No tienes que ser el que tira el gatillo para ser acusado de asesinato. Más bien, cualquier persona involucrada en la comisión, planificación o ejecución de un delito puede sufrir las penalidades correspondientes. La persona que contrata a un asesino a sueldo se enfrentará a un cargo de asesinato tan ciertamente como el propio sicario o asesino a sueldo. El conductor del vehículo de escape, aunque nunca entre en el banco y nunca exija el dinero, aun así será responsabilizado como si lo hubiera hecho. Asistir e instigar la comisión de un crimen traerá una acusación igual como si se hubiera cometido directamente.Estoy seguro de que estarías de acuerdo en que tales leyes son correctas y justas. Señalan un principio importante: si quieres beneficiarte de un crimen, te arriesgas a enfrentar todas las consecuencias de ese crimen. 

Un artículo de opinión publicado hace poco  en La Censura pide el fin de Pornhub, no solo el mayor sitio pornográfico de Internet, sino uno de los más grandes sitios de todos. Este sitio web recibe unos 42 mil millones de visitas y 6 millones de subidas de video cada año. (Esto significa 100 000 000 de visitas por día, 1000 búsquedas por segundo. Las estadísticas son tan impresionantes como asquerosas). Esta página experimenta más tráfico que titanes del Internet como Reddit y eBay y gana montañas de dinero. Es tan popular que se está convirtiendo rápidamente en una tendencia acogida por las masas, incluso con algunos de sus “artistas” participando orgullosamente de la Semana de la Moda de Nueva York este año. Es para la generación digital lo que Playboy o Penthouse fueron para sus padres.  

Este artículo de opinión destaca algunos “casos impactantes de tráfico sexual y películas de violación infantil” que han aparecido en Pornhub. Resulta que a pesar de su popularidad y todo su dinero, Pornhub toma solo las medidas mínimas para evitar que las personas suban contenido que exhiba a niños menores de edad o abusos sexuales. En un caso, una niña de 15 años que había estado desaparecida durante un año fue encontrada solo después de que le dijeron a su madre que había videos suyos en este sitio. Finalmente se descubrió que este sitio albergaba no menos de 58 videos de la niña siendo violada y abusada sexualmente. Y si bien esto es inimaginablemente horrible, no es un caso aislado. Michael Pratt obligó a 22 mujeres de bajos ingresos a crear videos pornográficos, prometiendo que se distribuirían solo en DVD a compradores privados. Sin embargo, estos videos pronto estuvieron ampliamente disponibles en línea. Pornhub, al igual que otros sitios similares, se está beneficiando de las formas más viles de sexualidad creadas por los criminales más perversos. 

Aquí es donde quiero volver al principio que mencioné en el párrafo de la introducción: Si quieres beneficiarte de un crimen, te arriesgas a enfrentar todas las consecuencias de ese crimen. El hombre que cometió los actos de violación contra esa joven merece enfrentarse a la justicia (y, de hecho, fue arrestado por un delito grave de agresión lasciva a una víctima de entre 12 y 16 años— espero que este hombre sea encerrado en una cárcel por un largo, muy largo tiempo). Es por una buena razón que Michael Pratt se enfrenta a una larga lista de cargos graves. Pero ¿qué pasa con las personas que vieron ese video? ¿Qué pasa con aquellos que escribieron “Pornhub” en su navegador, luego ingresaron cualquier término de búsqueda que devolvió el resultado de la violación de una niña menor de edad? (Vale la pena mencionar que un término de búsqueda top perenne en el sitio es “teen” (adolescente), que genera interminables páginas de videos de niñas que son menores de edad o que pretenden serlo. Los títulos de tales videos son más que suficientes para revolverte el estómago). 

Entonces, ¿qué pasa con las personas que vieron el video? Si vieron a una persona siendo violada para su entretenimiento, ciertamente son cómplices de esa violación, ¿no es así? Si vieron a una persona siendo abusada sexualmente para excitarse, ciertamente son cómplices de ese abuso sexual. No es solo el violador o abusador quien tiene la culpa, sino también el que participa en él indirectamente. Así como el conductor del vehículo de escape es considerado un asesino a pesar de que no apretó el gatillo, ¿no debería el que vio esos videos ser considerado un violador a pesar de que en realidad no se forzó a sí mismo sobre la chica? ¿No estuvo involucrado en la comisión de este crimen al ser parte del mercado que lo exige? ¿No fue cómplice al escribir los términos de búsqueda que lo llevarían a algo tan vil? (¿Realmente escribió alguna variación de “adolescente” en esa barra de búsqueda con la esperanza de ver algo moral, puro y bueno?) 

Usted puede argumentar que él no podría haber sabido que estaba viendo una violación, no podría haber sabido que era menor de edad, no podría haber sabido que ella no había consentido. Puede que no. Pero ¿cómo podría él llegar a estar seguro por completo? ¿Cómo podría tener certeza sobre quién es menor de edad y quién simplemente pretende serlo, sobre qué es consensual y qué es coaccionado? E incluso si ya no es una niña, ¿es realmente consensual cuando está desesperada por dinero y no tiene otra forma de ganarlo? ¿Es realmente consensual cuando ella piensa que lo está haciendo para unas pocas personas y solo más tarde se entera de que se ha distribuido en masa? ¿No es una absoluta locura esperar que las personas que producen y distribuyen pornografía se preocupen incluso un poco por la ética y la moralidad? 

Aunque han pasado años desde que nos despertamos colectivamente a la realidad de que estábamos experimentando el estallido de una terrible plaga pornográfica, la situación permanece en niveles epidémicos. La infección se extiende incluso en la iglesia, y puedo garantizar que hay personas en tu congregación que hicieron algunas de las 700 000 000 visitas a Pornhub la semana pasada. Como cristianos, hemos ofrecido muchas buenas razones para evitar la pornografía y hemos desarrollado muchos buenos recursos para ayudar a las personas a escapar de sus garras. Pero no puedo evitar preguntarme si hemos sido demasiado amables y demasiado pacientes frente a un daño tan grave. No puedo evitar preguntarme si hemos estado pensando en el uso de la pornografía como si fuera un delito menor cuando realmente es un delito grave, un pecado severo en contra de Dios y una horrible afrenta a la dignidad de los demás. No podemos pretender que no sabemos acerca de las violaciones, las agresiones, la falta de consentimiento, el abuso de los menos favorecidos y los términos de búsqueda que revuelven el estómago. Tal vez es hora de que dejemos de actuar como si ver pornografía fuera un crimen completamente diferente de encargarla, crearla o participar en ella. 

Aquí está la realidad: Si quieres beneficiarte de un crimen, te arriesgas a enfrentar todas las consecuencias de ese crimen. Si observas la violación de otros para tu propio disfrute, ¿qué te hace menos que un violador? Si observas el abuso de un menor (o alguien que pretende ser un menor de edad) para tu propia excitación, ¿qué te hace menos que un pedófilo? La Biblia tiene algunas palabras sobrias y aterradoras para ti: ¿O no sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No os dejéis engañar: ni los inmorales, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los homosexuales, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los difamadores, ni los estafadores heredarán el reino de Dios” (1 Corintios 6:9-10).