Nota editorial: Este artículo pertenece a una serie titulada Proyecto Reforma, 31 publicaciones de personajes que fueron instrumentos de Dios durante la Reforma Protestante. Puedes leer todos los artículos aquí


 

Al rededor de la base del monumento a Lutero en Worms, Alemania, se encuentran los cuatro precursores de la Reforma Protestante: Jan Hus, John Wycliffe, Peter Waldo y Girolamo Savonarola. Estos hombres no podían tener personalidades más diferentes, pero cada uno inspiró las reformas de Lutero a su manera. Para Lutero, Savonarola fue personalmente inspirador: cuando Lutero viajó a la Dieta de Worms en 1521 para ser juzgado, después de quemar la bula papal que lo excomulgó – llevó consigo una foto de este fraile dominico.

Mientras Lutero se enfrentaba a la posibilidad de la muerte en Worms, comparó quizás su propia vida con la de Savonarola. Con una voz profética, Savonarola había condenado la corrupción de la iglesia romana. Su conflicto con el papa concluyó con su excomunión y ejecución en el fuego. Lutero fue igualmente excomulgado por sus reclamaciones en contra de los abusos papales, y aunque escapó a su propia sentencia de muerte, encontró una particularidad en común con Savonarola: dos años después de esconderse en el Castillo de Wartburg, Lutero publicó las meditaciones de Savonarola en la prisión sobre los Salmos 51 y 31 y lo alabó como “aquel hombre piadoso de Florencia”.

El profeta del pueblo

Savonarola fue un joven motivado por el aprendizaje que nació en el seno de una familia adinerada en Ferrara, Italia, en 1452 dónde fue inspirado al estudio de la medicina. A la edad de 23 años tomó la decisión de univrse a los domincos luego de haberse desilusionado de la vanidad de la cultura italiana. Siendo un fraile joven, se documentó profundamente de los escritos de Santo Tomás de Aquino y de las Escrituras, demostrando rápidamente que tenía una mente entrenada que le permitió memorizar gran parte de las Escrituras.

Savonarola llegó a Florencia en 1490, siendo ya famoso por su aprendizaje, aunque fue su predicación la que lo llevó a ser parte del centro de la reforma y de la política de la ciudad de Florencia. A menudo desde la catedral de esta ciudad, Savonarola predicaba a miles de personas en lengua coloquial usando imágenes poderosas y un lenguaje simple de las Escrituras. Anunciaba la gracia salvadora de Cristo con fervor bíblico mientras que criticaba las prácticas inmorales de los líderes políticos y eclesiasticos.

Su predicación influyente predicación y algunos eventos notables fuera del control de Savonarola como la sorpresiva invasión del rey francés a Italia junto con una devastadora enfermedad  elevaron repentinamente su influencia en Florencia.Ya que Savonarola fue conocido ampliamente por los florentinos, su voz fue reconocida en el transcurso de estos eventos que asociaban al fin de los tiempos, especialmente a medida que estaban cerca del año 1500.

En el auge de estos cambios, Savonarola llevó a la juventud de Florencia a incitarla reforma, generando varias “Hogueras de las Vanidades” en protesta contra el carnaval anual del Mardi Gras. Estos jóvenes llevaron a los ciudadanos a destruir instrumentos de tentación como máscaras de carnaval, cartas, vestidos finos, maquillaje, espejos e incluso instrumentos musicales. El último de estos ocurrió en la Piazza della Signoria en el centro de Florencia el 7 de febrero de 1497, meses antes de que el Papa Alejandro VI excomulgara a Savonarola.

Después de su excomunión, el conflicto de Savonarola con el Papa Alejandro VI explotó cuando el Papa capturó las cartas que Savonarola había enviado a los reyes de Francia, Inglaterra, España, Hungría y al Emperador de Alemania, suplicándoles que llamaran a un consejo eclesiástico para destituirlo por sus abusos. Savonarola no se oponía al cargo del pala, sino de Alejandro VI puntualmente y, de esta manera, se diferenciaba de las críticas de los reformadores posteriores sobre la autoridad del papa y la doctrina católica.

La chispa de Lutero

A medida que Savonarola afirmaba la prioridad de Pedro, fomentaba la devoción a María y tendía a una visión semi-pelagiana de la salvación, permaneció doctrinalmente dentro de la Iglesia Católica Romana. Pero en la medida en que Savonarola convocó una reforma moral, condenó los abusos papales y elevó la autoridad de las Escrituras, se anticipó a la Reforma.

Aunque el movimiento reformador de Savonarola en Florencia no continuó mucho tiempo después de su muerte, su apasionada predicación y sus celosas reformas expusieron la corrupción de la iglesia como una corta pero brillante luz dentro de una cueva oscura. La chispa de Savonarola fue el tipo de chispa con la que Lutero, sólo dos décadas más tarde, encendería su propio fuego para la reforma.