Ahora mismo, ¿podrías entregarme tu teléfono y me permitirías examinar tu historial en el navegador? ¿Le dejarías a tu esposa utilizar tu teléfono? ¿Podrías mostrarle cada sitio web y cada correo y cada mensaje de texto? ¿Por qué tienes una contraseña en tu teléfono? ¿Es para proteger tus correos del trabajo y otra información financiera o es para impedir que otros vean tu historial de navegación? Tony Reinke escribe: “Mirar el contenido de un teléfono celular es como echar un vistazo al interior del alma de otro; puede ser que nos avergüence demasiado que otros vean a dónde entramos, qué abrimos y qué buscamos en línea”.[1]

Si tienes cualquier vacilación en mostrarle a alguien lo que has estado buscando en línea, entonces probablemente necesitas un software de rendición de cuentas. Esto no debe ser vergonzoso. Existen varios de dónde escoger, pero los dos más populares son Covenant Eyes y Accoutable2You.[2] He aconsejado a varones que han usado ambos. Sin importar qué programa elijas, asegúrate de que bloquee material inapropiado y que envíe un registro de tu historial de búsqueda a algún amigo confiable.

Es un sacrificio; lo sé. Te costará alrededor de US$100 al año y probablemente te lleve a algunas conversaciones incómodas y humillantes. Pero piensa en el costo de oportunidad. No permitas que tu ego sea más importante que tu pureza. Jesús lo puso de este modo: “Si tu ojo derecho te hace pecar, arráncalo y tíralo; porque te es mejor que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea arrojado al infierno” (Mt 5:29). No malentiendas esto de arrancar y cortar. Jesús no quiere que literalmente te arranques el ojo derecho ni que te cortes la mano derecha (5:30). Podrías untarte pomada VapoRub en tu ojo derecho y cortarte la mano dominante con una sierra y seguir mirando con lujuria con el ojo izquierdo y masturbándote con la otra mano. Lo que Jesús quiere es que pongas a Dios por encima de todo lo demás.

Hay mucho en juego. El infierno es real y es para siempre. Si estos versículos no nos despiertan, ¿qué lo hará?

Preguntas de diagnóstico

  1. ¿Podrías entregarme ahora mismo tu teléfono para examinar tu historial de navegación? Si no, ¿qué te detiene?
  2. ¿Has usado software de rendición de cuentas? ¿Funcionó? ¿Por qué sí o por qué no?
  3. ¿Te sería incómodo informar a tu esposa (o a tus padres o tutores si eres un adolescente) que necesitas instalar un software de rendición de cuentas y pagar la suscripción mensual? ¿Tendrías manera de discutir esto con ella (o ellos) y enfocarte en los aspectos positivos del software como, por ejemplo, prevenir exposiciones accidentales?

 

 


[1] Tony Reinke, 12 Ways Your Phone Is Changing You [12 maneras en las que tu teléfono te cambia] (Wheaton, IL: Crossway, 2017), 27.

[2] Covenanteyes.com y Accountable2you.com (sitios en inglés).