Supongo que no te sorprenderá saber que tengo una lista de futuros temas sobre los que espero escribir en este blog. Casi al principio de esa lista hay uno que titulé simplemente: «Mateo 18 e Internet». Se trata de un tema cercano y querido para mí. Déjame explicar.

A lo largo de mis años de blog (ya voy a cumplir 8 años) he escrito a menudo críticas de libros e incluso de algunas personas o de las cosas que han hecho o de las palabras que han dicho. De muchas maneras, este blog simplemente refleja mi proceso de pensamiento sobre cuestiones que surgen dentro de la iglesia. No sé realmente lo que pienso o lo que creo hasta que escribo sobre ello, y tiendo a compartir mis opiniones a través del blog. Y cuando escribo sobre personas o sus libros, es casi inevitable que alguien me envíe un correo electrónico o deje un comentario diciendo: «¿Seguiste el procedimiento establecido en Mateo 18?». En ocasiones es una sugerencia amable y otras veces, una dura reprensión. Pero de cualquier manera, casi siempre llega. Esto sucedió cuando escribí reseñas críticas de 90 minutos en el cielo y La cabaña. Ocurrió cuando compartí algunas preocupaciones sobre hombres cuyo ministerio respeto. En cada caso, la gente sugirió que debería seguir Mateo 18 y hablar en privado con estos hombres antes de criticarlos públicamente.

El Internet ha hecho que el mundo cristiano sea mucho más pequeño, lo cual permite que más cristianos tengan una voz que se extiende por todo el mundo. Y con esta nueva habilidad de comunicación surgen nuevas cuestiones sobre cómo debemos tratar los conflictos, cómo debemos lidiar con las preguntas y las inquietudes. Mateo 18 es un texto que la mayoría de nosotros conoce bien, y al que acudimos rápidamente cuando nos enfrentamos a estas cuestiones.

En la edición más reciente de Themelios, una revista teológica, D. A. Carson aborda lo que él llama el abuso de Mateo 18. Debido a que Themelios no es una lectura estándar para la mayoría de nosotros, pensé en compartir algunas de las perspectivas de Carson sobre este tema. Lo encontré muy útil y me parece que ofrece mucha sabiduría bíblica.

Carson formula sus argumentos en torno a 3 puntos: el contexto, la ofensa y los motivos.

El contexto

Independientemente de cuál sea el pecado que está en la mente de Jesús mientras pronuncia las palabras de Mateo 18:15-17, lo que está claro es que tiene lugar en el contexto de una iglesia local, es decir, una reunión local de creyentes. Si queremos extender este pasaje a un contexto mucho más extenso, como un libro que se ha distribuido ampliamente y un bloguero que ha escrito una reseña del mismo, el texto tendrá que apoyarlo. Creo que tenemos muchos problemas para permitir que una lectura honesta y precisa de Mateo 18 se extienda tanto. Parece claro que el pecado de Mateo 18 es un tipo de pecado privado y silencioso, del tipo que solo muy pocas personas han notado. Tal vez has hablado con un amigo y te has enterado de que está haciendo trampa en sus impuestos. Entonces seguirías la enseñanza de Jesús de seguir la pauta que Él estableció. Como dice Carson: «La impresión que uno obtiene al leer Mateo 18 es que el pecado en cuestión no es, al principio, notado públicamente (a diferencia de la publicación de un libro necio, pero influyente). Es relativamente privado, que uno o dos creyentes han notado, pero lo suficientemente grave como para llamar la atención de la iglesia si el infractor se niega a apartarse de él».

Cuando el pecado es mucho más público, podemos recurrir a otros pasajes de la Escritura, como Tito 1, donde se nos ordena reprender públicamente a quienes contradicen la sana doctrina. El proceso descrito en Mateo 18 no se aplica a todas las situaciones.

Cuando queramos aplicar Mateo 18, debemos entender que este pasaje concierne a la iglesia local. Por supuesto que puede ser sabio tratar de comunicarse con una persona en privado antes de hacerlo públicamente. Pero esto sería fuera de Mateo 18, no en obediencia a él.

La ofensa

El pecado de Mateo 18 es un pecado que podría llegar a ser causa de excomunión, es decir, es tan grave que la respuesta adecuada, si no se arrepiente de ese pecado, será excomulgar al transgresor. Esto significa que si la persona no se arrepiente, debe ser expulsada de la iglesia y considerada como incrédula. Carson señala que el Nuevo Testamento ofrece tres categorías de pecados que son así de graves: un error doctrinal grave (p. ej., 1Ti 1:20), una gran falta moral (p. ej., 1Co 5) y la división persistente y cismática (p. ej., Tit 3:10). Cualquiera que sea la ofensa de Mateo 18, debe encajar en una de estas categorías.

También es una situación en la que debe ser posible excomulgar al infractor. De nuevo, esto nos apunta a la iglesia local. Debe haber algún tipo de organización o estructura que permita excomulgar a la persona. Por tanto, cuando reseñé «A New Kind of Christianity» [Un nuevo tipo de cristianismo] por Brian McLaren y dije que evidenciaba que McLaren está demostrando que no es cristiano, Mateo 18 no se aplicaba en este caso, porque no había forma en que el proceso pudiera escalar hasta un punto en él que podía ser excomulgado.

Para citar a Carson: «El pecado debe ser lo suficientemente grave como para garantizar la excomunión, y la situación organizacional es tal que la iglesia local puede tomar una acción decisiva que realmente signifique algo. Cuando uno u otro de estos dos sentidos no se aplica, tampoco se aplica Mateo 18».

Las motivaciones

Como tercer punto, Carson señala que apelar a Mateo 18 puede ser en algunos casos una forma de melodrama, una forma de autojustificación. Las apelaciones falsas a Mateo 18 podrían apuntar a un tipo de tolerancia al pecado que encaja bien con un ethos posmoderno, pero que es evidentemente antibíblico. «La herejía genuina es condenable, horrible. Deshonra a Dios y desvía a la gente. Tergiversa el evangelio e incita a la gente a creer cosas falsas y a actuar de manera reprensible». Y esto significa que debemos ser capaces de evaluar lo que una persona dice y hace a la luz de la Biblia, sin tener que lidiar con apelaciones falsas a Mateo 18. En tales casos, Mateo 18 puede paralizar un proceso bíblico para arrancar de raíz lo que es falso, lo que es aborrecible para Dios.

Este artículo se publicó originalmente en Challies.

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Tim Challies es uno de los blogueros cristianos más leídos en los Estados Unidos y cuyo Blog ( challies.com ) ha publicado contenido de sana doctrina por mas de 6000 días consecutivos. Tim es esposo de Aileen, padre de dos niñas adolescentes y un hijo que espera en el cielo. Adora y sirve como pastor en la Iglesia Grace Fellowship en Toronto, Ontario, donde principalmente trabaja con mentoría y discipulado.