Tengo una buena selección de teologías sistemáticas en mi librero. Van desde lo muy legible hasta lo casi irremediablemente complejo. Algunos de los autores son claramente muy eruditos pero no han sido bendecidos con la habilidad de comunicar fácilmente esa riqueza de conocimiento que poseen. Otros son grandes comunicadores pero, desafortunadamente, no tienen una comprensión tan buena de la teología.

A veces, sin embargo, estos dones se unen en la forma de una persona que tiene gran conocimiento de teología y es capaz de comunicar su conocimiento de una manera clara y comprensible. La última adición a estos volúmenes es La salvación es del Señor, escrito por John Frame. Aunque es una obra más pequeña que la mayoría de los libros de teología sistemática, con sólo 360 páginas, es, tomando prestadas las palabras de William Edgar, al mismo tiempo “vigorosamente ortodoxo y dulcemente pastoral”.

Frame es profesor en el Seminario Teológico Reformado de Orlando, Florida, donde enseña Teología Sistemática y Filosofía. Anteriormente sirvió varias décadas en la facultad del Seminario Teológico de Westminster. Hace algunos años, Frame comenzó a escribir una serie de estudios en varios volúmenes que examinan los principales conceptos bíblicos desde la perspectiva del Señorío de Dios (Teología del Señorío).

Desde el comienzo de ese trabajo, a menudo se le preguntó si compilaría esta serie en una teología sistemática completa y siempre respondió que “no”. Pero luego, en 2003, se le pidió que impartiera un curso de información general en teología sistemática para el Instituto de Estudios Teológicos de Grand Rapids, Michigan. Dio las conferencias en 2004 y formaron la base de La salvación es del Señor. Dicha obra de teología sistemática surgió a pesar de su disposición por lo contrario. Este libro está relacionado con su actual serie de Teología del Señorío, pero no es parte de ella. “Este libro no será parte de la serie de Teología del Señorío, pero los lectores de esos libros encontrarán aquí el mismo enfoque: exegético, reformado y enfocado en el señorío de Dios y de Jesucristo”.

Frame escribió La salvación es del Señor con el fin de ser una introducción a la teología sistemática. Y es una introducción, como se evidencia por su pequeño tamaño comparado con otras obras de teología sistemática. A modo de comparación, la Teología sistemática de Grudem contiene casi 1300 páginas y la de Hodge es mucho más grande aún, extendiéndose a través de tres volúmenes muy densos.

El libro de Frame “no está dirigido principalmente a los lectores de la serie Teología del Señorío, sino a los principiantes en teología, gente que busca una introducción básica”. Para dirigirse a este público, el autor se ha esforzado en definir todos los términos técnicos y ha adoptado un tono conversacional y pastoral. Frame considera que esta obra es de nivel universitario o de seminario en su dificultad, aunque sospecho que incluso un estudiante de secundaria suficientemente dedicado podría beneficiarse de su lectura.

Una de las herramientas que Frame emplea a lo largo de este libro para captar el interés del lector es “un sistema de tres,… tríadas de señorío, que se extiende a lo largo de todo el libro. Este sistema es principalmente un instrumento pedagógico, pero personalmente espero que te muestre formas importantes en las que todo en la Biblia está enlazado.

Como te darás cuenta, la Biblia no es una colección miscelánea de ideas sino un sistema coherente y consistente de verdad en el que las principales doctrinas dependen unas de otras”. A pesar de que aprecié este instrumento pedagógico, no encontré que contribuyera mucho a mi lectura del libro, aunque tampoco resultó ser una carga. Puedo ver que, para algunas personas, sería una valiosa adición y que logra lo que Frame espera que logre. Apunta claramente a una unidad dentro de las Escrituras.

El libro está dividido en dos secciones, la primera trata principalmente de verdades objetivas como: “La naturaleza de Dios, la Trinidad, la persona y la obra de Cristo, la persona y la obra del Espíritu Santo.” Trata en gran parte de verdades establecidas y eventos que ocurrieron una vez y para siempre y que nunca se repetirán.

La segunda sección trata de los acontecimientos más subjetivos y repetibles, como la justificación y la santificación, acontecimientos que ocurren en la vida de cada creyente. En esta segunda sección, Frame sigue de cerca el camino de John Murray y su libro “La redención cumplida y aplicada”. Después de discutir el ordo salutis (u orden de salvación) discute la naturaleza y tarea de la iglesia, los medios de gracia, los sacramentos, el cielo y el infierno y los últimos días. De forma adecuada, cierra con un capítulo que pregunta “¿cómo viviremos entonces?”

Frame cita abundantemente la Teología sistemática de Grudem y hay un buen parecido en gran parte de su teología. Está de acuerdo con Grudem en la mayoría de los puntos, la excepción más notable es una comprensión diferente de los dones milagrosos. La conexión entre Grudem y Frame se explica en la dedicatoria del libro de Grudem. Él escribió, “Este libro está dedicado a ocho personas”.

Entre ellos están “Edmund Clowney, John Frame y Vern Poythress, profesores y amigos del Seminario de Westminster, que influyeron en mi comprensión teológica más que nadie, y que me enseñaron la teología reformada en humilde sumisión a cada palabra de las Escrituras”. No es de extrañar, entonces, que los dos hombres tengan tanto terreno en común.

Aquí hay un breve resumen de algunas de las posiciones más importantes que Frame ha adoptado: En soteriología, es calvinista. En escatología es, cuando se le arrincona, renuentemente postmilenario.

En su comprensión de la eclesiología es presbiteriano (y por lo tanto, sacramental y pedobautista) y al considerar los dones milagrosos del Espíritu, es cesacionista. Me sorprendió un poco ver que, al discutir la tarea de la iglesia, enseña que la iglesia debe ser misional, y por lo tanto pone más énfasis en la Gran Comisión que muchos creyentes reformados y presbiterianos. A pesar de esta larga lista de etiquetas, es caritativo, dispuesto y capaz de discernir entre las doctrinas de primer y segundo orden. Traza líneas firmes sólo donde deben ser trazadas, afirmando su aprecio por todos los que están comprometidos con el evangelio.

La Salvación Pertenece al Señor no es una teología sistemática exhaustiva, ya que es, y pretende ser, sólo una introducción. Y como introducción tiene un éxito admirable. Claramente el resultado de mucho estudio y mucha meditación reflexiva, este libro es claro y comprensible, mientras que al mismo tiempo expresa muchas de las verdades más profundas de la fe cristiana.

El lector sería negligente al saltarse las listas de lecturas recomendadas al final de este libro, ya que Frame enumera muchos recursos excelentes en “teología sistemática y método teológico” así como muchas sólidas “introducciones a la fe reformada”. Confío en que, para muchos, este libro será sólo el comienzo de un fructífero estudio de toda la vida sobre la fe cristiana. Recomiendo con entusiasmo La salvación es del Señor a cualquiera que busque saber más sobre el gran Dios al que servimos. Este libro seguramente edificará a todos los que lo estudien, ya sean creyentes desde hace mucho tiempo o recién convertidos. Será un placer leerlo.