Una nueva semana comienza, una dulce semana y muy ocupada en Minneapolis mientras recibimos a muchos amigos para la conferencia anual de pastores, la Conferencia de Bethlehem para Pastores y Líderes de Iglesias en asociación con desiringGod.org, una vez más en el Centro de convenciones en Minneapolis. El tema de este año es: “El gozo puesto delante de nosotros: Perseverancia y esperanza en el día de la oposición”.

Para estos primeros tres día de la semana, hablaremos sobre la realidad de la oposición cultural al evangelio y aprenderemos cómo florecer espiritualmente y ministrar fielmente al enfrentar la persecución cultural, ya sea sutil o severa. Es, por supuesto, una conferencia para líderes, pero creo que este año en particular será especialmente relevante para cualquier cristiano atento que quiera involucrarse en nuestra cultura con consideración y humildad. Los conferencistas lo incluyen a usted, por supuesto, Pastor John. Sé que está preparado y listo para asistir. También están aquí Don Carson, Jason Meyer, Léonce Crump, el misionero Tim Keesee de los DVD Dispatches from the Front [Reportes desde el frente], junto con Os Guinness y muchos otros conferencistas.

Bueno, vayamos a la bandeja de entrada. Nos han llegado muchas preguntas este mes sobre el discipulado. ¿Qué es el discipulado? ¿Cuál es la meta del discipulado? ¿Cómo se hace típicamente? ¿Qué quisiera decirnos para orientarnos sobre el discipulado, Pastor John?

Hacer discípulos

Un par de observaciones sobre la palabra discipulado. La palabra discipulado no aparece en la Biblia. El término es ambiguo en español. Puede significar mi discipulado, en el sentido de mi propio patrón de seguir a Jesús y confiar en Él y aprender de Él. Ese es mi discipulado. Puede significar eso. O puede significar mi actividad de ayudar a otros a ser discípulos en el sentido de aprender de Él, de crecer en Él.

El segundo significado, ayudar a otros sí tiene un verbo en el Nuevo Testamento griego: mathēteuō, hacer discípulos. Puede significar predicar el evangelio para que la gente se convierta a Cristo y se vuelva cristiana y, así, ser discípulos. Por ejemplo, Hechos 14:21 dice: “Después de anunciar el evangelio a aquella ciudad y de hacer muchos discípulos, volvieron a Listra, a Iconio y a Antioquía”. Así que, “hacer discípulos” es aquí una sola palabra griega y significa “convertirlos a Cristo”. Eso es lo que significa.

O puede significar el proceso completo de conversión, bautismo y enseñanza de los caminos de Jesús como se utiliza en Mateo 28:19-20: “Vayan, pues, y hagan discípulos”. Y esto es lo que significa: “Bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a guardar todo lo que les he mandado”.

Este es un proceso muy largo. Es un proceso de toda la vida. Así que, conviértelos. Bautízalos. Y luego pasa una vida enseñándoles a obedecer todo lo que dijo Jesús. Eso es lo que incluye el verbo “discipular” en el Nuevo Testamento.

Cristianos de segunda

La palabra discípulo en el Nuevo Testamento no significa un cristiano de segunda. Hay algunos ministerios construidos alrededor de esta distinción tan antibíblica, como si, después de convertirse, se vuelven discípulos que aprenden un poco más como cristianos de segunda y luego finalmente se vuelven discipuladores.

Todos estos grupos son lingüísticamente extraños al Nuevo Testamento. Un discípulo en el Nuevo Testamento es simplemente un cristiano. “Y a los discípulos se les llamó cristianos por primera vez en Antioquía” (Hechos 11:26). Todos los convertidos a Jesús eran discípulos. Y todos lo que se convertían a Jesús eran cristianos.

Discípulo, parece ser, no es un término favorito para un cristiano conforme avanza el tiempo. Pablo nunca utiliza el sustantivo “discípulo” ni el verbo “discipular”. De hecho, ni el sustantivo discípulo ni el verbo hacer discípulos aparece en el Nuevo Testamento fuera de los Evangelios y Hechos.

Así que creo que lo importante no es la terminología, sino la realidad. Las personas necesitan volverse cristianos y necesitan ser enseñados a pensar y a sentir y a actuar como cristianos. Es decir, un discípulo, un seguidor de Jesús, que lo recibe a Él como Señor y Salvador y Tesoro.

¿Cómo?

Ahora, ¿dónde y cómo debe suceder? Eso es a lo que creo que se resume toda conversación sobre el discipulado. Es una preocupación latente sobre cómo traer gente a Cristo y ayudarlos a crecer para ser lo que deben ser como cristianos o como seguidores de Jesús o como discípulos. Hay muchas palabras diferentes que la gente utiliza en estos días para describir a un “cristiano”.

Así que, ¿cómo sucede?

Bueno, la conversión de un no creyente a un creyente / cristiano / discípulo, debe suceder en cada situación sin excepción. No hay una estrategia única. No hay límite para las maneras como una persona puede escuchar las buenas nuevas de Jesús. Así que, “discipular”, en este sentido, es tan variado como las maneras de compartir el evangelio o vivir el evangelio delante de las personas para atraerlas a Cristo.

En cuanto a capacitar a los cristianos a pensar y a sentir y a actuar como cristianos; es decir, discipular en el sentido de hacerlos crecer más y más en madurez, eso sucede de muchas maneras diferentes en el Nuevo Testamento. Aquí está una pequeña lista de las posibilidades:

  • Tito 2:4 – Las mujeres mayores capacitan a las más jóvenes.
  • 2 Timoteo 2:2 – Pablo capacitó a Timoteo para que capacitara a otros para que capacitaran a otros.
  • Efesios 6:4 – Los padres deben capacitar a sus hijos.
  • Mateo 28:20 – Los misioneros deben enseñar a las naciones todo lo que Jesús manda.
  • Hebreos 3:13 – Todos los cristianos deben exhortarse unos a otros cada día a evitar el pecado y a estimularse unos a otros al amor y a las buenas obras (ver también Hebreos 10:24-25).
  • 1 Pedro 4:10 – Todos los cristianos deben utilizar sus dones para servir a otros.
  • Hechos 18:24-26 – Priscila y Aquila, al parecer de improviso, explicaron el camino de Dios a Apolos más detalladamente.

Y podríamos seguir y seguir.

Cada cristiano debe ayudar a que los no creyentes se conviertan al mostrarles a Cristo. Eso es hacer un discípulo. Y cada cristiano debe ayudar a otros creyentes a crecer más y más en madurez. Eso es hacer un discípulo.

Y cada cristiano debe buscar ayuda para sí mismo de otros para mantenerse creciendo. Ese también es nuestro discipulado. Y cada iglesia debe pensar en cómo hacer que estos tres tipos de discipulado bíblico encuentren expresión en su vida corporativa.