Salmo 90:1-4. 1Señor, Tú has sido nuestro refugio generación tras generación. 2Desde antes que nacieran los montes y que crearas la tierra y el mundo, desde los tiempos antiguos y hasta los tiempos postreros, Tú eres Dios. 3Tú haces que los hombres vuelvan al polvo, cuando dices: “¡Vuélvanse al polvo, mortales!”. 4Mil años, para Ti, son como el día de ayer, que ya pasó; son como unas cuantas horas de la noche.

Esta corta vida

El versículo 4 es uno de los más citados en los salmos porque nos da consuelo cuando estamos frustrados por los tiempos de Dios. El tiempo se mueve lentamente para nosotros mientras avanzamos de momento en momento. Dios, quien habita en la eternidad, observa toda la historia en un solo momento, así que Su agenda muy probablemente no concordará con la nuestra. El autor de este salmo, Moisés, parece mirar la vida desde el punto de vista de un anciano, desde donde por fin puede ver, como Dios lo hace, que nuestro tiempo aquí es muy corto. Permite que este salmo te haga sabio hoy (ver versículo 12), cuando todavía estás a tiempo para decidir que no vas a malgastar tu vida en cosas pasajeras. Pronto será demasiado tarde.

Oración: Señor, ¡la vida pasa tan rápido! De no ser porque recuerdo Tu eternidad me asustaría. Somos tan superficiales como la hierba y seremos llevados por el viento, a menos que Tú seas nuestra morada. En Ti estamos en casa. Lo que tengo en Ti jamás lo podré perder y lo tendré para siempre. Te alabo por este maravilloso consuelo. Amén.

Este artículo fue extraído del libro Los cantos de Jesús publicado por Poiema Publicaciones. Además, puedes leer más artículos sobre este tipo de libros en El Blog de Poiema.