Cuando se trata de la edad del universo, los cristianos se encuentran con un pequeño enigma. Al menos, los cristianos que se aferran a una interpretación tradicional de los dos primeros capítulos del Génesis. Una interpretación que lleva a la conclusión de que el universo es algo más joven que los billones de años que indican las interpretaciones contemporáneas de los datos científicos. Aquellos que, como yo, se aferran a una comprensión de seis días de la creación, tienen que enfrentarse con esta pregunta: ¿Por qué el universo parece tan viejo? ¿Por qué luce más antiguo de lo que realmente es? Esta es una pregunta que el Dr. Albert Mohler abordó en una conferencia de Ministerios Ligonier hace varios años, y su respuesta fue (y sigue siendo) útil para mí.

Antes de comentar sobre su respuesta, quiero señalar que todos los cristianos, sin importar su interpretación de los primeros capítulos de la Escritura, tienen preguntas difíciles que enfrentar al tratar de encontrar la armonía entre la Escritura y la ciencia o, mejor aún, entre el libro de la revelación especial de Dios y el libro de la revelación natural de Dios. Aquellos que creen que el universo es antiguo, tienen que lidiar con la existencia de la muerte antes de la caída, por ejemplo, o por qué el relato de la creación está tan claramente establecido como si todo ocurriera en seis días literales. No sólo son los proponentes de la tierra joven que tienen que admitir la existencia de preguntas difíciles.

Mientras el Dr. Mohler considera la edad del universo, cuenta por qué se siente atraído por la visión de los seis días: “En nuestro esfuerzo por ser más fieles a las Escrituras y más responsables con la gran narrativa del Evangelio, una comprensión de la creación en términos de literalmente, días de 24 horas y una tierra joven, implica muchas menos dificultades, muchos menos problemas teológicos, y en realidad es la lectura más directa y sin complicaciones del texto a medida que llegamos a entender a Dios diciéndonos cómo se formó, lo que significa y por qué es importante el universo”.

¿Pero por qué, entonces, si el universo es tan joven, se ve tan viejo? Su primera respuesta es esta: El universo parece viejo porque el Creador lo hizo completo. De acuerdo con una interpretación literal de Génesis 1 y 2, Dios no creó un universo que comenzó en un estado infantil o primitivo antes de madurar a lo largo de billones de años, sino un universo que en realidad comenzó en un estado de madurez. Cuando todavía era joven ya parecía maduro porque este era el diseño de Dios. De hecho, este fue el caso del primer ser humano. “Cuando hizo a Adán, él no era un feto; era un hombre; tenía la apariencia de un adulto. A nuestro entender, habría requerido tiempo para que Adán envejeciera, pero no fue así debido al poder creativo soberano de Dios”. Adán y Eva fueron creados completos, maduros, adultos, y fueron colocados en un jardín que también estaba completo, maduro y adulto. “El jardín no era simplemente una semilla; era uno fértil, fecundo y maduro. El relato del Génesis afirma claramente que Dios crea y hace las cosas completas”. Ahí está nuestra primera respuesta, que el universo parece viejo porque Dios lo creó para que luciera de tal forma. Esto fue un diseño, no un engaño, al igual que en el caso de Adán, el ser humano que no tenía historia, ni padres, ni infancia, ni niñez.

La segunda respuesta es esta: El universo parece viejo porque lleva los efectos del pecado. El pecado es un intruso malvado en el mundo, es un entrometido que provocó el juicio de Dios. Este juicio se expresó en la catástrofe del gran diluvio mundial y en un millón de desastres menores desde entonces. Estas hecatombes han marcado, manchado y cicatrizado todo lo que Dios creó. Llevamos los efectos del pecado en nuestros ojos cansados, la piel arrugada y los huesos doloridos, y de manera equivalente la tierra está marcada y estropeada por el pecado. Pablo dice en Romanos 8 que el mundo está gimiendo. “Y en su gemido parece viejo. Esto nos da evidencia empírica de la realidad del pecado” señala el Dr. Mohler. El universo parece viejo en lugar de joven para mostrar la evidencia y las consecuencias del pecado, de manera que cuando vemos esto estamos más inclinados a considerar la alegría, la necesidad y la belleza de la redención. Un mundo sufriente está clamando por la liberación que vendrá.

En mi opinión, estas son respuestas convincentes, aunque se admite que son algo especulativas, ya que ninguna de ellas puede apelar directamente a un capítulo o a un verso. Le daré la última palabra al Dr. Mohler: “Al final del día, si me preguntan por qué el universo parece tan viejo, simplemente me quedo con la realidad de que el universo está contando la historia de la gloria de Dios.  ¿Por qué se ve tan viejo? Bueno, eso, en términos de una respuesta más elaborada, sólo lo sabe el Anciano de Días. Y ahí es donde nos quedamos”.