Es un privilegio para mí reseñar un libro tan precioso como este. Hace algunos años leí una frase de Alder Mortimer que me ayudó a discernir la clase de libros que quiero escoger a la hora de ponerme a meditar en sus páginas. En su clásico Cómo leer un libro dijo: “Los buenos libros nos superan; en otro caso, no serían buenos”. Esto es muy cierto. Por eso, quiero añadir que siempre que escojamos un libro del Dr. Núñez estaremos ante un escrito muy bueno. Y nos veremos desafiados por él. Sus trabajos son fenomenales: bíblicos, prácticos, claros, de contexto latinoamericano y con detallado desarrollo del tema escogido.

De pastores y predicadores es un hermoso volumen. Me tomé el tiempo de buscar las palabras repetidas por el autor en mi Kindle, y encontré que “pastor” y “oveja” son las más usadas, después de las palabras “Dios” o “Cristo”. Y este hallazgo es útil para resumir el libro en general.

Primero Cristo

Los ministros deben entender que Cristo es el Príncipe de los pastores. Al final de cuentas es Su Iglesia la que debemos cuidar, amar y nutrir. Cada párrafo está fundamentado en la Palabra de Cristo. Lo que Él dice no es opcional para la vida de la Iglesia, es decisivo.

Luego los pastores

El libro va dirigido a ellos, claro. Pero la intención parece ser crear una conciencia de pastoreo en los líderes. Ellos no son reyes, señores, jefes, presidentes o dueños de la iglesia local. Son co-pastores, siervos del gran Pastor. Y es a Él a quién deben rendir cuentas de sus acciones para con Su amada Esposa, la Iglesia.

Por último las ovejas

Esto también marca el tono del libro. Los ministros son pastores de ovejas, no domadores de leones o cuidadores de cabras. Hablar de las personas como ovejas trasmite su vulnerabilidad espiritual, emocional y hasta física.

En termino generales, el libro es de carácter maduro. Se percibe que lo escribió un hombre experimentado. Los consejos que recibimos son como un pozo de agua, y debemos detenernos en ellos para beber apropiadamente de sus profundidades.

 

Acerca de la estructura del libro

Introducción: el pastor y su ministerio

El libro comienza señalando la crisis de ética ministerial que existe en América Latina. Esto es crucial para el lector, según entiende Núñez, porque si no despertamos a esta realidad, leeremos el resto del libro de forma apática y soñolienta.

El autor diserta sobre ciertos aspectos destacados en el pastorado Latinoamericano:

  • Escasez de pureza doctrinal e integridad pastoral.
  • Disminución del estándar.
  • Selección tipo «buffet» de las condiciones bíblicas para ser pastor.
  • Falta de respeto al oficio pastoral.
  • Pastores que se autodenominan.

La crisis por la que pasamos las iglesias en relación al liderazgo, surge por colocar el énfasis en la preparación doctrinal en vez de en el carácter de la persona. El pastorado no es una profesión, es un llamado a sufrir con Cristo, por amor a Él, a Su reino y a Su Iglesia.

Capítulo 1: el pastor y su llamado

Esta sección pretende responder algunas preguntas importantes: ¿Quién elige a los pastores? ¿Qué es lo más importante en la vida de un pastor? ¿Sus talentos y sus dones? ¿Su preparación académica? ¿Su llamado? ¿Su carácter?

Aquí el autor ofrece una definición del llamado divino a la vocación pastoral: “El pastorado es la obediencia a la voz interna de Dios confirmada por un llamado externo que se representa mediante la afirmación de la congregación de aquel que recibió ese llamado”.

Sin embargo, Núñez se apresura en decir que el amor del pastor por su Señor es demostrado al pastorear el redil. Por lo cual, el ministro debe cultivar una diaria dependencia de Cristo.

Este llamado divino es irresistible. Es interno y externo. Y se pueden apreciar por los dones derramados por el Espíritu en la persona, para que cumpla con su ministerio.

Capítulo 2: el pastor y los riesgos de su llamado

Los riesgos que se analizan son los que pueden ofuscar el ministerio, debilitarlo o incluso destruirlo. Son escollos que pueden hundir el barco de un ministro, de su familia o de toda la iglesia. “Tengan cuidado de ustedes mismos…” es una frase del puritano Richard Baxter que abre el capítulo y resume el pensamiento del mismo.

Mente sana, corazón sano. Y corazones sanos producen familias y ministerios saludables.

Basado en un estudio realizado en los Estados Unidos, Núñez explica que el 90% de los pastores declaró no estar preparado lo suficiente para enfrentar las demandas del ministerio. Por lo tanto, el autor prosigue en considerar algunos peligros del ministerio pastoral, entre los cuales menciona:

  • Falta de crecimiento del pastor.
  • La inmadurez emocional.
  • El sentido de competencia.
  • Falta de lealtad de parte de miembros de la congregación.
  • Las expectativas irreales de la congregación.
  • Las tentaciones sexuales, de poder y de crecimiento.

Al final del capítulo aparece una frase estremecedora: “Si tú no estás dispuesto a tomar riesgos, el pastorado no es una vocación para ti”.

Capítulo 3: el pastor y su carácter moral

Este capítulo es una exposición de 1 Timoteo 3. Pasaje conocido presentado de forma fresca. Hay verdades en la Escritura que no son negociables, es decir, no se prestan a áreas grises. Por ejemplo: somos salvos solo por fe, solo por gracia, solo a través de Cristo y solo para la gloria de Dios.

Algo similar ocurre con los requisitos pastorales, estos no se pueden negociar bajo ningún costo.

Capítulo 4: el pastor y el uso de su tiempo, orden de sus prioridades y sus metas

El desarrollo que hace Núñez de este tema me fascina. Por el hecho de que es bíblico en su presentación y práctico en su aplicación. El pastor aprenderá a:

  • Poner las prioridades en el orden correcto.
  • Diferenciar lo urgente, lo prioritario y lo importante.
  • La importancia del núcleo familiar.
  • Tomar decisiones.
  • Organizar su agenda.
  • Establecer metas.

Capítulo 5: el pastor y su familia

Creo que este es uno de los capítulos más oportunos de todo el libro. Por lo menos, relacionado al contexto latinoamericano. Las demandas y los desafíos que enfrenta un solo pastor ante toda una iglesia son grandes. No todas las iglesias tienen cuerpo de pastores. Y no todos son sostenidos a tiempo completo. Por lo tanto, creo que es muy acertado todo lo que se dice aquí.

La familia del pastor debe ser redimida. Hay riesgos que correr, críticas que manejar, compromisos que tomar, expectativas que llenar, un tiempo para descansar y un llamado al que responder.

Capítulo 6: el pastor y su función profética

Con un celo santo por la predicación expositiva en cada iglesia sana de América Latina, Núñez nos enseña las marcas de una predicación fiel:

  • Es una predicación centrada en Dios.
  • Es una predicación sin “fuego extraño”.
  • Es una predicación que no exalta al hombre.
  • Es una predicación doctrinal.
  • Es una predicación con poder y con autoridad.

Capítulo 7: el pastor y su función sacerdotal

Aquí el corazón del libro. Porque habla del corazón del pastor. Porque hallamos una preciosa exposición del corazón de Cristo. Y porque serás expuesto a una dulce visión del corazón de Pablo. Palabras como “amor”, “ternura”, “compasión”, “humildad”, “lágrimas”, “oración”, “velar”, “cuidar”, “alimentar” y “servir” resaltarán ante tus ojos.

Capítulo 8: el pastor y su función como líder

El liderazgo fuerte y saludable está en crisis. Y esto le preocupa al autor. Es necesario definir qué es un líder y qué  significa liderar en términos bíblicos. Por eso, debe tratar asuntos como la visión, las convicciones, el carácter, las crisis, las influencias, la autentificación y la trayectoria exitosa de un pastor comisionado por Cristo como líder de la grey.

Capítulo 9: el pastor y su función como consejero

En este capítulo, Núñez marca una diferencia entre el pastor como predicador a toda la congregación, y como consejero a un individuo particular de la iglesia. Define lo que entiende por consejería bíblica. Ofrece algunas ayudas básicas para que comprendamos cómo administrarla fielmente en nuestra amada iglesia local. Y describe las características de un consejero bíblico.

Capítulo 10: el pastor, la iglesia local y la formación de futuros pastores

¿Cómo puede aportar una iglesia local en la formación de futuros pastores? ¿Qué lugar ocupan los seminarios en este proceso? ¿Qué rol cumple el púlpito cada domingo? ¿Cómo puede sumar un pastor o un cuerpo pastoral en la vida de un joven que aspira a la vocación pastoral? Preguntas de esta índole se tratan en esta sección. Y suma un instructivo modelo personal de la Iglesia Bautista Internación (la misma que pastorea el escritor en República Dominicana), explicando el proceso que ellos mismos llevan adelante en su propia iglesia.

Capítulo 11: el pastor y su equipo ministerial: plantación y visión

El contenido de este capítulo es resumido por el autor en su introducción al mismo:

“En Latinoamérica, la mayoría de los pastores no cuentan con un equipo ministerial que pueda apoyarles en la ardua tarea de liderar la grey del Señor[…] Tomando en cuenta esta realidad, y reconociendo los beneficios de contar con un equipo de liderazgo, a lo largo de este capítulo deseo abordar el tema del pastor y su equipo ministerial, cómo formarlo y la importancia del mismo en el ejercicio del pastorado”.

Capítulo 12: el pastor y la membresía de la iglesia

¿Qué es la membresía de la iglesia? ¿Qué evidencia bíblica existe con relación a ella? ¿Por qué Cristo no habló de ella? ¿Qué hacemos con los que no son miembros? ¿Cómo hacemos un pacto de membresía para nuestra iglesia? Prepárate para conocer estas respuestas dadas por un hombre piadoso que por años ha aplicado este concepto en la iglesia local donde el Señor lo puso.

Capítulo 13: el pastor y la disciplina de la iglesia

Este tema es, en parte, la continuación del anterior. Núñez primero tuvo que establecer un fundamento sobre la membresía en la iglesia local, para luego, hablar de la disciplina en la misma. Lo que me encantó de estos últimos capítulos es que van acompañados por experiencias personales de la Iglesia Bautista Internacional. Podemos ver la doctrina en la praxis eclesial. Eso enriquece nuestra compresión de cómo poner los músculos de la teología en movimiento.

Capítulo 14: el pastor y su descalificación

Finalmente, el tema más sobrio de todo el libro. Sin duda alguna. Recuerdo cuando leí por primera vez el libro del puritano Richard Baxter para los pastores. Quedé en “shock espiritual” por cómo empezaba. Fue como una bofetada. Y desde aquel gran libro, este es el próximo en mi vida que me ha impactado tanto. No por cómo comienza, sino por cómo termina.

Cualquiera que conozca un poco la miseria de su corazón temblará aquí. Solemnes advertencias sobre el orgullo, el pecado sexual, la avaricia, y otros peligros que descalifican al ministro, nos deja el pastor Núñez a todos nosotros.

Conclusión

De pastores y predicadores es un libro excepcional. ¿Qué mas puedo decir a todo lo comentado? El aporte que hace para América Latina es incalculable. Es indispensable en la biblioteca de cada ministro serio. Debe ser leído por todo miembro que tome en serio la iglesia de Cristo y la vocación pastoral.

 

En lo personal, este libro ha derretido mi corazón, ha inflamado mi pasión por Cristo y Su Iglesia, ha esclarecido el peso de la vocación pastoral, y me ha despertado a los riesgos y sacrificios del mismo.

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