La tentación sexual ocurre normalmente en privado. La privacidad puede ser peligrosa y debemos tratarla con el respeto que merece.

Pero la privacidad es en realidad una ilusión. Aquel que importa más puede ver perfectamente bien en una recámara poco iluminada (ver Ez 8:12–13). Dios no necesitaba que Betsabé quedara embarazada para saber del pecado de David (2 S 11:1–6). Como pregunta el salmista: “¿Adónde me iré de Tu Espíritu, o adónde huiré de Tu presencia?” (Sal 139:7). La respuesta implícita es “a ninguna parte”, lo que significa que en última instancia la privacidad no existe.

Así que, si constantemente te ves tentado a masturbarte en la ducha, toma la ducha en el gimnasio después de hacer ejercicio. Si tú y tu novia se ven tentados a perder el control cuando están a solas mirando televisión en la noche en su casa, ¿por qué estás a solas con ella en su casa mirando televisión en la noche? Como comenta el pastor Matt Chandler: “Nada bueno ni piadoso ocurre cuando una pareja de novios se sienta en la noche en el sofá a mirar una película”. Y continúa:

Nunca en la historia de la humanidad hacer esto ha llevado a discusiones sobre cinematografía o efectos de sonido ni a nada por el estilo. Comienza con toques que parecen inofensivos y se convierte en bocas en contacto, caricias con las manos y continúa hasta que uno de los dos se controla o ambos pierden totalmente la cabeza.[1]

¿Te ves tentado a mirar pornografía mientras estudias tarde en la noche para un examen? Estudia entonces en un comedor o cafetería. ¿Te ves tentado a mirar películas explícitas en el hotel mientras viajas por negocios? Entonces pide al hotel que quite tu televisor antes de llegar.

El punto es sencillo: si sabes lo que te tienta, no pongas a prueba tus límites consintiendo la tentación. “¿Puede un hombre poner fuego en su seno sin que arda su ropa?” (Pr 6:27).

Preguntas de diagnóstico

  1. ¿Qué tiempo a solas es el más peligroso para ti?
  2. ¿Qué cambios concretos y prácticos debes hacer para que estos tiempos a solas se vuelvan seguros? ¿Deberían algunos de estos tiempos a solas volverse tiempos públicos?
  3. ¿Qué exponen tus pecados privados sobre tus creencias reales sobre Dios? ¿Piensas que no puede verte o que no le importa?

[1] Matt Chandler y Jared C. Wilson, The Mingling of Souls: God’s Design for Love, Marriage, Sex, and Redemption [La unión de las almas: el diseño de Dios para el amor, el matrimonio, el sexo y la redención] (Colorado Springs, CO: David C. Cook, 2015), 61.

Artículo anterior¿Cual es el proposito de la iglesia?
Artículo siguienteConfesiones de una madre
Benjamin Vrbicek
Benjamin Vrbicek y su esposa Brooke tienen seis hijos. Posee una licenciatura en ingeniería mecánica y aeroespacial por la Universidad de Missouri y una maestría en divinidad del seminario Covenant Theological Seminary en St. Louis, Missouri. Es pastor de enseñanza en la iglesia Community Evangelical Free Church en Harrisburg, Pennsylvania. Es autor y coautor de varios libros y blogs.