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    Mark Zuckerberg cubre su cámara web. ¿Deberías hacerlo tú?

    En el 2016, Mark Zuckerberg, fundador de Facebook, compartió una foto suya celebrando un acontecimiento: Instagram contaba ya con quinientos millones de usuarios activos al mes, actualmente son más de 1,270 millones. Allí estaba Zuckerberg en su despacho sosteniendo un marco tipo Instagram delante de sí mismo. La imagen habría sido poco llamativa y rápidamente olvidada de no ser por esto: Los observadores astutos se dieron cuenta de que su portátil estaba en el escritorio detrás de él y que había colocado cinta adhesiva sobre la cámara y el micrófono. Son detalles pequeños, pero significativos.

    Hubo un tiempo, y no fue hace mucho, en el que nos reíamos de la gente que decía cosas como: «El gobierno puede controlar tu ordenador» o «el gobierno puede intervenir tu webcam». Luego, Edward Snowden demostró que esto realmente se está haciendo. La desconcertante realidad es que los organismos gubernamentales y los hábiles hackers informáticos tienen verdaderamente la capacidad de encender tu cámara web sin que lo sepas y sin activar el indicador luminoso. Tienen la capacidad de encender el micrófono y escuchar sin que lo sepas. La teoría de la conspiración ha dado paso a la realidad. Mark Zuckerberg sería un objetivo especialmente destacado para los hackers y por eso ha tomado medidas básicas, pero eficaces para protegerse.

    Aunque trato de evitar operar por miedo y por la periferia, no estoy convencido de que él esté reaccionando de forma exagerada. No estoy convencido de que su respuesta sea irracional o alarmista, ni siquiera para los que tenemos mucho menos que perder. Hay algunas cosas que cada uno de nosotros puede y debe hacer para protegerse en este mundo digital. Pero mi principal preocupación es para los líderes cristianos, desde los pastores que tienen voz en su comunidad hasta las figuras denominacionales que tienen voz en su nación. Hay algunas medidas que estas personas deberían al menos considerar como medios de protección para sí mismas, sus ministerios y el evangelio. He aquí algunas de ellas.

    Utiliza buenas contraseñas y autenticación de dos factores

    Las medidas de protección más sencillas y obvias son el uso de buenas contraseñas y la autenticación de dos factores. En lugar de repetirme, te dirigiré a un artículo que he escrito sobre esto mismo: 5 cosas que debes hacer para protegerte online. Ese artículo explica cómo crear una buena contraseña y por qué es tan importante (¡y tan sencillo!) activar la autenticación de dos factores. En serio, haz estas cosas. Bloquea tus servicios y bloquea tus dispositivos.

    Dirígete a tu carácter

    Antes de hablar de soluciones tecnológicas, hablemos del carácter. Tendemos a creer que los problemas creados por la tecnología pueden resolverse mejor con más tecnología. Cuando hablamos de las cosas que podemos hacer para protegernos del espionaje electrónico y la recopilación de datos, nuestra tendencia será buscar programas y dispositivos que puedan ayudarnos. Es una buena idea, pero está en segundo lugar en orden de prioridad. Primero tenemos que entender que la primera y más importante medida de protección es evitar todo lo

    que es pecaminoso. No tener nada que ocultar es la mejor protección absoluta para ti y tu ministerio. Piensa honestamente en lo que haces, accedes y buscas en Internet. Si hay patrones imprudentes o hábitos inapropiados, toma medidas contra esas cosas hoy. No dejes el pecado sin tratar.

    Elige cuidadosamente el medio de comunicación

    Hay conversaciones que mantenemos a través del correo electrónico, de los mensajes de texto o de otros medios electrónicos que sería mejor mantenerlas cara a cara. Las conversaciones que se mantienen con formalidad y seriedad en el mundo real suelen estar marcadas por la informalidad y la irreflexión cuando se realizan por vía electrónica. Y no solo eso, sino que estas conversaciones se registran y se conservan en todos sus detalles. Son justo el tipo de conversaciones que pueden ser desenterradas y utilizadas en nuestra contra más adelante. Las conversaciones por correo electrónico sobre temas confidenciales que se sacan de contexto, se publican y son interpretadas por la persona que las comparte: ya hemos visto el daño que pueden causar. Es mucho mejor mantener estas conversaciones cara a cara y, si es necesario, registrar un acta formal. Elige el medio más apropiado para una conversación. No des por sentado que las conversaciones electrónicas serán siempre confidenciales.

    Comprueba las políticas de datos

    Nuestros dispositivos y servicios dejan un rastro constante de datos. Tu correo electrónico, tu navegador web, tu teléfono móvil, tus redes sociales, tu software de contabilidad… generan listas de los sitios que has visitado, los lugares en los que has estado, las búsquedas que has realizado y mucho más. Estos datos pueden resultar devastadores si caen en las manos equivocadas. Esto es cierto incluso si tu vives con estándares morales muy altos. Piensa en las búsquedas que has hecho para resolver problemas médicos o en las fotos que han aparecido incluso cuando no querías verlas. Todo esto existe en tu rastro de datos. Muchos líderes cristianos verían sus ministerios seriamente comprometidos si esos datos se hicieran públicos.

    (Nota: El ex-director general de Google, Eric Schmidt, es uno de los que ha argumentado que la mejor protección es no tener nada que ocultar. Estoy de acuerdo en lo que respecta al individuo. Pero en lo que respecta a los que ofrecen servicios, deben tomar todas las medidas posibles para proteger nuestros datos, sabiendo que incluso las cosas completamente morales pueden traer una gran vergüenza o ser terriblemente malinterpretadas).

    Te debes a ti mismo el investigar las políticas de cualquier empresa que tenga acceso a este rastro. Yo he hecho preguntas como éstas a las empresas: ¿Cómo y dónde almacenan mis datos? ¿Cuánto tiempo almacenan mis datos y qué hacen con ellos después? ¿Disponen de un sistema que informe cuándo los empleados miran mis datos sin razón alguna? He dejado de utilizar inmediatamente ciertos servicios porque sus respuestas han sido muy insatisfactorias. Hay muchas empresas que hacen todo lo posible por recopilar información sobre ti, pero casi ningún esfuerzo por protegerla. Hay que asumir que, a menos que una empresa tenga una política de destrucción de datos muy estricta, conservará tus datos para siempre. Tienes que asumir que, a menos que una empresa tenga una política de protección de datos muy estricta, puede que en algún momento permita que se pongan en peligro.

    Considera el enfoque de Zuckerberg

    Por último, algunas personas deben considerar el enfoque de Zuckerberg. Para la mayoría de las personas, en la mayoría de las situaciones, probablemente no hay una buena razón para cubrir la cámara web y el micrófono. Si el ordenador se encuentra en la oficina de cara a la pared y si las conversaciones no son confidenciales, no hay mucho que ganar o perder. Pero considera el ordenador que se encuentra en tu dormitorio con una cámara orientada hacia la cama. Sabiendo lo que sabes, ¿podría ser una buena idea taparlo? Tal vez sí. Aunque es muy poco probable que alguien acceda a él, sigue existiendo cierta medida de riesgo. Si guardas tu teléfono en una mesita de noche, al menos aleja la cámara de tu cama. Para los líderes que tienen un perfil particularmente alto, yo pensaría aún más en estas precauciones en su hogar y lugar de trabajo. Sean astutos como las serpientes e inocentes como las palomas (Mt. 10:16). Investiga un poco en Internet y mira lo que dicen los expertos.

    La cuestión es que no sabemos realmente quién está recopilando información sobre nosotros y qué está haciendo con ella. Pero sí sabemos que organismos como la NSA (Agencia de Seguridad Nacional, por sus siglas en inglés) están recopilando cantidades masivas de información y almacenándola. Si ellos lo hacen, también lo hacen otros que pueden tener diseños aún más peligrosos. Aunque tus datos no se utilicen hoy contra ti y aunque no salgan a la luz mañana, siguen estando ahí. En una época de recopilación de datos omnipresente, es sensato tomar algunas medidas básicas de autoprotección y autopreservación. He visto muchos artículos de escritores expertos en tecnología comentando el portátil de Zuckerberg; no he visto ninguno que se burle de él o le acuse de exagerar.