La evangelización personal es una de esas asignaturas pendientes en la mayoría de creyentes, pero especialmente de quienes estamos involucrados en el ministerio pastoral, por lo que, acercarnos aun libro como este, no solo es un gran desafío sino una muy pertinente exhortación.

Abrir El Evangelio y la Evangelización Personal de Mark Dever y encontrarse con la historia de John Harper y suy pasión que por alcanzar a los perdidos hasta, literalmente el último suspiro de vida, es más que una invitación a leer, particularmente creo que todo libro debería tener una introducción como esas porque es ponerse delante de un espejo para ver lo flacos que somos en algo tan vital como evangelizar.

Quiero destacar varios aspectos que considero importantes para mi y en general para todo lector y que enmarcan el énfasis de un libro casi que de obligada lectura para todo creyente.

Es un libro acerca del Evangelio

Lo primero que quiero destacar es la manera en que este libro está impregnado del Evangelio, no solo desde una comprensión semántica sino teológica.

Uno de los males de nuestra generación es que ve la evangelización como un programa masivo de alcance, pero no como algo que está anclado a la realidad bíblica de quién es el hombre, su incapacidad para salvarse y la obra de gracia hecha por Dios al enviar a su Hijo, Jesucristo.

Su enfoque no es solo acerca de las apreciaciones positivas del Evangelio, sino que es al mismo tiempo un trabajo apologético relacionado con las formas en las que el mensaje de salvación es presentado. Que el evangelio no se trata de decir que el hombre debe ser mejor persona, que todo está bien, que Jesús quiere ser nuestro amigo o sencillamente que Dios es amor; es una defensa de la escancia de lo que debe enseñarse. Citando a J.C Ryle, el autor dice:

“Hay una clase de cristianismo frecuente y mundano que mucha gente tiene, y creen que con ello es suficiente, un cristianismo barato, que no ofende a nadie y no requiere sacrificio, que no cuesta nada y no vale nada”.[1]

Así que este es un libro con un ancla profunda en el Evangelio.

Es un libro desafiante

Creo que este es el aspecto que más me impactó mientras leía. Es como estar conversando con alguien que sabe lo que no he estado haciendo bien y que no solo habla del peligro de continuar en ese estado sino que llama a levantarte de la silla y salir a hacerlo.

Una y otra vez, Mark destaca el problema de la incredulidad como la principal causa por la que no evangelizamos, el tener un conocimiento intelectual del Evangelio pero no confiar que es suficiente para salvar a otros.

Poder ver que el no querer poner en riesgo nuestra identidad y reputación nos lleva a esconder el Evangelio a fin de no ofender o poner en peligro alguna relación, encontrase retratado allí más que un desafío es una muy oportuna exhortación.

Mark hace una radiografía muy precisa del problema y creo que eso es lo que le permite trabajar en una solución relevante. Me temo que muchos al hablar de evangelización se concentran en el método, pero no en identificar el mal que hay detrás; sin embargo, en este libro, como un médico que examina con cuidado a su paciente para luego proponer un tratamiento, encontramos no solo elementos sino argumentos para considerar evangelizar como un llamado y una necesidad en el creyente.

Es un libro inminentemente práctico

Debo confesar que esperaba encontrarme con un libro más instructivo y metódico, algo como, haz esto o aquello, no hagas esto, ni esto otro; sin embargo, aun cuando no es una lista de instrucciones, este libro está impregnado de practicidad.

El autor se refiere en el capítulo cuatro ¿Cómo evangelizar? A un balance entre la honestidad, urgencia y gozo [2] tres elementos esenciales para una evangelización efectiva.

La honestidad está orientada al contenido del mensaje, la urgencia a la disposición del evangelista y el gozo a la actitud. Estas “tres dimensiones” de la evangelización abarcan gran parte de lo que el ejercicio es en la práctica.

Además de eso, el autor provee una lista de sugerencias que deberían considerarse a la hora de evangelizar, algo que hace bien a la hora de pensar en áreas específicas que debemos desarrollar si queremos ser efectivos: oración, usar la Biblia, ser claros, provocar autorreflexión y hacer énfasis en la iglesia.

Algo llamativo también de este aspecto práctico, es el llamado a evitar el pragmatismo y concentrar la evangelización en algo relacionado solo con números y resultados. Al tener ciertas formas como modelo podemos convertir el compartir las buenas nuevas en un método y no en algo orgánico que se desprende de nuestro propio gozo al haber sido alcanzados para salvación.

Estoy agradecido por haber estado reflexionando en cada verdad presentada por el autor aquí, he podido pensar en mis propias debilidades en cuanto a este tema, las áreas específicas en las que debo trabajar y también la forma en que, en lo personal, el oficio ministerial me ha dado cierta sensación de deber cumplido, asumiendo erróneamente que el púlpito reemplaza la evangelización personal, cundo no es así en realidad.

Quiera el Señor hacer arder nuestras almas de tal modo que podamos presentar el Evangelio a otros con honestidad y urgencia y encontremos gozo mientras servimos en esta maravillosa tarea de traer a otros al camino del Señor.

¡Que así sea!

 


[1] Dever, Mark. El evangelio y la evangelización personal (Spanish Edition) (p. 33). Publicaciones Faro de Gracia. Edición de Kindle.

[2] Dever, Mark. El evangelio y la evangelización personal (Spanish Edition) (p. 45). Publicaciones Faro de Gracia. Edición de Kindle.