Debido a la fuerte influencia que ha tenido el catolicismo romano en todo el mundo, especialmente en Latinoamérica, es casi imposible que no hayamos tenido contacto con alguna catedral o iglesia católica. En la República Dominicana, el 57% de la población se identifica con el catolicismo, mientras que, en México, el porcentaje aumenta hasta aproximadamente el 77%. Así que, de alguna forma u otra, hemos tenido acceso a estas enormes edificaciones, con coloridos y deslumbrantes vitrales, en donde por cientos de años, se han mostrado a los apóstoles como notables y excepcionales santos con un grado de espiritualidad mucho mayor que el nuestro. Pero déjame decepcionarte, porque la verdad es que al igual que nosotros, eran hombres comunes y corrientes.

Habiendo sido criado bajo el dogma católico por casi veinte años, y cumplido con los principales sacramentos propios de la iglesia católica, había tenido una errónea percepción acerca de estos hombres, que, por tres años, caminaron con Jesús. Por años, los coloqué en un pedestal mental, vislumbrándolos como santos inmaculados que nunca habían “matado ni a una mosca” y que merecían nuestras completas oraciones y devoción.

Pero bíblicamente, ¿quiénes eran realmente estos hombres? Es esta reveladora pregunta la que el aclamado predicador, escritor y maestro John MacArthur, nos responde en su libro Doce Hombre Comunes y Corrientes: Cómo el Maestro formó a sus discípulos para la grandeza y lo que Él puede hacer contigo. Este libro es el resultado de una recopilación de un conjunto de series predicadas por MacArthur, hace más de cuarenta años, sobre el carácter de los doce apóstoles.

Es importante tomar en cuenta, que el autor, en la introducción de su libro, aclara que los llamados apostólicos de Pablo y Matías (quien sustituyó a Judas en Hechos 1:23-26) no fueron menores que el de estos doce. Sin embargo, explica que su enfoque en el libro radica en los doce hombres que compartieron el ministerio público de Jesús con Él, y que fueron Sus amigos y compañeros más cercanos.

La verdad revelada:

Ciertamente, los apóstoles no eran santos inmaculados, no eran eruditos, ni siquiera eran religiosos. Entre ellos había un puñado de pescadores, un recolector de impuestos odiado por su propia gente, y un político fanático bastante impulsivo. Sorprendentemente los hombres que el Señor Jesucristo escogió eran comunes y corrientes, eran desesperadamente humanos y notablemente sin distinción. No había nada especial en ellos que los hubiese hecho atractivos delante de Dios para seguir con Su obra en la tierra.

El autor nos explica que “ninguno era reconocido por su erudición ni por su gran saber. No eran oradores ni teólogos. De hecho, vivían al margen de lo que era el sistema religioso de los días de Jesús. No sobresalían por talentos naturales o habilidades intelectuales. Por el contrario, todos eran proclives a equivocarse, a fallar, a tener actitudes erróneas, a que les faltara la fe y a experimentar amargos fracasos; y el mejor ejemplo de esto era el líder del grupo, Pedro. Incluso Jesús expresó que eran lentos para aprender y de cierta manera torpes espiritualmente” (Lucas 24:25).

Más adelante MacArthur continúa diciendo que “no fue porque tuvieran talentos extraordinarios, capacidades intelectuales excepcionales, poderosas influencias políticas o alguna condición social especial. Ellos trastornaron el mundo porque Dios trabajó en ellos para que lo hicieran. Dios escoge a lo humilde, lo bajo, lo manso y lo débil, de modo que no haya la más mínima duda sobre cuál es la fuente de poder cuando sus vidas cambien el mundo. No es el hombre; es la verdad de Dios y el poder de Dios en el hombre”.

Así que, está más que claro que no había nada especial en ellos, como para que el Señor los haya seleccionado de una gran multitud de prospectos. Esta es una de las razones principales por las que considero que este libro es de suma importancia, ya que el autor nos recuerda que aquellos hombres fueron simplemente instrumentos en Sus manos, de la misma forma en que tú y yo podemos ser instrumentos de Dios hoy y ahora. Es esta clase de libros las que nos recuerda la asombrosa noticia del evangelio, porque nos permite entender que la obra no depende de nosotros, sino de quien nos envió.

Doce Hombres Comunes y Corrientes es un fiel y acertado análisis de los cuatro evangelios, saturado de pasajes directamente sacados de la Biblia, y en su correcto contexto histórico. John MacArthur no escribe este libro con base en su propia opinión acerca de los apóstoles, ni con superficiales hojeadas de la Palabra de Dios, sino que, con un profundo estudio, nos presenta la historia de estos doce hombres de una forma bíblica, clara y atractiva.

Por otro lado, uno de los principales propósitos del autor al escribir este libro, es que podamos aprender del ejemplo de ellos, lo que en realidad significa ser verdaderos discípulos de Cristo. La imperfección de estas personas fue usada para glorificar al Señor Jesucristo, y las grandes hazañas que más tarde lograron hacer, no fue por su inteligencia ni personalidades, sino por el evangelio que predicaban. Estoy muy de acuerdo con la afirmación respecto a esto que presentó el autor, que “el poder está en la Palabra, la verdad que predicamos, y no en nosotros”.

Este libro nos llena de esperanza, porque nos recuerda que no tenemos que ser extraterrestres ni seres celestiales para poder ser siervos del Señor para Su gloria. Así como dice el apóstol Pablo, “sino que Dios ha escogido lo necio del mundo para avergonzar a los sabios; y Dios ha escogido lo débil del mundo para avergonzar a lo que es fuerte. También Dios ha escogido lo vil y despreciado del mundo: lo que no es, para anular lo que es, para que nadie se jacte delante de Dios” (1 Corintios 1:27-29). “Hombres comunes y corrientes, gente como usted y yo, se transformaron en instrumentos por medio de los cuales el mensaje de Cristo se llevó hasta los confines de la tierra”.

Conclusión:

Así que sí, estoy completamente de acuerdo con la afirmación del autor, de que “es una lástima que a menudo se los ponga en pedestales como figuras de magnífico mármol o se los pinte como si fueran dioses de la antigua Roma. Eso los deshumaniza. Porque ellos eran simplemente doce hombres comunes y corrientes, humanos en todos los aspectos. No debemos pasar por alto quienes eran realmente”. Cuando vemos a los apóstoles de esta forma, los alejamos de la realidad. Al hacer esto olvidamos que no se trata del enviado sino de quien envía. Estos hombres comunes y corrientes hicieron lo que hicieron, porque Cristo tuvo misericordia de ellos, y los transformó y redimió, al igual que lo ha estado haciendo con cada uno de nosotros, los verdaderos creyentes y siervos del Señor.

Este libro te coloca frente a frente a los discípulos como nunca antes los habías visto. Tendrás la oportunidad de caminar en sus sandalias, comprenderás cuáles eran sus dudas, sus esperanzas y temores. Escucharás el poder de las palabras de Jesús de una manera completamente diferente, y lograrás entender aspectos de la vida de ellos que nunca antes habías logrado descubrir por ti mismo. Personalmente, este libro sigue siendo uno de mis favoritos, y no han sido pocas las veces en que lo he recomendado. El mensaje de este libro es claro: “Si Cristo puede cumplir Sus propósitos por medio de hombres comunes como estos, imagínate lo que Él tiene en mente para ti”.

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Jose Ruiz
Apasionado por el evangelio y licenciado en Música con una concentración en composición, arreglo y producción. Es el creador y administrador de Lectura Redimida, y el podcast que lleva el mismo nombre, que tiene como fin, incentivar la lectura de libros de sana doctrina. Es miembro de la Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo (IBSJ) en la República Dominicana, sirviendo en los ministerios de música y la librería. Ama los libros, la escritura, la música y sobre todo, al Señor Jesucristo. Puedes seguirlo en Instagram como @lecturaredimida.