Llegará el día y la hora en que daremos cuenta ante Dios por todo cuanto hayamos hecho en la tierra. Ahí, tanto solteros como casados serán declarados culpables y por consiguiente, la ira de Dios será derramada por la eternidad en el infierno sobre ellos. A no ser que clamen al mismo Dios por su perdón y que la vida perfecta de Cristo sea declarada como la de ellos, su destino será eternamente trágico. De ser perdonados en Cristo, solamente, es que gozarán de la gloria en el cielo. De no ser así, estarán en el infierno para siempre. No hay un punto medio.

La mayoría de las personas se consideran buenas personas. Aun así, casi todos tenemos una definición distinta de lo que es bueno. La Biblia dice que Dios es bueno y que los diez mandamientos son su estándar de bondad. Así las cosas, examinemos la ley de Dios. Con una conciencia sensible, pregúntate si has obedecido lo siguiente:

  1. No tendrás dioses ajenos delante de mí (Éx. 20:3): ¿Has amado siempre a Dios, incluso más que a todas las cosas?
  2. No te harás imagen de Dios (Éx 20:4): ¿Te has hecho en la mente un dios con el que te sientes más cómodo, uno que te conviene?
  3. No tomarás el nombre de Jehová en vano (Éx. 20:7): ¿Alguna vez has usado el nombre de Dios para maldecir?
  4. Acuérdate el día de reposo para santificarlo (Éx. 20:8):¿Le agrada a Dios tu forma de aprovechar el tiempo?
  5. Honra a tu padre y a tu madre (Éx. 20:12): ¿Qué responderían tus padres al respecto?
  6. No matarás (Éx. 20:13): Dios considera que odiar es igual a matar.
  7. No cometerás adulterio (Éx. 20:14): Dios considera que codiciar con la mirada es cometer adulterio.
  8. No robarás (Éx. 20:15): ¿Alguna vez has robado algo? El valor del objeto no es importante.
  9. No hablarás contra tu prójimo falso testimonio (Éx. 20:16): ¿Has mentido aunque sea una sola vez?”
  10. No codiciarás cosa alguna de tu prójimo (Éx. 20:17): ¿Has deseado tener lo que otros tienen?

La Biblia también dice que Dios castigará a los pecadores. Él incluso juzgará nuestras palabras y pensamientos. ¿Has pensado cómo te va a declarar Dios en el día del juicio?  ¿Culpable o inocente? Puesto que Dios es bueno, tal vez pienses que pasará por alto tus pecados, pero precisamente, debido a que Dios es bueno, se asegurará de que se haga justicia con los pecadores. De hecho, Dios sería un juez injusto si se negara a admitir y castigar tu maldad.

Tú puedes afirmar que eres bueno, pero Dios dice que no lo eres (Salmo 14:2-3). Siendo así, uno de los dos está mintiendo y la Biblia dice que Dios no puede mentir. La ley de Dios demanda justicia y el castigo por pecar contra Él es la muerte eterna en el infierno. Presta atención si quieres vivir.

Dios proveyó un medio en el que mostró a la vez su justicia y misericordia: Él mismo haciéndose hombre. Nosotros violamos su ley, pero Él se encarnó para vivir una vida perfecta, digna de entrar al cielo, y al mismo tiempo, sufrió y murió en la cruz para satisfacer lo que la misma ley demandaba: sin derramamiento de sangre perfecta no hay perdón de pecados.

Piensa en tus ojos, ¿los venderías por un millón de dólares? Tus ojos no tienen precio, pero son tan solo las ventanas de tu alma. ¿Cuánto más costará tu alma, entonces? Cuando hablamos de entrar al cielo por ser buenos y rechazamos el sacrificio de su hijo en la cruz, le estamos ofreciendo nuestras “buenas obras” a cambio, que al considerar su sacrificio, es un terrible insulto. Lo único que podemos hacer es humillarnos, arrepentirnos de nuestros pecados y creer en el mensaje del evangelio: que somos pecadores, pero que Cristo es un gran Salvador que murió en nuestro lugar por su misericordia y gracia.

Te ruego que no mueras sin Cristo. Si mueres sin haberte arrepentido de tus pecados, no habrá segunda oportunidad. Enfrentarás la justicia de Dios y terminarás en el infierno para siempre. Cualquier problema que tengas ahora es insignificante. Por ejemplo, tu estado civil. Estar soltero o casado es insignificante en comparación con el problema en que estás frente a tu Creador. Dios no quiere que vayas al infierno, y tú tampoco quieres ir ahí. Confiesa tus pecados a Dios. Arrepiéntete de corazón. Cree que Jesús puede salvarte y pasarás de muerte a vida.

¿Impactante? Lo es. El evangelio es altamente impactante y se supone que debe impactar cada aspecto de la vida de aquel que se llame cristiano. Si no es tu primera vez leyendo las publicaciones de Soldados de Jesucristo, es muy probable que ya hayas nacido de nuevo y que seas un hijo de Dios que aún no se ha casado pero que anhela casarse pronto.

¿Qué tan pronto? ¿Ayer? ¿Hace dos, tres o cuatro años? ¿El próximo mes? ¿En dos años? Pareciera que ser soltero fuera una prueba de paciencia, una lucha de quién aguanta menos debajo del agua hasta salir a flote y respirar tranquilo. Escribo estas palabras desde mi propia experiencia. Ningún dedo de mi mano luce un anillo en este momento y tampoco he asistido aún a mi propia boda. De hecho, tampoco sé si llegue a asistir. Precisamente, durante los últimos meses me he visto a mi misma leyendo y releyendo los artículos que yo misma he escrito, necesitada de acercarme a la fuente de toda verdad y de someter mis pensamientos cautivos a la obediencia a Cristo.

Pero, ¿por qué? ¿Por qué se supone que si he escrito sobre soltería desde la perspectiva bíblica, es decir, con los lentes del evangelio, tenga que leerlos nuevamente? ¿No se supone que ya debería tenerlos escritos en la mente y en el corazón? Sí, se supone, pero al igual que tú, sigo viviendo en un mundo caído, luchando contra el diablo y mi propia carne.

Meditemos en el mensaje del evangelio. ¿De qué nos hace sentirnos necesitados?¿De un salvador o de un cónyuge? De un salvador, por supuesto. ¿Solo un día o todos los días de la vida, incluso después de nacer de nuevo? Todos los días de la vida. Jesús lo dijo claramente cuando mencionó que separados de Él, nada podemos hacer.

Siendo así, ¿cómo podemos ilustrar la necesidad y gloria del evangelio al ser solteros? ¿Cómo podemos realmente predicar con el ejemplo que Jesús es más suficiente que un cónyuge al ser nuestro corazón es una máquina de ídolos? No quiero que me malentiendas, estoy totalmente a favor del matrimonio. Mi punto aquí es que con alta facilidad los solteros somos tentados a creer que el matrimonio es una muestra del favor de Dios, que la vida empieza el día de la boda y que Dios ama más a aquellos que se han unido en matrimonio. Ese es el problema, amar más al matrimonio que al Creador y Regulador del mismo. El matrimonio es bueno porque hace parte de la voluntad de Dios.

Es muy fácil caer en comparación con aquellos que se están casando y teniendo  hijos. Es muy fácil codiciar sus vidas, pero ¿de qué trata la vida realmente? ¿de casarse y tener hijos? ¿de alcanzar títulos académicos? ¿de obtener riquezas materiales? Memoriza esto, por favor: el fin principal del hombre es el de glorificar a Dios y gozar de Él para siempre. 

La Biblia dice que todo lo que hagamos sea para la gloria de Dios (1 Corintios 10:31). Así que, una soltería para Cristo y con el evangelio en la mirada se debe vivir solamente para Su gloria, y al vivirla para Su gloria sabemos también, por las Escrituras, que la prioridad es agradar a Dios, no a los hombres (Gálatas 1:10). Esto te incluye a tí, en no vivir para agradarte.

¿Cómo luce esto, entonces? ¿Qué aplicaciones prácticas podemos obtener?

  1. Medita en el amor de Dios

Cómo leíste líneas arriba, es fácil concluir que Dios ama más a los casados y que los solteros somos cristianos de segunda categoría que necesitan casarse con urgencia.

Mentira.

Pero Dios demuestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.” (Rom. 5:8).

Gracias a Dios por Cristo.  Sea Dios abriendo los ojos de nuestro entendimiento para mirar esta maravilla de Su ley. Qué fácil es olvidar el evangelio, qué fácil es olvidar lo que Dios ha hecho: hacerse hombre, morir en la cruz, traernos perdón y salvación. Mientras el mundo define el amor con corazones rojos, dulces en San Valentín y una boda soñada, la Biblia nos apunta a Cristo muriendo en la cruz. Quiera Dios que esta manifestación del amor sacrificial sea la que nos lleve a amar a los demás por encima de nosotros mismos.

2. Medita en la fuente del gozo.

En la Biblia encontramos la palabra bienaventurado muchísimas veces. En el Salmo 1, especialmente, el Señor la usa para describir a la persona que haya gozo en Su ley puesto que en ella medita de día y de noche. Más adelante, en el mismo libro encontramos : “Me darás a conocer la senda de la vida; en tu presencia hay plenitud de gozo; en tu diestra, deleites para siempre” (Sal. 16:11).

Y así, hay un gran número de versos que ponen a Dios en el centro como la fuente del gozo eterno. La próxima vez que abras tu Biblia, te ruego que medites en el gozo. Sí, por las Escrituras sabemos también que el matrimonio traerá gozo a tu vida ya que es un pacto de fidelidad y amor sacrificial, pero también recuerda que es la unión de dos pecadores que viviendo bajo un mismo techo también experimentarán desafíos y que su propósito principal no es el romance ni ser felices sino santos, extender el reino de Dios juntos y dar gloria a su nombre mientras vivan.

3. Cásate para servir

Te veo, me gustas, me la paso pensando en ti, quiero llamar tu atención y casarme contigo. Ahí lo tienes: el egoísmo materializado. Poco o nada pensamos en servir, en mostrar paciencia, en cuidar, en proteger al otro. Todo lo que pensamos es en que nos sirvan, en lugar de servir. En nada nos parecemos a Cristo al pensar así. Si esa hubiese sido su mentalidad, no habría esperanza de salvación para nosotros. Nuevamente, ¡gracias a Dios por Cristo!

Ojalá pensáramos con tanta determinación en Cristo, su Palabra y Su pueblo. Ojalá renováramos nuestra mente con tanta frecuencia, a lo cual la Biblia nos manda. En este escrito no pretendo juzgarte. La lucha por buscar primeramente el reino de Dios es tan real para ti como para mí.

Si es la voluntad de Dios que entremos al pacto del matrimonio, necesitamos tener una teología correcta que tenga a Cristo en el centro si hemos de darle gloria. Quiera Dios abrir nuestro entendimiento. Quiera Dios infundir temor en nuestros corazones para que casados o solteros, podamos decir junto al apóstol Pablo que el vivir es Cristo y que el morir, es ganancia.

Pero en cuanto a mí, el acercarme a Dios es el bien (Sal. 73:28)

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Aranza Erazo
Aranza Erazo, es una joven mexicana que vive en Colombia desde temprana edad. Estudió Licenciatura en Lenguas Extranjeras y labora como docente de inglés de bachillerato. En el momento cursa el Certificado de Estudios para Mujeres en el Southeastern Baptist Theological Seminary y sirve también como traductora para Soldados de Jesucristo. Siempre está dispuesta a leer el siguiente libro, conversar junto a un buen café y apreciar la creación de Dios.