El gran desafío en el matrimonio no es amar más a nuestras esposas, sino amarnos menos a nosotros mismos, ya que es la egolatría la que genera tantas de las  luchas que experimentamos. Para ser maridos exitosos debemos matar continuamente lo que nos hace priorizar nuestros intereses, nuestra comodidad y nuestro bien sobre el bien de nuestras esposas. Para obtener éxito en esta área necesitamos consejos, necesitamos hombres que nos hagan conscientes de nuestro egoísmo y que nos den ejemplos de abnegación.

Robert Wolgemuth es uno de esos consejeros. Tiene mucha experiencia en el matrimonio, 45 años con Bobbie, su primera esposa y, tras su muerte, cinco años con Nancy DeMoss Wolgemuth. Él también tiene un profundo sentido del carácter que Dios llama a los maridos a desarrollar y del amor que les llama a mostrar. Ha escrito: Como el buen Pastor, para servir como guía del marido para “Lidera tu Matrimonio con Amor y Gracia”.

No puedes perderte la palabra “lidera” justo ahí en el subtítulo, y Wolgemuth la aborda de inmediato: “quizás no te veas como un hombre con habilidades de liderazgo”, dice, “pero sigues siendo la cabeza de tu matrimonio y tu hogar. Ese es el mensaje de este libro”, porque amar es liderar y liderar es amar. Sin embargo, Dios llama a los hombres a un tipo particular de liderazgo, el que se muestra en esa gran metáfora bíblica del pastor y sus ovejas. Lo que podría verse como una imagen de palabras degradantes -después de todo, si el marido es el pastor, su esposa debe ser la oveja- se transforma en algo hermoso cuando reconocemos que Dios es el gran Pastor de cada uno de nosotros y que todos somos las ovejas de su rebaño. El marido es un pastor que es a su vez una oveja; se le llama a pastorear cuando él mismo es pastoreado. “El modelo para nuestros matrimonios es la relación de Jesús con nosotros. Él es nuestro pastor. Es nuestro líder.” Este Pastor lideró como un sirviente y nosotros también debemos hacerlo.

El enfoque del libro es un extenso desarrollo del concepto de pastor en relación con los maridos. Así como un pastor conoce a sus ovejas, también un marido debe tener un profundo e íntimo conocimiento de su esposa. “Como maridos —pastores— nuestro trabajo es tener la oportunidad de liderar gentilmente, de luchar por la oportunidad de tratar a nuestras ovejas con humildad y amabilidad.” Así como un pastor aprende a comunicarse efectivamente con sus ovejas, un marido debe aprender a hablar con amor, paciencia y gracia. “No somos vaqueros. Somos pastores. Buenos pastores”. Así como un pastor guía a sus ovejas, un marido debe guiar a su esposa, porque “no todo hombre es un líder nato, pero todo marido está llamado a ser ‘cabeza'”.

El pastor también satisface a sus ovejas, las consuela, las alimenta, las anima y se asegura de que sus necesidades sean atendidas. “Eres el pastor de tu esposa. Amorosamente conoces, hablas, satisfaces, diriges, proteges, confortas, alimentas, animas, satisfaces las necesidades de tu oveja y la pastoreas. Y juntos, tú y tu esposa se preparan para ser la preciosa novia del Buen Pastor, esperando la boda de todas las bodas, cuando nuestro Novio venga a reclamarnos como suyos”.

Como muchos maridos, lamento la forma en que muchas veces me he amado a mí mismo y he fallado en amar a mi esposa. Me lamento de cómo he amado y me he conducido por mi propio interés en  lugar del de ella. Anhelo crecer en esto, amarla de la forma en que Dios me llama a hacerlo. He tenido consejeros piadosos en el pasado, hombres que han sido un ejemplo de ese amor. Pero estoy ansioso por más y por esa razón disfruté mucho este libro y su exploración de la noción del marido como pastor. Es una ilustración rica que proporciona un gran estímulo para la meditación y un gran marco para la imaginación.

Y creo que Wolgemuth fue el hombre adecuado para escribirlo, ya que las circunstancias de su vida lo prepararon para la tarea. Hay algo en el haber amado y perdido que añade una emoción y urgencia a sus palabras, y algo en el haber amado de nuevo que añade frescura y emoción. En la introducción dice, “Espero y oro que este libro te ayude en tu camino hacia un objetivo que tú y yo comprendemos: que llegarás a ser más como Cristo y que tu matrimonio será fortalecido”. Me gustaría pensar que ese ha sido mi caso.