hombres allí presentes, nunca pudiste mirar a las mujeres correctamente, como verdaderas portadoras de la imagen de Dios. Sin embargo, por la gracia de Dios, puedes hacerlo. Debes hacerlo.

Preguntas de diagnóstico

  1. ¿Ha habido veces en tu vida cuando te parecía que tu depravación (o la depravación de otros a tu alrededor) era tan sofocante que parecía oscurecer totalmente la imagen de Dios en ti mismo o en alguien más? Si fuiste culpable en esta situación, ¿has confesado esto a Dios, buscando su perdón? ¿Qué puedes hacer para prevenir una situación similar en el futuro?
  2. ¿Sabes de situaciones actuales, pecaminosas a tu alrededor de mujeres siendo abusadas o maltratadas? ¿Cómo puedes ayudar? ¿Qué te está impidiendo hacerlo?
  3. Piper escribió: “La desnudez no es como un asesinato o violencia en la pantalla”. ¿Estás de acuerdo? Antes de leer esto, ¿habías alguna vez pensado acerca de si la desnudez puede ser fingida o no?
  4. ¿Te gustaría que tu hija, novia o esposa actuara un papel en series como Game of Thrones [Juego de tronos]; donde se muestra a mujeres siendo violadas? ¿Entonces, verlas nos convierte en hipócritas?

 


[1] John Piper, “12 Questions to Ask Before You Watch ‘Game of Thrones’” [“12 preguntas que debes hacerte antes de mirar ‘Game of Thrones’ [‘Juego de Tronos’]], Desiring God, June 20, 2014, http://www.desiringgod.org/articles/12–questions-to-ask-before-you-watch-game-of-thrones.

[2] Visita el sitio web www.Shessomebodysdaughter.org (disponible en inglés) para más información.

[3] Zack Eswine, The Imperfect Pastor: Discovering Joy in Our Limitations through a Daily Apprenticeship with Jesus [El pastor imperfecto: descubriendo el gozo de nuestras limitaciones a través de una formación diaria con Jesús] (Wheaton, IL: Crossway, 2015), 50.

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Benjamin Vrbicek
Benjamin Vrbicek y su esposa Brooke tienen seis hijos. Posee una licenciatura en ingeniería mecánica y aeroespacial por la Universidad de Missouri y una maestría en divinidad del seminario Covenant Theological Seminary en St. Louis, Missouri. Es pastor de enseñanza en la iglesia Community Evangelical Free Church en Harrisburg, Pennsylvania. Es autor y coautor de varios libros y blogs.