Como pastor de jóvenes, recién salido del seminario, estaba discipulando a un adolescente del cual su familia estaba muy involucrada en nuestra iglesia. Cuando hablé con su mamá sobre sus planes futuros, estaba impactado al escuchar las opciones que tenía, la última opción que tenía era dedicarse al ministerio. Me explicó que una de las heridas más profundas y uno de los peores ejemplos cristianos que había presenciado vino de dentro de la iglesia. Ella no quería esas experiencias como compañeras constantes para su hijo. Al principio, pensé que estaba desanimada, dando una calificación injusta a la gente de Dios. Pero después pensé acerca de mis propias experiencias con mi la iglesia local.

  • Iglesia 1: Una gran iglesia tradicional con líderes que no podían ajustarse a un nuevo pastor y planearon reuniones secretas para hacerlo renunciar. Se fue y la discordia brotó después de su partida.
  • Iglesia 2: Una iglesia creciente buscado sensibilidad nació de una iglesia dividida.
  • Iglesia 3: Una iglesia sana de mediano tamaño que fue el producto de esfuerzos de revitalización durante años.
  • Iglesia 4: Una pequeña iglesia tradicional envuelta en controversias sobre cosas secundarias donde muchos eran divisivos, orgullosos y llenos de desconfianza por los demás.
  • Iglesia 5: Una iglesia mediana que 10 años atrás había despedido a un pastor que no pastoreaba y estaba tratando de cambiar todo demasiado rápido.
  • Iglesia 6: Una iglesia pequeña que había enfrentado una horrible división unos años antes y estaba marcada por desacuerdos sobre cuestiones teológicas secundarias y métodos ministeriales.

Cuando me detuve a considerar mis experiencias en la iglesia local, me di cuenta que casi todas habían tenido divisiones y conflicto como parte de su historia. Los cristianos no siempre son amables y a menudo no conviven muy bien con otros. El Espíritu Santo habita en nosotros, pero seguimos teniendo luchas con la carne. Somos posicionalmente santos, pero seguimos trabajando en la santidad práctica. Tenemos corazones transformados, pero divididos. Porque por esas realidades, las iglesias a menudo pueden parecer más como un ring de lucha que una asamblea celestial.

Estemos en desacuerdo como cristianos

Obviamente, tu experiencia puede ser diferente que la mía, y por la gracia de Dios, muchas fieles, unidas, evangelizadoras iglesias locales existen en el mundo. Pero ninguna es perfecta. Después de todo, están llenas de pecadores (pecadores que crean conflicto). Por lo tanto, pastores, necesitan dirección sobre cómo manejar el conflicto.

Aquí es donde aparece Si os mordéis y coméis unos a otros por Alexander Strauch. Este libro indaga en las Escrituras para descubrir una manera piadosa de manejar los conflictos en la iglesia. Con tres capítulos de apertura en principios bíblicos que sirven de cimiento para actuar según el Espíritu, en amor y en humildad. Seguido de siete capítulos de principios específicos para manejar conflictos, este es un recurso valioso para pastores y líderes de iglesias que pastorean sus ovejas hacia la unidad y gracia en sus interacciones y desacuerdos.

Strauch argumenta que la conversión provee recursos para que el creyente sea transformado y después enseña cómo el creyente guiado por el Espíritu, motivado por el amor y humildad. Tiene poder para conquistar conflictos con gracia y verdad. Con tips bíblicos y prácticos para controlar nuestro enojo, nuestra lengua y nuestro espíritu de crítica, Strauch nos muestra los peligros de estos vicios y cómo reemplazarlos con piedad.

Él enfatiza en perseguir activamente la reconciliación y paz en relaciones rotas y cómo la disciplina en la iglesia se desenvuelve en este proceso. También reflexiona sobre perseguir la paz y cuándo hay que dividirse, enfocándose en cómo tratar con falsos maestros. Yo particularmente aprecié que ilustra cada principio con escenarios fáciles de abordar, pues son realistas, relacionales y les recuerdan a los lectores que el hacer la paz debe ser buscado de manera corporativa.

12 citas útiles

El libro de Strauch está lleno de sabiduría pastoral. Aquí hay una prueba pequeña de lo que provee a lo largo del libro:

“El mundo ama la dulce melodía de la venganza, pero Dios ama la dulce melodía de la oración, la paciencia y la bondad”. (28)

“Para Pablo, la libertad en Cristo significa un servicio amoroso, a abnegado a los demás, no auto-indulgente. Es la carne – siempre preocupada con el yo y lista para pelear– la que exige derechos y libertades”. (35)

“Cuando la actitud de Cristo de servicio humilde permea la iglesia local, esta puede hacer frente a cualquier tormenta. Sin embargo, cuando lo que caracteriza a un grupo de creyentes es el orgullo, aun un desacuerdo menor podrá suscitar un torbellino de discusiones”. (40)

“Satanás sabe que ‘antes del quebrantamiento es la soberbia, y antes de la caída la altivez de espíritu’. Así que provocar el orgullo en las personas, especialmente el orgullo por lo ‘correcto’, es un esquema eficaz para corromper una buena iglesia”. (43)

“Algunos cristianos de hoy, que nunca maldicen, roban, faltan a una reunión de oración, o ni siquiera piensan en emborracharse, responden con ira desenfranada hacia quienes están en desacuerdo con ellos”. (51)

“La ira es como fuego, puede usarse para calentar o cocinar, pero también puede quemar la casa”. (63)

“Pero la confrontación no tiene por qué ser fea o dolorosa. La confrontación realizada en el poder del Espíritu Santo, con delicadeza y tacto, alivia y libera a una persona necesitada”. (103)

“Por desgracia, a menudo preferimos una mentira consoladora en lugar de la verdad confrontadora”. (106)

“La pacificación cristiana no es cuestión de ignorar los problemas, deseando que desaparezcan o negociar una tregua. No es el apaciguamiento o la paz a cualquier precio. La pacificación cristiana es una labor ardua y sacrificada que debe ser guiada por las verdades de la Escritura”. (117)

“Estar en desacuerdo con un hermano por un asunto doctrinal, es una cosa, pero arrojar acusaciones viles y airadas, distorsionar las creencias de otra persona, satanizar a un creyente consagrado y actuar agresiva e infantilmente, es otro asunto”. (149)

“Debemos defender la doctrina ortodoxa con un comportamiento y un lenguaje igualmente ortodoxo”. (151)

Una guía para la unidad de la iglesia

Este libro no es una torre de marfil que examina la unidad de la iglesia, es una guía de tornillos y tuercas para manejar el conflicto de manera real entre personas reales en iglesias reales. Nos muestra a los cristianos cómo actuar como cristianos y cómo proteger a sus testigos cuando no ven ojo por ojo. Es de fácil lectura, bíblico, devocional y práctico para el ministerio, todas las cosas que un pastor valora. Si quieres ayudar a tu iglesia a verse como fuera de este mundo en medio de la discordia y la división alrededor nuestro, toma una copia y compártela libremente.

Este artículo se publicó originalmente en inglés en https://www.9marks.org/review/book-review-if-you-bite-devour-one-another-by-alexander-strauch/