No te conformes con nada menos que con lo que la gracia poderosa de Dios puede producir en ti y a través de ti.

Sé que es mi problema y sospecho que es el tuyo también —nos conformamos muy fácilmente. No es que queramos mucho de Dios. No, la realidad es que en muchas ocasiones nos conformamos con muy poco. Estamos contentos con un poco de cambio, un poco de crecimiento o un poco de madurez. Estamos satisfechos con un poco de entendimiento bíblico y un poco conocimiento teológico. Decimos que amamos la redención y que estamos agradecidos por la gracia de Dios, pero nos conformamos espiritualmente mucho antes de que esa gracia complete su obra.

Si nuestra crianza de los hijos parece funcionar, si nuestro matrimonio es soportable, si nuestros trabajos no son terribles, si nuestras finanzas no son un desastre y si tenemos una linda casa, una buena iglesia y buena salud, la mayoría de nosotros estamos satisfechos. Pero Dios no está satisfecho. Él conoce que continuaremos necesitando Su gracia transformadora hasta que el pecado no exista más. Continuaremos necesitando Su intervención hasta que seamos transformados completamente a la imagen de Jesús. Continuaremos necesitando el poder perdonador, capacitador y transformador de Su gracia hasta que cada pensamiento y deseo de nuestros corazones sea agradable a Su vista. Seguiremos necesitando su rescate y protección mientras seamos susceptibles a las seductoras voces de las tentaciones que nos rodean en este mundo caído. Nuestro Salvador nos ama lo suficiente como para continuar insatisfecho incluso en aquellos momentos en los que nosotros estamos demasiado satisfechos. Él no abandonará la obra de Sus manos. Él no dejará de darnos Su gracia. Él no abandonará Su celo redentor. Él no descansará hasta que Su gracia haya hecho todo lo que puede hacer en cada uno de Sus hijos.

Así que te encontrarás en situaciones que no te gustan. Tendrás que enfrentar cosas que no habías planeado. Te encontrarás lidiando con problemas que nunca imaginaste entrarían a tu puerta. Enfrentarás lo no planeado, lo no esperado y lo no deseado. La razón por la cual lo harás es porque tu Salvador usará todas estos momentos difíciles e incómodos para sacarte de tu satisfacción, para hacer que aprecies Su redención y para crear un cambio en tu corazón y en tu vida que no puede conseguirse de otra manera. Tu Señor te quitará las muletas y distracciones. Él expondrá tu debilidad para que implores por aquello que Él sabe que necesitas, pero que tú has intentado dejar a un lado.

Entonces, sé agradecido por todo lo que la gracia ha hecho por ti, pero no te conformes. No renuncies antes de que la gracia haya completado su obra. Clama por más rescate y transformación. Y agradece que tu Salvador continúa trabajando aún en esos momentos en donde tú no valoras el trabajo que desesperadamente necesitas.

Para profundizar y ser alentado: Filipenses 1:3-11

Este artículo fue extraído del libro Nuevas misericordias cada mañana publicado por Poiema Publicaciones. Además, puedes leer más artículos sobre este tipo de libros en El Blog de Poiema.