Aparentemente, nuestras iglesias necesitan declaraciones de visión y las personas necesitan objetivos de visión personal para poder progresar en el reino de Dios. Después de todo, es bíblico. Bueno, suena bíblico. Solo mira en Proverbios 29:18 que nos recuerda que, “Donde no hay visión, el pueblo se desenfrena”. Excelente. Ahora, quisiera meditar un poco sobre estas declaraciones de visión. Pensar en «proyectar la visión» o alguna otra frase que suene un poco parecida a lo espiritual. 

“Donde no hay visión, el pueblo se desenfrena, pero bienaventurado es el que guarda la ley”. Así que lo que vemos es, que esto no es realmente un texto sobre planes de negocios, proyectar una visión o éxtasis proféticos. Este es en realidad un versículo escrito para la comunidad del pueblo de Dios, sobre el peligro de descuidar la revelación de Dios. Cuanto más descuidemos la Palabra de Dios, más caos sembraremos en nuestras vidas. Quiero recomendarles una excelente publicación de Dan Phillips en Pyromaniacs, que se extiende un poco más sobre el tema. 

Una etiqueta seudo espiritual

Quiero seguir adelante porque, aunque no me convence el versículo anterior como pretexto para establecer metas y objetivos, estoy persuadido de que tener una visión para la iglesia, en el sentido de conocer la dirección general a la que se dirige tu ministerio, es algo bueno. Es solo que experimento una aversión patológica a la «etiqueta espiritual» que usan muchos cristianos para lo que a menudo es solo sentido común dado por Dios y ambición piadosa. ¿Por qué no podemos llamar a algo sentido común, o dirección en oración, en lugar de inventar estos extravagantes títulos pseudo-espirituales? 

Ahora, cuando observamos a algunos de los protagonistas principales de la Biblia, es cierto que recibieron visiones más específicas. Moisés, Abraham, David, Pedro, Pablo y Juan son claros ejemplos bíblicos de esto. El asunto es: ¿Son estos eventos prescriptivos o descriptivos? Me inclino por lo último en términos de contexto inmediato, aunque me gustaría observar que no estoy sugiriendo que Dios no puede o no quiere comunicarse de esta manera si lo considera oportuno (aunque estas cosas no reemplazan la autoridad plena y final de las Escrituras). 

Por lo que puedo decir del Nuevo Testamento, el papel principal del pastor es equipar a los santos para la obra del ministerio (Ef. 4:11-12), mientras cuida tanto su vida como su doctrina (1 Tim. 4:16). El trabajo del pastor no es ser una especie de gurú de la proyección de una visión espiritual. Su papel implica el alto llamado de proteger a las ovejas de los lobos, preparar al pueblo de Dios para las obras de servicio, todo ello mientras lucha por mantener el evangelio al frente y en el centro de la vida de la iglesia. 

La ironía de proyectar y promover una visión es que puede distraer con facilidad al pueblo de Dios de su misión, y anima a los líderes a pensar que la Gran Comisión se trata de cumplir su visión particular. 

Somos un medio para un fin mayor

En 20schemes, queremos plantar y/o revitalizar 20 iglesias en barrios de viviendas sociales en todo el país. La visión es sencillamente plantar/revitalizar iglesias centradas en el evangelio entre los más pobres de Escocia. En efecto, nos gustaría pensar que el evangelio es la visión que buscamos mientras trabajamos para la gloria de Dios. ¿Es solo semántica? Tal vez. Pero nuestra visión no ganará a Escocia para Jesús. La gracia de Dios lo hará. En lo que a nosotros respecta, 20schemes es simplemente el burro escocés del siglo XXI en el cual llevar al Rey de Reyes a los más necesitados de nuestra nación. Si el burro envejece o queda lisiado y es incapaz de cumplir su función, entonces se le disparará y se le sacará de su miseria con efecto inmediato. En otras palabras, somos un medio para un fin. 

Ahora, dicho esto, creo que una de las claves para ser pionero en un ministerio de plantación de iglesias saludable, es ser un líder que pueda ver el panorama general -en términos del desarrollo futuro de un ministerio- donde otros solo pueden ver obstáculos. 

Así es como casi por instinto veo a aquellos con potencial para plantar iglesias. Cuando un hombre llega a un área y ve un edificio decrépito, una congregación envejecida, o nada en absoluto, y responde con entusiasmo y un sentido del potencial de lo que Dios puede hacer, entonces sé que hemos empezado bien. 

Verdadero liderazgo visionario

Esa es a menudo la diferencia, creo, entre los creyentes americanos y británicos. En los círculos cristianos del Reino Unido, cuando alguien tiene una idea, el primer instinto de muchos líderes es pensar en 20 razones para no proceder. La iglesia aquí se ahoga con términos como “Oremos por ello”, es decir, “No me gusta, pero suena como una forma espiritual de acabar con la idea” o “Suena interesante, pero ahora no es el momento adecuado porque en realidad necesitamos arreglar los baños”, es decir, “eso es demasiado aterrador, vamos a apegarnos a algo realista” o “Vamos a esperar por ahora”. “Si es la voluntad del Señor entonces no importará si esperamos un año o algo así”, es decir, “soy un aguafiestas y por lo tanto diré esto para quitarte de encima y espero que te canses de esperar a que hagamos algo”. 

Mi favorita es “Creo que necesitamos más tiempo para prepararnos porque no creo que estemos listos ahora mismo”. Increíblemente, en el Reino Unido, a menudo etiquetamos este proceso como sabiduría. Yo lo llamo de una manera totalmente distinta. El liderazgo visionario (en mi definición) ve más allá de esto y no solo puede imaginar algo más grande y mejor, sino que también puede comunicarlo de tal manera que la gente tome la antorcha y corra con ella. 

Por supuesto, el problema con las declaraciones de visión es que pueden ser grabadas en piedra y, por lo tanto, a menudo -con cierta ironía- matan la creatividad, el instinto y el espíritu emprendedor que se supone deben fomentar, en particular sobre aquellas personas que prefieren trabajar dentro de una caja bien ordenada. 

Para mí al menos, la visión es una cosa que fluye con libertad, siempre cambiante, que debe tener en cuenta la obra del Espíritu Santo en la vida y el trabajo de un líder y su gente. Si me aferro religiosamente a una rutina y un plan establecido, entonces el peligro es que puedo perder una oportunidad que se me presente. Una de mis oraciones con nuestro equipo aquí es: “Señor, sorpréndenos hoy y mantennos alerta a cualquier nueva dirección que quieras que investiguemos y persigamos.” 

¿Cómo hacemos que la gente comparta la visión? Esa es un área clave. A algunos hombres les gusta enmarcar su visión, pensarlo bien, orar sobre ella, y luego presentarla a su gente. Mi proceso es distinto. Me gusta lanzar ideas a mi equipo de ministerio en todo su no refinado ni elaborado esplendor. Me gusta tener reacciones viscerales y luego me gusta lanzarlas a la pista de baile antes de animar a la gente a abordarla desde todos los ángulos. Luego oramos por ello de manera específica. Ahora, si la idea puede salir de ese proceso en cualquier tipo de forma decente, entonces se lleva a los ancianos de la iglesia y entonces normalmente vamos por ello. Tendemos a trabajar por este proceso para cualquiera que tenga una idea en el equipo. 

Yo fomento activamente el pensamiento creativo, e incluso me gusta correr con ideas que estoy bastante seguro de que fracasarán, solo para dar a mi equipo una muestra del fracaso del ministerio, pero también para utilizarlas como una oportunidad de enseñanza. Si no estamos fallando entonces no estamos aprendiendo. Los cursos y las universidades pueden enseñarnos mucho, pero no pueden enseñarnos cómo fallar en el terreno. A veces me pregunto si la razón por la que tantos hombres en nuestros púlpitos fallan en conectarse con la gente en términos de aplicación de los sermones es porque han sido criados en una cultura eclesiástica estéril y segura con un enfoque del ministerio libre de riesgos. No pueden relacionarse con la gente a nivel cotidiano porque tienen una experiencia de vida muy limitada. 

Obedeciendo a Dios

Por último, algunos dicen que un visionario sabe a dónde va. Yo estoy en parte de acuerdo con eso, y en parte no lo estoy. Tengo una gran visión de dónde me gustaría que estuvieran nuestra iglesia y 20schemes en los próximos años. Pero Dios no opera así. Tengo que ser obediente a Su dirección, no al revés. 

Los líderes deben estar abiertos a cambiar de dirección en un abrir y cerrar de ojos, en particular si quieren sobrevivir en la plantación de iglesias en la ciudad. Mi consejo es encontrar líderes que usted respete. Hombres de buen carácter y de probada trayectoria; y aprender de ellos. No intente copiarlos, pero solo “retenga todo lo bueno” como me gusta decir. Aprenda cómo operan y cómo piensan y qué les ha funcionado y qué no. En mi opinión, la buena visión nace más de nuestros fracasos que de nuestros éxitos