Soldados de Jesucristo
¿Hay lugar para el miedo en la vida cristiana?
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Mario: Dios es amoroso. Dios es paciente. Dios es amable. Pero, ¿es Dios severo también? ¿Podemos decirlo? Cualquier perspectiva que un lector de la Biblia que ha creído en Dios y su soberanía absoluta, eventualmente preguntará esto, como esta oyente llamada Tyneeka.

“Hola, pastor John. Me pregunto si está mal decir que Dios es severo. Recientemente en oración, en una línea de pensamiento, fui guiada a usar esa palabra exacta—‘severo’—aunque me pareció sacrílego. Después de buscarla en el diccionario, me aparecieron algunas definiciones de la palabra ‘severo’ que son negativas.

En oración, pensaba en el carácter de Dios, que Él es amoroso, amable, paciente—y añadí ‘severo’ a la lista. Como dije, no sonó bien. Me pregunté si ‘serio’ o ‘sobrio’ serían mejores palabras. Pocos ejemplos de ‘severo’ que encontré en el diccionario serian ‘rudos’, ‘innecesariamente extremos’, ‘serio’. Me encantarían saber tus pensamientos acerca de esto. ¿Es Dios severo?”

No siempre es severo

JP Pienso que tal vez la razón del por qué enumerar la severidad como uno de los atributos de Dios o como una definición de Su carácter suena raro para nosotros, es principalmente porque esperamos que los atributos de Dios o las marcas de Su carácter se realicen continuamente en todas sus acciones.

Por ejemplo, si lo llamamos sabio, no queremos decir que a veces Él es sabio y que a veces es ingenuo. Cuando lo llamamos bueno, no queremos decir que a veces es bueno y a veces malo. Cuando lo llamamos justo, no queremos decir que a veces es justo y otras no.

Si lo llamamos severo, ese patrón no funcionará. Es por eso que pienso que se queda en tu garganta. Lo que deberíamos decir si llamamos a Dios severo es que a veces, en ciertas circunstancias, en respuesta a ciertas cosas, Él es, en efecto, severo. Otras veces, la severidad es reemplazada por la gentileza.

Cambiaría la pregunta de “¿es Dios severo?” a “¿acaso Dios actúa siempre de manera severa? ¿Hay circunstancias en particular donde su sabiduría, justicia y bondad son severas? ¿Hay circunstancias donde Él no es severo?”

Déjame darte algunos ejemplos de la Escritura, y luego puedes decidir cómo decirlo en la situación en la que te encuentres. Lo que encontramos es que cada vez que Dios es llamado severo en una circunstancia en particular, es descrito con lo que sea que exija la severidad.

*Castigando el pecado*

Toma, por ejemplo, Lucas 12. Jesús contó una historia de varios sirvientes quienes sabían la voluntad de su amo y otros que no la sabían. El amo responde diferente a sus diferentes sirvientes.

Déjame leerte Lucas 12:47: “Aquel siervo que conociendo la voluntad de su señor, no se preparó, ni hizo conforme a su voluntad, recibirá muchos azotes”. Esta es una imagen del juicio final. Jesús continua, “Mas el que sin conocerla hizo cosas dignas de azotes, será azotado poco; porque a todo aquel a quien se haya dado mucho, mucho se le demandará; y al que mucho se le haya confiado, más se le pedirá” (Lucas 12:48).

Si, habrá severidad en el juicio, y la severidad es en proporción a la rebeldía del pecado. La severidad no marca el carácter de Dios totalmente, sino que ocasionalmente, en respuesta a actitudes y comportamientos en particular.

Severidad y amabilidad

Aquí esta, pienso, la más importante ilustración de la severidad de Dios en la Biblia, porque esta incrustada en un contexto que nos da una idea de cúan relevante es para nosotros hoy. Es Romanos 11:19-22: “Dirás entonces: Las ramas fueron desgajadas para que yo fuera injertado”.

Esta imagen está siendo injertada en el pacto de promesa de Abraham. “Muy cierto; fueron desgajadas por su incredulidad, pero tú por la fe te mantienes firme. No seas altanero, sino teme”. Eso es, el temor a caer en la incredulidad; Temor a la incredulidad. “porque si Dios no perdonó a las ramas naturales, tampoco a ti te perdonará. Mira, pues” –pues es una palabra fuerte: mira, contempla, observa, escucha—“la bondad y la severidad de Dios”.

La palabra severidad (apotomia). Él está diciendo a esos cristianos gentiles, “Hey, despierten. Quiero que vean Su bondad, y quiero que miren Su severidad”.

Ahora Pablo continua en Romanos 11:22-23: “severidad para con los que cayeron, pero para ti, bondad de Dios si permaneces en su bondad”. Eso es, dado para que sigas confiando en Él, teniendo fe en Él, seguir atesorando su bondad. “de lo contrario también tú serás cortado. Y también ellos, si no permanecen en su incredulidad, serán injertados, pues poderoso es Dios para injertarlos de nuevo”.

La razón por la cual este texto es tan importante es por dos cosas. Una, la severidad es contrastada con la bondad así podemos ver con claridad que a veces Dios actúa con una, y otras veces con la otra. En otras palabras, la severidad no es una cualidad general de todas las acciones de Dios como la justicia o la sabiduría o la bondad. La severidad es una expresión de Su justicia y sabiduría y bondad. Es el contrapunto de la bondad. A veces una es apropiada, a veces la otra.

*Temor piadoso*

Aquí está la segunda cosa de porque es importante este texto. Nos dice directamente como cristianos que deberíamos pensar acerca de la severidad de Dios. Dice, “mira, pues”. Eso es, mira bien. En otras palabras, la severidad realmente importa. Deberíamos pensar acerca de ella. Debería ser parte de nuestro pensamiento acerca de Dios.

Romanos 11:22 es un comando: “Mira, pues, la bondad y la severidad de Dios”. Él dice esto justo después de dar esta orden “No seas altanero, sino teme”. Temer ahí es temer a la incredulidad. Temer a fallar en descansar en Dios. Temer a fallar en disfrutar de Dios. Temer a no ser cambiado por la bondad de Dios.

Esto es muy importante, y contrario a la manera en que la mayoría de las persona piensan acerca de vivir su vida cristiana. Muchas personas piensan que no hay lugar para el temor en la vida cristiana, pero Pablo, en Romanos 11:20, explícitamente manda a los cristianos a temer de la incredulidad. Para hacerlo realmente paradójico, podríamos decir que nos manda a temer de fallar en creer valientemente en Jesús.

Déjame decirlo de nuevo. ¿Él nos manda a temer que? La respuesta corta es la incredulidad, pero digámoslo así: él nos manda a temer de fallar en creer valientemente en Jesús. Temor basado en tu intrepidez en el orgullo. Basado en tu intrepidez en la fe en Jesús, y temer cada tipo de intrepidez.

Concluiría con Tyneeka que cuando estamos dando una lista de los atributos generales de Dios, incluyendo la severidad sería probablemente errónea. En otras palabras, no incluyas severidad en esa lista. Sino que deberíamos decir que es una de las maneras en que Dios actúa en ciertas circunstancias, y enfatiza la necesidad del cristiano a temer a la incredulidad. Una de las principales razones para nosotros conocer Su severidad es eso, que deberíamos temer a ese tipo de incredulidad que Dios trata severamente, y luego ir hacia la bondad que Él promete a todos aquellos que confían en Él.