Quisiera comenzar contando una experiencia que vivimos mi esposo y yo cuando comenzamos nuestra relación, él es cubano y yo colombiana. Aunque somos hispanossomos totalmente diferentes por nuestro español, en el contexto cultural, nuestras crianzas, y experiencias de la vida, lo cual tiene un efecto en cómo nuestro corazón funciona.  

Así que, un día quise elogiar a mi esposo diciéndole que era un hombre “berraco” y lo hice con mucha afirmación, pero cuando vi esos hermosos ojos azules quererme fulminar, casi muero… Acababa de irrespetar a mi esposo con una palabra que para el cubano, es una ofensa grave y significa algo muy contrario a lo que significa para mí.  

No quiero dejarles con la duda del porqué de esto; para los colombianos “berraco” significa una persona de gran valor, emprendedor, trabajador. Para los cubanos, berraco es un cerdo castrado. 

La Palabra nos manda a nosotras como esposas a respetar a nuestro esposo“y que la mujer respete a su marido” (Ef. 5:33b NBLA). 

Por eso es tan importante tener una buena y adecuada comunicación. La comunicación es muy valiosa en nuestro matrimonio para poder saber qué cosas mi esposo valora como respeto que quizás en mi contexto no lo sea. 

Aun aquellos que están comprometidos deben tener una consejería prematrimonial donde puedan tener una comprensión de lo que significa respeto para él y también amor para ella. 

Uno de los grandes errores que podemos cometer es querer asumir que lo que para tu esposo significa respeto lo es para todos los hombres; debemos tener mucho cuidado en querer colocar cada pareja cristiana dentro del mismo concepto que nosotros tenemos de respeto y asumir que por eso están mal. 

El Señor nos ha hecho diferentes y por eso es tan importante entender que cada pareja es diferente a otray no significa que lo que tu esposo entiende como respeto, otro hombre lo deba entender de la misma forma. 

Es así que aún es tan diferente en cada generación, pues tienen formas diferentes de mostrar el respeto, claro está que no significa que deba ser contrario a lo que la Palabra nos explica. 

Veamos lo que la Biblia se refiere a las palabras en la comunicación, donde con su ayuda, podremos entender qué significa respeto para mi amado“Pues si yo no sé el significado de las palabras, seré para el que habla un extranjero, y el que habla será un extranjero para mí” (1 Co14: 11 NBLA). 

En nuestro matrimonio había estas palabras de extranjero, mi esposo como caribeño, su trato hacia las personas cercanas y mas hacia su esposa, es de tú”;y en el tiempo de mi crianza en Colombia, se me enseñó que mostrar respeto significaba llamar señor o señora” a las personas sin importar la edad, de hecho, hasta con nuestros propios hijos lo hacemos. Así que fue difícil, para él que su esposa le llame como a un extraño, es decir, señor; y para mí, su esposa, que me hable de tú. 

Es muy importante saber que este es un proceso que no se hace en un solo momento, es de día a día y para crecer en la sabiduría que el Señor nos da. Debemos ser mujeres que estemos en Su presencia, meditando en Su Palabra día a día, orando bíblicamente y descansando en las manos de nuestro Señor. 

Querida hermana el respetar a nuestro esposo significa primeramente ser mujeres rendidas a los pies del Señor. “Pero una sola cosa es necesaria, y María ha escogido la parte buena, la cual no le será quitada” (Luc10:42). 

De esto anterior depende el que podamos tener la sabiduría Divina para tener la adecuada comunicación y un buen entendimiento de lo que para tu esposo significa respeto. Así como nosotras necesitamos el amor, ellos necesitan el respeto.   

“Sin embargo, en el Señor, ni la mujer es independiente del hombre, ni el hombre independiente de la mujer” (1 Co11:11). 

Con la sabiduría que solo viene de vivir la Palabra, podemos glorificar al Señor respetando a nuestro esposo de la manera en que juntos podamos tener una buena comunicación, así como un buen entendimiento bíblico del respeto que le debemos a ellos y el amor que ellos nos deben dar de una manera bíblica. 

Amada hermana, te animo a que puedas conversar con tu esposo y preguntar qué significa para él el ser respetado, para que juntos puedan filtrarlo por la Palabra de Dios y construir una relación con sabiduría para glorificar a nuestro Señor. 

“Con sabiduría se edifica una casa, y con prudencia se afianza” (Pr. 24:3 NBLA).