Muchas veces sentimos que no hemos hecho nada en el día, que no tenemos logros en nuestra vida, que no somos productivas y que no somos valiosas. Muchas pensamos que no somos reconocidas porque no recibimos un salario, no recibimos un reconocimiento, muchas veces no recibimos las gracias, las palabras que tanto deseamos escuchar: “bien hecho, buen logro”.

La cultura nos hace creer que hemos malgastado nuestra vida por no ejercer nuestra profesión después de dedicar años a estudios; por no ser exitosas y reconocidas. Aun los de nuestra propia casa nos saludan con preguntas como: “¿Qué hiciste todo el día? ¿Qué haces? O nos dicen cosas como: ¡Tú sí estás bien, no tienes nada que hacer! ¡Quisiera pasarme todo el día en la casa haciendo nada, como tú! Solo Dios y otra mujer se identifica con nuestra naturaleza.

Dios nos ve, Dios nos afirma, El Señor sabe. Él te reconoce y entiende tu difícil y duro trabajo y tus muchos deberes, Él conoce tu cansancio y agotamiento. Hay varias tareas en la Palabra que son lo mínimo que Él demanda de ti (1 Tim. 5:4-6,10). Aplicaremos este texto para cada mujer, si tienes hijos o no, si tienes nietos, o aun si eres soltera o adolescente.

“Pero si alguna viuda tiene hijos o nietos, que aprendan estos primero a mostrar piedad para con su propia familia y a recompensar a sus padres, porque esto es agradable delante de Dios. Sin embargo la que en verdad es viuda y se ha quedado sola, tiene puesta su esperanza en Dios y continúa en súplicas y oraciones noche y día. Pero la que se entrega a los placeres desenfrenados, aun viviendo, está muerta. Que tenga testimonio de buenas obras; si ha criado hijos, si ha mostrado hospitalidad a extraños, si ha lavado los pies de los santos, si ha ayudado a los afligidos y si se ha consagrado a toda buena obra” (1 Tim. 5:4-6, 10).

  1. Aprende a mostrar piedad para con tu propia familia.
  2. Aprende a recompensar a tus padres, esto es agradable delante de Dios.
  3. Pon tu esperanza en Dios.
  4. Continúa en súplicas y oraciones noche y día.
  5. Ten testimonio de buenas obras.
  6. Si ha criado hijos.
  7. Muestra hospitalidad a extraños.
  8. Lavado los pies de los santos.
  9. Ayuda a los afligidos y,
  10. Conságrate a toda buena obra.

Un análisis del tiempo del día de una mujer en el hogar, nos muestra situaciones que, sin notar, ni darte cuenta, ejecutas cada día. El trabajar en la casa no es poca cosa, el que no lleves anotadas tus horas ni tus tareas y que no tengas un plan, no significa que no estás invirtiendo en la eternidad. Estás ayudando a otros, estás siguiendo los planes del Señor, las prioridades de Dios.

No hay un plan que le sirva a todo el mundo. Ni en el mismo orden. En general, una idea del día de una mujer debe ser como sigue:

  1. Dios, su relación y comunión con Él (Lectura de la Biblia, estudio, oración).
  2. Los demás. Si estás casada, tu esposo; si estás soltera, tus autoridades. Si eres una adolescente o una joven, tus padres.
  3. Tus hijos.
  4. Tu casa (tu habitación, escritorio).
  5. Otros (El ministerio fuera de tu casa).
  6. Tu lugar de trabajo (si es fuera).
  7. Relación con otros (familiares amigos).
  8. Esparcimiento (descanso, ejercicio, salud, cuido personal, capacitación o crecimiento)

Promedio de tareas diarias

Como mujeres llevamos niños a la escuela, o ayudamos a realizar sus tareas o proyectos. Asistimos a las conferencias de maestros y padres, acompañamos a hijos a deportes y a conciertos y clases de música, llevamos a alguien al médico, preparamos alimentos, participamos de organización, limpieza de la casa, aseo de la ropa, transacciones de banco, pagamos las cuentas, compramos la comida en los mercados. Cuidamos a alguien cuando está enfermo. Somos enfermeras, chef, secretarias, administradoras contables, asistentes, gerentes, chofer, maestras… Todo al mismo tiempo.

Gracias al Señor, hoy día contamos con la ayuda del equivalente a 50 empleadas en el pasado condensadas en aparatos electrónicos y electrodomésticos en el hogar, en comparación a las mujeres de los siglos anteriores. Contamos con ayuda en el trabajo intenso y demandante, pero no denigrante. Es un trabajo honroso, privilegiado, indispensable.

Ladrones del tiempo

Aunque la mujer dedica 2.7 de su tiempo a trabajo no remunerado, más que el hombre, no es menos cierto que la mujer dedica más tiempo que el hombre a las redes sociales, como Instagram, Facebook y aún Twitter. Solo en LinkedIn el hombre nos sobrepasa. El pasatiempo general de un hombre es a las consolas de video, a las series de TV, o a la vista de partidos de deportes; la mujer pasa más horas y tiempo en las redes que el hombre. Por eso existen más anuncios que están orientados a captar nuestra atención.

Peligros a los que nos expone el mal manejo del tiempo

La ociosidad, que es idolatría. “Ella vigila la marcha de su casa,
Y no come el pan de la ociosidad”
(Prov. 31:27).

“Y además, aprenden a estar ociosas, yendo de casa en casa. Y no solo son ociosas, sino también charlatanas y entremetidas, hablando de cosas que no son dignas” (1 Tim. 5:13).

La ociosidad es inicio de muchos males, aunada con la pereza.

  1. Nos expone a deseos sensuales, contrarios a Cristo (1 Tim. 5:12).
  2. Nos lleva al peligro de querer abandonar nuestra promesa anterior a nuestros esposos e hijos.
  3. Damos al adversario ocasión de reproche. Pues algunas ya se han apartado para seguir a Satanás.

Si no tenemos un plan seremos arrastradas a la deriva, con la corriente. Habrá cosas que nunca lograremos, si no nos enfocamos (1 Tim 5:6). Pero la que se entrega a los placeres desenfrenados, aun viviendo, está muerta.

 

Sugerencias finales

Cuando la biblia habla del tiempo de una mujer. ¿Qué resalta Dios en ella en Proverbios, en los Evangelios, en el Nuevo Testamento? ¿Qué huella deja? ¿Qué nos hace hallar Gracia? ¿Qué nos hace de grande estima y valor? ¿Cuál es nuestra diferencia como mujer piadosa? ¿Qué demanda Dios de ti, amada? Conocerle y entenderle, hacer justicia, misericordia, y ser humilde ante Él: criar a los hijos, lavar los pies de los santos.

No negocies tu tiempo oración y en La Palabra con el Señor. Lutero decía: “Hoy tengo muchas cosas qué hacer, pasaré 4 horas en oración”. Dios es tu recompensador, es por Él y para Él que trabajas, sirves y te desvelas; ofrenda a Él tu cansancio y agotamiento, tu falta de energía.

Toma lápiz y papel y haz un listado en oración de tus planes, obligaciones, deberes diarios, semanales, mensuales, y anuales.

Divide tu día en módulos: mañana, tarde y noche.

Asigna un lugar a solas dentro del análisis de tiempo con tu esposo, a cada hijo, individual; otro para las hijas solas, y otro a los varones, otro todos juntos como familia.

Asigna un lugar en tu horario, para cada tarea. Haz ajustes semanales o día a día.

Haz las cosas con excelencia, no mediocremente. Sé la mejor en lo que haces

Concluye lo que empezaste, no procrastines, termina lo que empezaste. Una cosa a la vez, luego la próxima.

Aprende a identificar que no todo es para ti. No estás llamada a hacerlo todo al mismo tiempo. Lo primero es lo que Dios te ha pedido. Revisa constantemente tus prioridades. Vuelve cuando te desvíes. Dios te ha dado muchos dones, pero no los usará todos al mismo tiempo.

Habrá momentos en los que quieras hacer algo que te guste, pero es el momento de decir: “¡Me encantaría! Pero en este momento no puedo, quizás en el futuro lo haré”.

 

Libérate de querer vivir como otros viven, o hacer lo que otros hacen; hay un tiempo para cada cosa, hay tiempo de criar, tiempo de trabajar, tiempo de estudiar, pero lo innegociable es lo primero: amar a Dios sobre todas las cosas.

Si tienes dificultad para leer o estudiar por ti sola, inscríbete con grupos a lecturas o estudios de la Palabra, hasta que puedas hacer hábitos.

Analiza en qué cosas eres buena y en lo que puedas aprender para usar para el futuro; quizás eres buena en tecnología y puedes aprender a diseñar y servir.

Lee acerca de cosas o temas que necesitas crecer en el momento, ¿tienes deficiencia como esposa? ¿Hay dificultad siendo madre soltera? Busca material y estúdialo, busca ejemplos en la Palabra de Dios.

Asigna un lugar para tu cuidado, tu descanso, como tomar una siesta, cerrar los ojos, recargar la cabeza, si la madre y esposa está repuesta, esto ayudará con el calor del estrés y conflicto en el hogar. Aun el Señor llamó a sus discípulos a descansar y reposar, el descanso, el sueño es un regalo del Señor, el llamó a Elías a reposar, nos ha dado de los 7 días un día de reposo.

Programa un tiempo para cuidado personal, aseo corporal, uñas limpias, pelo limpio, eliminar olores corporales, cuidado de tu salud bucal, que tus ropas muestren por su limpieza y olor que los planeaste.  Programa tu revisión periódica en el doctor, comida saludable. Debes cuidarte hasta cumplir el plan para el que fuiste creada.

Dios solo te va a pedir cuenta por lo que has hecho con los dones que te ha dado. Te ha dado mucho, mucho se te demandará.

Cuando el padre llamó a hombres y mujeres en el pasado, ya todos tenían muchas cosas para estar ocupados; así que no tenemos excusa para dar más allá de lo que podemos. Esforcémonos.

 

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Vilma Mata de Méndez
Vilma Mata de Méndez, es consejera Biblica, entrenada por Faith Biblical Counseling y maestra de Estudios Bíblicos. Tiene un certificado Estudio de mujeres de AACC. La salvó el Señor en sus años de universidad cuando estudiaba Arquitectura. Está casada hace 32 años con el pastor Luis Méndez, tienen tres hijos, dos casadas. Sirvieron 11 años en Minneapolis, Minnesota bajo el ministerio del pastor John Piper, donde tomó clases de Fundamentos de Teología. Hoy día sirven en el Ministerio JUNTOS y Unidos, @juntosyunidos donde entrenan a parejas por medio de vídeos, y a consejeros bíblicos. Son miembros de la Iglesia Bautista Internacional. Sirven a los jugadores de béisbol y a sus esposas en MLB en Arizona, lugar donde residen.