¿Cuál es el rol de la mujer en la iglesia local? ¿Cuáles son las áreas de servicio para una mujer? ¿Qué principios bíblicos encontramos en la Palabra acerca del papel de la mujer en una congregación? Estas son algunas de las preguntas más importantes que toda iglesia local debe responder.

Si tienes un conocimiento general y bíblico acerca de la iglesia local, es fácil tachar un par de actividades eclesiásticas de la lista al hacerte esas preguntas. La mujer no debe predicar ni tener el rol de anciano o pastor. Pero en la iglesia no solamente se predica o se es anciano. Hay mucho más por hacer en toda congregación. Puede ser abrumador pensar en todas las posibilidades de servicio que una mujer tiene en la iglesia local, porque son muchas. Como nuestro buen Señor Jesucristo lo dijo: “la mies es mucha y los obreros pocos” (Lc.10:2) En la iglesia siempre hay mucho que hacer; y entre las mujeres no es la excepción.

Tito 2:3-5 es el pasaje más claro que yo encuentro en la Escritura acerca del enfoque de las mujeres dentro de la iglesia local. Todo este pasaje captura mi atención, pero especialmente la última parte del versículo 5: “para que la palabra de Dios no sea blasfemada”. Nuestro rol como mujeres dentro de la iglesia local puede promover el evangelio o puede alejar a las personas del mismo.

Imaginemos una joven soltera, apenas interesada en el evangelio. Ella tiene muchas dudas. Viene de un trasfondo donde se promueve el aborto y el libertinaje. Llega a la iglesia. Una mujer que es miembro de la congregación y madura en la fe se acerca a esta joven que llegó por primera vez, se presenta ella y también a su familia, y la invita a su casa a tomar un café. Esa joven que está de visita acepta la invitación y observa la vida de esta mujer, siente la paz que se vive en su hogar, ve ejemplificado el gozo de ser madre y de servir a la familia.

En medio de lavar los platos y la ropa, y cambiar un pañal, platican, se conocen y esta hermana madura comparte con esta señorita acerca de lo que está aprendiendo en la Palabra, de cómo vino a Cristo hace algunos años y cómo su vida depende totalmente de Cristo. No se tú, pero estando en los zapatos de esta joven que apenas está considerando el evangelio, yo habría regresado a la iglesia el siguiente domingo y la vida de esta mujer cristiana me hubiera motivado —no desanimado— a conocer más acerca de las buenas nuevas.

El ministerio de mujeres es vital en el alcance y madurez de otras mujeres dentro de la iglesia local. No podemos menospreciarlo, ni pensar que sucederá automáticamente. Por eso creo que el libro El ministerio de mujeres: para bendecir la iglesia local es excepcional. Cathy, junto con otras escritoras, hacen un trabajo muy completo para ayudar a las mujeres en la iglesia a desarrollar un ministerio de mujeres bíblico, en orden y para la gloria de Dios en cualquier formato que tu iglesia lo lleve a cabo.

En este libro encontrarás lo que necesitas para comenzar un ministerio de mujeres, para alinear con la Palabra tu ministerio actual o para hacer crecer el alcance de tu ministerio. Las escritoras tocan temas variados que van desde la teología del ministerio de mujeres hasta el uso adecuado de las redes sociales. Este es un libro conciso, práctico y que toma en cuenta todas las etapas de la mujer: jóvenes, mujeres con hijos pequeños, solteras, viudas, etc.

Uno de los puntos sobresalientes del libro es el énfasis en la responsabilidad que tenemos como mujeres de someternos a la autoridad pastoral, de preguntarles siempre a nuestros ancianos su aprobación, de rendir cuentas a nuestros pastores. Esto es muy importante, como ellas mismas lo mencionan en el libro. El ministerio de mujeres debe ser un apoyo al ministerio de toda la iglesia local, no puede ser algo aislado, aparte o con un propósito diferente al de la iglesia en conjunto.

Otro punto sobresaliente de este libro es el enfoque en el carácter de aquellas que van a estar sirviendo no solo en la enseñanza a mujeres, sino en todas las áreas: desde la consejería, las llamadas para orar o la organización. Todas las mujeres involucradas en un ministerio tienen que cuidar su vida espiritual.

Cómo último punto para resaltar, debo mencionar el tono de sinceridad y gracia del libro, especialmente cuando se habla de que cada mujer tiene que estar en el lugar donde Dios le ha capacitado. Si no eres muy buena enseñando, pero sí organizando, pues organiza. Toda cristiana que sirve tiene que ser lo suficientemente madura y humilde para reconocer su lugar en el cuerpo de Cristo con gozo.

Lo único que pudiera haber agregado al libro es, tal vez, una carta de un pastor de una iglesia en la que haya un ministerio de mujeres bíblico. Ante el énfasis del libro de rendir cuentas y someterse a los pastores, las palabras de uno de ellos hubieran sido un buen complemento. En mi opinión, hubiera hecho bien al libro incluir las palabras del corazón de un pastor, lo que significa tener el apoyo de mujeres piadosas y sometidas a Cristo sirviendo en la iglesia. Quizás el pastor hubiera compartido cómo el ministerio de mujeres bien dirigido es de bendición y ayuda a la iglesia en general. El libro es sobresaliente, pero creo que esto hubiera hecho tangible varios puntos mencionados.

Recomiendo de corazón este recurso a cualquier mujer. Leerlo te dará mucha teología del rol de la mujer en la iglesia. No me sorprendería que se convirtiera en un manual y referencia de cómo se lleva a cabo el ministerio de mujeres en la iglesia en nuestro mundo hispano.

Que Dios siga glorificándose dentro de Su iglesia local y que más mujeres como Cathy sigan escribiendo a nuestro mundo hispano guías como esta. Que Dios nos permita llevar a cabo el ministerio de mujeres como Él manda, no como nosotras creamos mejor. Todo para la gloria de Su nombre, nuestro gozo y la edificación de nuestras iglesias locales.