Nos pasa a todos en un momento u otro. Hay veces cuando nos despertamos deseosos de entrar en la Palabra de Dios, cuando nuestros tiempos en la Biblia están llenos de gran gozo y emoción. Anhelamos, deseamos, rogamos que estos tiempos nunca terminen. Pero lo hacen. A veces nos despertamos sin deseos de abrir la Biblia. Para nuestro pesar, nos damos cuenta que la alegría y la emoción de antes se han convertido en una mera obligación. Lo sé muy bien. Con la llegada de febrero, el invierno saliendo y la primavera a la vuelta de la esquina, quizás sea el momento de avivar esa vida devocional mediocre. A continuación, te doy algunas sugerencias:

 

Olvídate de tu plan

Los planes de lectura de la Biblia pueden ser de gran ayuda ya que nos indican lo que debemos leer cada día y nos mantienen encaminados en la lectura de la Biblia. El deseo de terminar el plan combinado con la sensación de fracaso personal que viene si no lo terminamos, puede ser suficiente motivación para mantenernos en marcha. Sin embargo, a menudo nos atrasamos en nuestro plan de lectura y el desánimo de estar un día, luego una semana, luego un mes atrasados nos paraliza y terminamos sin hacer nada. Si ese es tu caso, ¿por qué no te olvidas de tu plan? Deshazte de él sin vergüenza, sin esa sensación de fracaso, y haz algo diferente en su lugar. ¿Por qué no empiezas a leer un salmo al día, o un capítulo de uno de los evangelios? Encuentra una lista de 100 pasajes claves de las Escrituras y concéntrate en ellos. Escoge un libro corto como Colosenses o Tito y léelo todos los días durante un mes. Qué y cuánto lees es mucho menos importante que el simple hecho de leer algo y meditar en eso.

 

Inicia un plan

A veces un plan de lectura es el problema y a veces un plan es la solución. Si tu lectura es poco frecuente y no está estructurada, ¿por qué no piensas en buscar y seguir un plan de lectura? Aunque normalmente pensamos en planes anuales que comienzan en enero, también hay excelentes planes que se enfocan en periodos que pueden durar semanas o meses. Un plan de tres o cuatro meses puede ser justo lo que necesitas para llegar al final del año. Si la lectura de la Biblia es una gran lucha para ti, prueba un plan de 5 días a la semana porque te da dos días por semana que permite ponerte al día cada semana. Bible.com puede ayudarte a empezar con una amplia lista de opciones. La aplicación ReadingPlan ha sido mi compañera en lo que va del año y me ha gustado mucho!

 

Cambia el medio

A veces es necesario un cambio de medio. Si te ha estado costando tomar tu Biblia y leerla cada día, ¿por qué no piensas en cambiar a una Biblia en audio? Bible.com o su aplicación te leerá cualquier pasaje que quieras en una variedad de traducciones. También Biblegateway.com y su aplicación la leerán por ti. Toma unos audífonos y sal a dar un paseo mientras escuchas. Por otro lado, si has estado escuchando la Biblia y te ha costado mantener el ritmo, tal vez deberías volver a la lectura. Si te ha estado costando leer tu Biblia impresa, quizás deberías probar una versión electrónica para ver si eso despierta un poco más de interés: Logos maneja muy bien la lectura diaria, al igual que aplicaciones como Olive Tree y Accordance. Si tu aplicación ha dificultado la lectura, vuelve a la Biblia impresa, quizás buscando una edición para el lector que se centre en hacer que la Biblia se vea sencilla y hermosa desde el punto de vista tipográfico.

 

Lee en Comunidad

El fenómeno del devocional diario y privado es relativamente nuevo en la historia de la iglesia. A pesar de que es algo bueno, también hay un gran beneficio en la lectura de la Biblia en comunidad, tal vez en pareja o con un grupo de amigos. Si te cuesta leer la Biblia, ¿por qué no te permites alimentarte de los hábitos y la autodisciplina de otra persona? Pregúntale a tu esposo o esposa si puede unirse a tus devocionales o pregúntale a tus amigos si puedes reunirte con ellos para leer y orar. El mandato bíblico no es tener un tiempo devocional diario, sino estar constantemente, alimentándose de la Palabra de Dios.

 

Encuentra un Devocional

Si conseguir una comunidad no funcionara o no te llama mucho la atención, ¿por qué no consideras que tus devocionales sean guiados por un buen devocional diario? “De mañana oiré su voz: Devocional de Charles H. Spurgeon” es un clásico que nunca envejece. Puedes encontrar otros buenos devocionales de Paul Tripp, John Piper, Tim Keller, R.C. Sproul, John MacArthur, Nancy Leigh DeMoss, Randy Alcorn, y muchos otros. Asegúrate de que los devocionales se centren en la Palabra de Dios y que no leas a la carrera la porción de las Escrituras correspondientes. Observa cómo estos autores aman y confían en la Palabra de Dios y permite que eso alimente tu alma y eleve tu entusiasmo.

 

Lee un buen libro

Una gran manera de despertar un mayor interés en los devocionales personales es leer un buen libro sobre las disciplinas espirituales: Disciplinas espirituales para la vida cristiana, de Donald Whitney, es un clásico que te mostrará gentilmente el gozo y la necesidad de ser disciplinado en tu búsqueda de Dios y la piedad. Hábitos de gracia de David Mathis es otra excelente elección que se centra en la importancia de desarrollar buenos hábitos en la lectura de la Palabra, la oración y la participación en la comunión cristiana. EL libro En la quietud de Su presencia de Nancy Leigh DeMoss es una buena elección dirigida específicamente a las mujeres.

 

Lee y Ora

A pesar de que he dejado esta sugerencia para el final, es de suma importancia. Cuando tu vida devocional se ha enfriado, no hay nada mejor que seguir adelante sin permitirte detenerte. La lectura y la oración tienen su propia manera de despertar una mayor alegría en la lectura y la oración. No permitas que tu falta de interés te impida hacer lo que sabes que es muy bueno para tu alma. Lee y ora y confía en que ese deseo afectuoso de tener comunión con Dios  volverá.