He escuchado de pastores e iglesias que luchan por entrenar y enviar gente al ministerio. El mayor obstáculo que comparten es que no quieren levantar, entrenar y enviar a lo mejor que tienen para que vaya a servir a alguien más. Lo entiendo. Es difícil enviar fuera a lo mejor.

Este email que recibí una semana atrás de uno de mis mejores discípulos, que hace un año fue enviado para ser pastor, capta bien porqué todavía vale la pena enviarlos, a pesar de lo muy difícil que es verlos irse:

Brian,

Quería escribirte una carta rápida para hacerte saber lo mucho que aprecio todo el tiempo y energía que invertiste en mí y mi futuro ministerio. Es increíble lo mucho que dependo de las cosas que aprendí de ti durante mi tiempo en ABC. Hace poco tuve que ministrar en mis primeros dos funerales, y estaría perdido sin tu guía, tanto de tu libro como de los dos funerales que me permitiste ver. (Nuestras conversaciones y la sección de tu libro que repasé para las conversaciones con la familia antes del funeral fueron especialmente útiles).

Pienso que podría gustarte escuchar un resumen de alguien que hace casi un año fue graduado de tu instrucción y guía. Oro por ti, tu familia, y ABC hoy, y aprecio los muchos, muchos caminos que Dios usó para hacerme crecer durante mi tiempo con ustedes. Fui alentado con el trabajo que hacen, invirtiendo en jóvenes para prepararlos para el ministerio; vale la pena (aunque quizás no lo escuches tan seguido).

Gracias por ser tan buen ejemplo para mí y mi familia, y si ustedes necesitan algo, no olviden que estamos aquí y los amamos.

Lo entiendo. Es difícil invertir y entrenar lideres, y enviarlos fuera. Es difícil amar profundamente a otros solo para dejarlos ir. Pero he recordado en notas alentadoras como ésta, que a pesar de que los pastores e iglesias sienten la pérdida de personas reales, todavía vale la pena enviarlos.

Pastores, viertan sus vidas en jóvenes y jovencitas. Entrénenlos. Levántenlos. Envíenlos. Prepárense para las bendiciones que vendrán a ustedes y sus iglesias mientras comparten las poderosas formas en que Dios usa a aquellos que fueron enviados de entre ustedes para construir Su reino.

También me gustaría en esta ocasión, hablar sobre diez consejos para visitar a recién nacidos en el hospital. Hemos tenido varios recién nacidos en nuestra congregación en los últimos años. Pastores, aprovechen cada oportunidad para ir al hospital en estos eventos para visitar al bebé recién nacido. Estas son las pocas oportunidades en que podemos ir a un hospital a celebrar. Al hacerlo, consideren lo siguiente:

  1. Sean consciente del estrés y la falta de sueño de los nuevos padres.
  2. Sean sensibles con la recuperación de la mamá.
  3. Preséntense a la familia en el cuarto.
  4. Laven sus manos.
  5. Sostengan al bebe (Si es apropiado).
  6. Disfruten el tiempo.
  7. Lean Salmos 139:13-16.
  8. Oren por los padres.
  9. Rueguen por el alma de ese niño.
  10. Sean cuidadosos con el tiempo de su visita (Usualmente son menos de 20 minutos).