Uno de los problemas más grandes del ser humano después de la Caída en Génesis 3, es que somos excelentes para ver los pecados de los demás, y pasar por alto los nuestros. Juzgamos a las personas con una vara completamente distinta a la de nosotros, e ignoramos el mandato de nuestro Señor Jesucristo en Mateo 7:5. Sin embargo, en aquellos escasos momentos en los que genuinamente nos preocupamos por nuestra maldad primero, en lugar de ver, a la de los demás, y reconocemos nuestra desesperada necesidad de la gracia de Dios, cometemos el error de fijar nuestros ojos únicamente en los pecados escandalosos que podríamos haber cometido. Al hacer esto, olvidamos aquellos pecados que tristemente han sido normalizados en nuestra sociedad y en nuestras vidas, o, que son catalogados como “menos malos”.

De esto precisamente trata el aclamado autor estadounidense Jerry Bridges, en su libro Pecados Respetables, en sacar a la luz aquellos pecados en la comunidad evangélica conservadora que por mucho tiempo hemos estado consintiendo y alimentando, incluso sin darnos cuenta. Tristemente hemos puesto nuestros ojos en los pecados más “perversos” y escandalosos en nuestra sociedad, y hemos olvidado que, para nuestro Dios, todo pecado es una traición cósmica ante Su santidad (Santiago 2:10).

Bridges explica en el prefacio de su libro, que “la motivación para escribir este libro se deriva de mi profunda convicción de que nosotros, los llamados evangélicos conservadores, nos preocupamos demasiado por los vergonzosos pecados de la sociedad que nos rodea. No obstante, hemos llegado al punto de perder de vista la necesidad de confrontar nuestros propios pecados más ‘refinados’ o sutiles”. De esto es que trata todo el libro, en mostrarnos de manera sencilla, pero sustanciosa, aquellos pecados que pasamos por alto y normalizamos en nuestro diario vivir.

Estructura:

El libro está compuesto por un prefacio y veintiún capítulos, de los cuales, a simple vista y rápidamente, podríamos dividir en tres secciones. La primera, podría ser conformada por los primeros seis capítulos del libro. En esta parte, antes de adentrarnos a cada pecado respetable, el autor nos expone algunas enseñanzas que debemos de tener en cuenta.

Es sumamente interesante como Bridges, en su primer capítulo, nos habla sobre nuestro llamado a la santidad. Debo de admitir que fue con este libro que pude ver más claramente que todos los hijos de Dios somos santos, porque fuimos escogidos, separados, apartados y comprados por el Señor antes de la fundación del mundo. Es muy importante entender nuestro llamado, porque al tener clara nuestra condición, podemos ver el más “pequeño” pecado, como realmente Dios lo ve. “No nos volvemos santos por lo que hacemos”, expone el autor, “somos hechos santos por la acción inmediata y sobrenatural del Espíritu Santo que hace Su obra de transformación muy dentro de nuestro ser interior, a tal grado que llegamos a ser una nueva creación en Cristo”. Por lo tanto, el pecado, sería “una conducta indigna de un santo.”

Más adelante, Jerry Bridges nos explica de forma detallada, realmente qué es el pecado y sus consecuencias. Nos explica cómo podemos luchar contra él, y la importancia del poder del Espíritu Santo en nuestras vidas. Solo a través del poder del espíritu, es que podremos luchar contra nuestra maldad. Si no logramos entender esta zapata que el autor presenta en esta primera sección del libro, muy difícilmente podremos entender las próximas secciones en donde se detallan claramente aquellos pecados respetables.

En la segunda sección, podríamos incluir los próximos catorce capítulos del libro. Esta parte, claramente sería la más extensa de todas, porque es en ella en la que el autor presenta esos pecados “aceptables” con los que hemos estado lidiando y consintiendo diariamente. Los pecados tratados en este libro son: la impiedad, ansiedad, frustración, preocupación, falta de contentamiento, ingratitud, orgullo, egoísmo, falta de dominio propio, impaciencia, irritabilidad, ira, resentimiento, amargura, enemistad, hostilidad, rencor, contienda, el juzgar a los demás, un espíritu de crítica, envidia, celos, competitividad, control, chisme, calumnia, mentira, palabras ásperas, sarcasmos, insultos, ridiculizar, mundanalidad, amor al dinero, inmoralidad y la idolatría.

A pesar de que, en este libro, el autor no expone cada uno de los pecados aceptables o respetables que existe en medio nuestro, aun así, es un excelente recurso que todos debemos leer. Bridges plantea los más comunes de todos, no obstante, debo admitir, que por más comunes que parezcan, casi la mayoría de ellos son difíciles de detectar por nosotros mismos. Esto hace que este material sea aún mucho más valioso y oportuno.

Finalmente, en la tercera sección, podríamos incluir el último capítulo de todo el libro, debido a que por sí solo, es un resumen claro de lo expuesto en este libro. Es en este capítulo, en donde el autor retoma las enseñanzas y principios más importantes de todo el libro, y en donde los lleva a la práctica. “Necesitamos ser honestos y humildes y admitir los pecados sutiles que cometemos para experimentar el amor que proviene del perdón de esos pecados. Pero también debemos enfrentarlos y resolverlos. El peor de los pecados, en términos prácticos, es negar que esos pecados sutiles existan en nuestra vida. No podemos enfrentarlos a menos que los reconozcamos. El primer paso para lidiar con cualquiera de los pecados mencionados es reconocerlos y arrepentirnos de nuestra actitud. Eso no significa que de la noche a la mañana vamos a erradicarlos de nuestra vida”.

La clave, presenta el autor, es reconocerlos, arrepentirnos de ellos y seguir luchando. Es necesario que mortifiquemos todos esos pecados. Como dice el apóstol Pablo en Romanos 8:12-14: “Así que, hermanos, somos deudores, no a la carne, para vivir conforme a la carne. Porque si ustedes viven conforme a la carne, habrán de morir; pero si por el Espíritu hacen morir las obras de la carne, vivirán. Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, los tales son hijos de Dios”. En otras palabras, “la carne no se da por vencida tan fácilmente”, por lo que tenemos que ser diligentes y diariamente luchar contra ellos.

Es cierto que luchar contra todos estos pecados que nos presenta el autor, no es una tarea de la noche a la mañana. Es por eso, que Bridges concluye su libro llevándonos a ver a Cristo como nuestro único camino a la victoria. “Siempre mire a Cristo y Su perfecta justicia para saber dónde se encuentra usted, sabiendo que es aceptado ante Dios. Recuerde: si usted está unido a Cristo, el Señor lo ve envuelto en su justicia perfecta. Siempre acuda al Espíritu Santo para que lo capacite a enfrentar el pecado que hay en su vida y para producir en usted su fruto espiritual”.

Por otro lado, el autor cataloga su libro no solo como un libro de pecados, sino también, como uno que promueve la esperanza. “No debemos seguir revolcándonos sin esperanza en nuestros pecados. Al contrario, debemos creer que, a través del evangelio, Dios ha solucionado el problema de la culpa por nuestros pecados y el dominio que tienen sobre nosotros”. Y más adelante añade, que “el evangelio es un regalo vital de Dios, no sólo para nuestra salvación, sino también para ayudarnos a confrontar la actividad permanente del pecado en nuestra vida. Así que seguimos necesitando del evangelio todos los días”.

Conclusión:

Todo cristiano, ya sea nuevo o maduro en la fe, debe de priorizar la lectura de este libro en su vida. Algo que disfruto y tomo muy en cuenta al leer un libro, es cuando el autor narra sus propias experiencias de luchas contra el pecado. Jerry Bridges no es la excepción, ya que él no escribe desde una alta posición ganada por sus logros espirituales, sino desde la trinchera de sus propias batallas contra el pecado. En apenas el segundo párrafo de todo el libro, logramos ver esa confesión del autor.

Este libro fue un regalo de mi pastor para mí, pero no esperes a que alguien más te obsequie este gran material para leerlo. Corre a la librería más cercana y adquiérelo, porque al igual que lo hizo conmigo, sé que será usado por el Señor como un instrumento para mostrar tu propia maldad. Sin embargo, cuando lo leas, que tu espíritu no sea derrumbado, más bien, corre desesperadamente a Cristo para que pueda limpiarte de toda tu maldad y puedas cada día más, crecer en santidad y parecerte más a Él. Recuerda, el hecho de que podamos ver nuestra maldad es una misericordia de Dios. Ahora bien, es nuestra responsabilidad luchar contra esos pecados, una vez han sido revelado por el Espíritu Santo.

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Jose Ruiz
Apasionado por el evangelio y licenciado en Música con una concentración en composición, arreglo y producción. Es el creador y administrador de Lectura Redimida, y el podcast que lleva el mismo nombre, que tiene como fin, incentivar la lectura de libros de sana doctrina. Es miembro de la Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo (IBSJ) en la República Dominicana, sirviendo en los ministerios de música y la librería. Ama los libros, la escritura, la música y sobre todo, al Señor Jesucristo. Puedes seguirlo en Instagram como @lecturaredimida.