John Piper dijo que lo más cerca que ha estado de ser despedido como pastor de la iglesia Bethlehem Baptist Church fue cuando escribió un artículo titulado “Missions and Masturbation” [“Misiones y masturbación”].[1] Provocativo, ¿no?

El artículo nació a causa de la tristeza por tantas personas, en especial jóvenes, que “se estaban perdiendo en la causa de la misión de Cristo porque nunca se les enseñó a lidiar con la culpa del pecado sexual”.

Observa con cuidado lo que no dice. No dice que muchas personas se pierden en la misión de Cristo por culpa del pecado sexual. El punto de Piper es más específico. Él argumenta que muchos se pierden en la misión porque no saben cómo lidiar con la culpa y la vergüenza productos del pecado sexual. Fallaron y continuaron con su vida y, en el proceso, abandonaron también las misiones porque no supieron lidiar con su culpa. Qué triste resultado.

Hasta cierto punto, es bueno sentir vergüenza por nuestro pecado. Pero la vergüenza por sí sola no hace expiación por el pecado. Tampoco sentirnos culpables ni retirarnos del compañerismo cristiano lo hará. Los cristianos necesitamos arrepentimiento, no penitencia. Hay una diferencia.

En la penitencia, “un hombre toma la culpa que lleva e intenta sobreponérsele con desempeño. Es una manera inconsciente de pagar por nuestro pecado, porque en el fondo creemos que nuestra lucha nos hace menos aceptables ante Dios”.[2] Esto es lo que Pablo llama “un evangelio diferente” (Gá 1:7–8). Pero no existe otro evangelio. La salvación se encuentra solo en el amor de Jesús por nosotros. Una vez salvos por Él y para Él, somos libres. Simplemente libres.

Si actualmente lideras un ministerio y tu pecado sexual es de tal magnitud que te descalifica, debes ceder el puesto. Solo hazlo.

Pero, hagas lo que hagas, ¡NO DEJES DE SERVIR A JESÚS! Solo porque es necesario que tomes un tiempo alejado del ministerio público no significa que dejes de servir por completo. Tu servicio puede verse diferente y ser menos visible, pero mantente luchando; mantente combatiendo contra el pecado sexual y ayudando a otros a hacer lo mismo. “No nos cansemos de hacer el bien, pues a su tiempo, si no nos cansamos, segaremos” (Gá 6:9).

Pablo nos advierte sobre el cansancio porque la tentación es real. Para resistirlo, entrégale tu pecado y tu culpa a Cristo. Él quiere ambas cosas.

Preguntas de diagnóstico

  1. ¿Te descalifica tu pecado sexual? Si es así, ¿lo confesarás antes de que te descubran y te veas forzado a ceder tu lugar?
  2. ¿De qué maneras intentas expiar tus propios pecados? ¿Te encuentras a ti mismo tratando de hacer buenas obras para demostrarle a Dios cuánto lo sientes? ¿Te ha sucedido que te deprimes para demostrarle a Dios lo mucho que lo sientes?
  3. ¿Por qué crees que tratar de ganar la aceptación de Dios y deprimirse son experiencias tan comunes? ¿Qué nos dice esto sobre nuestras tendencias pecaminosas? ¿Cómo manifiestan estas acciones nuestro mal entendimiento del evangelio?
  4. ¿Qué áreas de tu servicio a Jesús estás descuidando porque no te sientes digno? ¿Con quién necesitas hablar para reintegrarte en la misión de Dios?

[1] El artículo original es: John Piper, “Missions and Masturbation” [“Misiones y masturbación”], Desiring God, Septiembre 10, 1984, http://www.desiringgod.org/articles/missions-and-masturbation. Después, Piper habló sobre él en: “How to Deal with the Guilt of Sexual Failure for the Glory of Christ and His Global Cause,” [“Cómo lidiar con la culpa del pecado sexual para la gloria de Cristo y Su causa global”], Desiring God, Enero 4, 2007, http://www.desiringgod.org/messages/how-to-deal-with-the-guilt-of-sexual-failure-for-the-glory-of-christ-and-his-global-cause.

[2] Cusick, Surfing for God [Navegando para Dios], 92.

Artículo anterior[Reseña] 10 graves problemas con Jesus te llama
Artículo siguienteMaría Taylor
Benjamin Vrbicek
Benjamin Vrbicek y su esposa Brooke tienen seis hijos. Posee una licenciatura en ingeniería mecánica y aeroespacial por la Universidad de Missouri y una maestría en divinidad del seminario Covenant Theological Seminary en St. Louis, Missouri. Es pastor de enseñanza en la iglesia Community Evangelical Free Church en Harrisburg, Pennsylvania. Es autor y coautor de varios libros y blogs.