El mundo cada día consigue vendernos tantas mentiras que compramos al precio que sea y las redes sociales son el escenario perfecto para hacerlo sutilmente. No importa cuánto tenemos que pagar, se las compramos una y otra vez sin darnos cuenta que vamos como oveja al matadero.

Utilizaré sólo 2 ejemplos de mentiras que el mundo ha creado y que todos, incluyendo muchos cristianos, hemos comprado digitalmente:

La pornografía

Sí, la pornografía. Y es que ya no es necesario entrar a un sitio rankeado como XXX, con sólo entrar a una red social encuentras innumerables publicaciones con alto contenido erótico. Ya sea la foto de una celebridad que sale completamente desnuda en la portada de una revista, o la chica que se toma fotos “inspiracionales” todos los días de su gran cuerpo mostrando orgullosamente el antes y el después (enseñando todo sin dejar nada a la imaginación). El hombre que también se está “comiendo los hierros” en el gimnasio el trailer de la famosa película de las 50 sombras…

¿Todavía no crees que lo compramos? ¡Claro que sí! Y sin darnos cuenta estamos creando en nuestra mente parámetros errados a la hora de pensar en el noviazgo y el matrimonio. La Biblia es tan clara en estos temas que, honestamente me duele ver jóvenes cristianos apoyando ver películas con alto contenido erótico como “las 50 sombras de Grey”. Esto nos lleva a un sólo punto: NUESTRA NECESIDAD DE CRISTO.

El yo que no quiere morir y se enaltece cada día

Esto es evidente en las publicaciones que nos encontramos cada día en las diferentes redes sociales. Podemos enlistar las formas en las que ese “yo” entronizado en nuestro propio corazón y en el de quienes seguimos se deja ver a través de las publicaciones que realizamos:

  • El feminismo radical que nos impulsa a buscar las respuestas bajo la premisa egoísta y narcisista: “el poder está dentro de ti”, “eres suficiente” y “puedes lograr todo lo que te propongas”,
  • Las comparaciones con la chica más bonita que sube mil selfies al día,
  • La envidia de lo que aquel tiene y “yo que trabajo más, no tengo” porque sube constantemente fotos de sus últimos viajes y su gran estilo de vida,
  • El orgullo que no me deja reconocer mis errores y me lleva a publicar versículos para “sustentar” mi posición, la falta de compasión que me hace ignorar las peticiones de oración de mis hermanos alegando que no tengo tiempo, pero paso el día en Facebook,
  • Las suposiciones que hacemos a diario por la foto o el comentario que hizo fulana que nos llevan a pecar con el chisme,
  • La desinformación que proporcionan los medios digitales haciendo que dejemos un lado el investigar, pensar, reflexionar.

La lista es interminable. Las redes sociales se han convertido en la plataforma perfecta para que cultivemos más y más pecados, aun los que son ocultos, que me llevan a la conclusión de que la necesidad de Cristo es el punto de partida y el final.

Lee detenidamente este pasaje:

“Como está escrito: «No hay justo, ni aun uno; No hay quien entienda, No hay quien busque a Dios. Todos se han desviado, a una se hicieron inútiles; No hay quien haga lo bueno, No hay ni siquiera uno. Sepulcro abierto es su garganta, Engañan de continuo con su lengua. Veneno de  serpientes hay bajo sus labios; Llena está su boca de maldición y amargura. Sus pies son veloces para derramar sangre. Destrucción y miseria hay en sus caminos, Y la senda de paz no han conocido. No hay temor de Dios delante de sus ojos». Justificación por medio de la fe. Ahora bien, sabemos que cuanto dice la ley, lo dice a los que están bajo la ley, para que toda boca se calle y todo el mundo sea hecho responsable ante Dios. Porque por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de Él; pues por medio de la ley viene el conocimiento del pecado. Pero ahora, aparte de la ley, la justicia de Dios ha sido manifestada, confirmada por la ley y los profetas. Esta justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo es para todos los que creen. Porque no hay distinción, por cuanto todos pecaron y no alcanzan la gloria de Dios. Todos son justificados gratuitamente por Su gracia por medio de la redención que es en Cristo Jesús, a quien Dios exhibió públicamente como propiciación por Su sangre a través de la fe, como demostración de Su justicia, porque en Su tolerancia, Dios pasó por alto los pecados cometidos anteriormente, para demostrar en este tiempo Su justicia, a fin de que Él sea justo y sea el que justifica al que tiene fe en Jesús” (Ro. 3:10-26).

Cuando entiendo que no hay ser humano en la Tierra que busque a Dios o que haga lo bueno, es que puedo reconocer que sólo por los méritos de Cristo es que puedo vivir y disfrutar de Su creación. Pero como no todos han creído ni han sido escogidos y como aún sigo viviendo en la carne, el príncipe de este mundo (Satanás) seguirá reinando y, por ende, continuaré luchando con las mentiras que el ofrece hasta que Cristo regrese con poder a enmendarlo todo.

Ahora bien, una vez he creído y he sido justificada, no puedo comprarle las mentiras al mundo. Es que no soy del mundo: ¡he sido comprada por la Sangre de Cristo! Entonces, todo lo que vaya en contra de Él y Sus mandamientos yo lo debo rechazar.

Por eso no veré la película de las 50 sombras de Grey, por eso no sigo a las Kardashian ni a otras celebridades que, aunque no dicen ser ateas, viven sus vidas ignorando y poniendo a Dios a un lado. Por eso no veo programas de T.V. que abiertamente promocionan el pecado en todas sus formas. Por eso no alimentaré mi “Yo” al pasarme el día buscando páginas de fitness o los artículos de las mejores habilidades de los empleados de hoy en día.

Por eso no usaré mis redes sociales para que el mundo vea mis selfies, mis viajes y mi extraordinaria vida. No se trata de una lista de cosas que no hago, se trata de reconocer mi pecado para poder ver la vida desde la perspectiva bíblica y así poder guardar mi corazón y evitar exponerme a la tentación, “porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne, pues éstos se oponen el uno al otro, de manera que no podéis hacer lo que deseáis” como dice Gálatas 5:17.

Necesitamos a Cristo y Su Palabra. Necesitamos recordar cada día Su sacrificio en la Cruz y predicar a nuestro corazón Su verdad. Solo así podremos estar preparados para hacerle frente al mundo cuando quiera vendernos sus mentiras. Sólo así podremos andar en el espíritu, pensar en todo lo digno (Fil. 4:8) y mostrar los frutos de Espíritu Santo (Gál. 5:22).

“No se trata de mí, ¡se trata de Cristo!

Si al leer este artículo sabes que el contenido que consumes en tus redes no glorifican al Señor, lo primero que te recomiendo hacer es que te detengas, salgas de ellas por unos días y te dediques a revisar las cuentas que sigues haciéndote estas preguntas:

  1. ¿Me acerca a Cristo este contenido?
  2. ¿Esta cuenta me revela pecados que aún no he reconocido ante Dios?
  3. ¿Es piadoso lo que estoy consumiendo?
  4. Las personas detrás de esta cuenta, ¿profesan un estilo de vida acorde a las escrituras?
  5. ¿Este contenido aporta a mi vida espiritual, profesional o cualquier otra área?
  6. ¿Sigo esta cuenta por moda o por encajar con un grupo X?
  7. ¿Seguiría Cristo este tipo de contenido?

ALGUNAS PÁGINAS QUE SEGUIR

Si tienes tu timeline lleno de contenido no cristiano, estas son algunas de las páginas que te recomiendo seguir:

EN ESPAÑOL

PASTORES – BLOGGERS CRISTIANOS – MÚSICA

EN INGLÉS

Son muchos, por aquí les dejé unos cuantos. ¡Que Dios nos ayude a reconocer nuestra necesidad de Él para que podamos mostrarlo en todo momento y en nuestras redes sociales!

 

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Masiel Mateo
Hija de Dios por su escandalosa gracia con una pasión por ayudar a jóvenes a lidiar con temas importantes de la vida cristiana, motivándoles a amar la Palabra de Dios a través del arte y animándoles a compartir su fe en las redes sociales. Actualmente cursa una maestría en Divinidad en el Southern Baptist Theological Seminary y forma parte del ministerio Reformadas como estratega de Marketing Digital.