Dios tiene propósito en todo lo que hace incluyendo el tiempo que pueda durar una pandemia mundial (Prov. 19:21).

Él tiene dos años llamando a su pueblo a confiar más en Él y en su propósito y menos en el nuestro. Al mismo tiempo, está preparándonos para lo que viene. C.S. Lewis dijo que el dolor es el megáfono de Dios y mi pregunta es, ¿estamos escuchando Su voz?

La pandemia nos ha hecho oír Su voz. Sin embargo, ¿estamos escuchando lo que Dios quiere decirnos?

La pandemia del Covid-19 ha llegado a ser nuestra nueva normalidad y hemos tenido bastante tiempo para evaluar si hemos crecido a través de lo que estamos viviendo.

¿Cómo esta nuestra relación personal con El Señor?  ¿ha mejorado o empeorado? ¿Ha crecido nuestra relación con Él en nuestra familia y estamos más cerca del Señor? son preguntas que podemos usar para comenzar a orientarnos y para darnos cuenta si estamos en realidad escuchando o solamente oyendo Su voz.

Las dificultades nos dirigen hacia Él, el único que puede resolver nuestros problemas y al mismo tiempo producir una dependencia en Él. Cuando el ruido del mundo es tan alto como lo hemos vivido estos últimos dos años, a menos que seamos intencionales en escucharle, Su voz puede pasar desapercibida. Para mantener una perspectiva bíblica, necesitamos pausar, alejarnos de nuestras emociones, planes y expectativas para ver el panorama de lo que Dios está haciendo.

Es tan fácil dejar que las emociones nos dirijan y nos confundimos en los desafíos, nos abrumamos y perdemos de vista no solamente lo que le agrada a Dios sino también lo que realmente importa para la eternidad. A.W. Tozer dijo “¡a veces, cuando nos sentimos abrumados, olvidamos lo grande que es Dios!” Fijémonos en el gran Dios para no desenfocarnos.

No hay nada malo en hacer planes, pero muchas veces hacemos resoluciones y planes de mejorar nuestro caminar con El Señor que desaparecen en poco tiempo ¿Por qué? Porque la carne es débil y no podemos hacer nada sin Él (Juan 15:5). Entonces, es importante hacer planes y debemos hacerlos mientras recordamos que El Señor dirige los pasos (Prov.19:21) e ir donde Él para que Él nos transforme dándonos el poder que necesitamos para completarlos. Necesitamos ingerir más de Su Palabra, meditar en ella para aplicarla a lo que estamos viviendo y en el proceso, Él crecerá en nuestras mentes y como resultado, la gravedad de nuestros problemas disminuirá colocando a ambos en su debido lugar.

Dios orquesta todo (Prov. 16:14), sus planes son buenos (Jeremías 29:11) y los utilizara para nuestro bien (Rom. 8:28).

Él no es un Dios de caos sino de orden (1 Cor.14:33) y entonces, ¿por qué el mundo ha vivido estos años con tanto dolor y confusión? ¡Porque la paz es prometida a Sus hijos y únicamente cuando confiamos en Él! (Isa. 26:3) ¿Estamos llenas de paz, aunque nuestros planes no estén completos? Si no, nuestra confianza está todavía en nosotras mismas y no en Dios. Nuestras reacciones demuestran si Dios está en el trono en nuestras vidas o si tenemos un ídolo reinando.

Nosotras necesitamos realizar planes que le agraden y estén alineados con Su Palabra y Su voluntad en nuestras vidas.  Y son estas mismas reacciones que nos dan prueba de donde estamos en falta todavía y donde debemos trabajar. Nuestros planes están hechos bajo la dirección del Señor. Él es el único que conoce el futuro y los planes que Él tiene para nosotras (Efe. 2:10).

Fitzhugh Dodson había dicho que “sin metas y sin planes para alcanzarlas, eres como un barco que ha zarpado sin destino.”  Sin embargo, nuestros planes tienen que ser flexibles para que Dios los cambie según Su dirección. Alguien lo había explicado así: “los planes son como el timón de nuestras vidas y la sabiduría de Dios es el viento que llena las velas” Tenemos ejemplos bíblicos, Jesús mismo hizo planes como vemos en Juan 4:3-4 donde Él “tenía que pasar por Samaria” y vimos los planes constantes de Pablo, pero también vimos como Pablo confiaba en Dios y rendía su voluntad a la de Él como vemos en Hechos 16:6 cuando El Espíritu Santo le impedía hablar en Asia. Esto es un ejemplo de Proverbios 16:9 para seguir “La mente del hombre planea su camino, pero el SEÑOR dirige sus pasos.” La única forma de tener esta perspectiva es evaluar todos nuestros acontecimientos por encima del sol. Cuando tenemos la morada del Espíritu Santo y estamos enfocadas en Dios y Su plan, Su voluntad se hace evidente en nuestras vidas y entonces “no os preocupéis por el día de mañana; porque el día de mañana se cuidará de sí mismo. Bástele a cada día sus propios problemas.” (Mat. 6:34)

Podemos concluir que si meditamos en su Palabra (Salmos 1:2) y evaluamos nuestras respuestas y elecciones acorde a lo que leemos, entonces aprovecharemos la pandemia para que estemos más enraizadas y esto impactara no solamente nuestras emociones sino la relación con nuestra familia y la que ellos puedan tener con nuestro Señor. Nuestro futuro está controlado por el Señor, pero nuestras reacciones y elecciones decidirán si disfrutamos o no el viaje.  Pedimos la sabiduría del Señor para que Su poder, provisión y voluntad estén presentes en el día a día y así caminaremos en las huellas del Espíritu Santo (Gal. 5:16-17) impactando todas las vidas alrededor nuestro.

Cuando estamos en la presencia del Señor nuestra perspectiva cambia y Su paz llenará nuestras vidas para que sigamos adelante a pesar de lo que está ocurriendo en el mundo. Además, nuestra vida espiritual crecerá mientras Él nos forma a la imagen de su Hijo.

Bendiciones