A menudo me preguntan cómo organizo mis libros y cómo mantengo mi biblioteca. Al ser alguien  que hace reseñas, recibo libros nuevos casi todos los días y esto me ha obligado a descubrir algunos principios que de otro modo, podría haber pasado por alto. He descubierto que la clave para organizar y mantener una biblioteca es liberar el control irracional que los libros tienen sobre muchos de nosotros. He aquí algunos consejos.

Hay algunas personas que tienen bibliotecas impresionantemente grandes y pueden estar entre los pocos que realmente pueden hacer uso de miles o incluso, decenas de miles de libros. Pero la mayoría de nosotros simplemente no necesitamos tantos. No existe una correlación necesaria entre el tamaño de una biblioteca y la excelencia de una biblioteca. La cantidad no equivale a la calidad. La persona con 100 libros excelentes puede tener una biblioteca mucho mejor que la persona con 1.000 libros mediocres. No te limites a coleccionar libros; colecciona buenos libros.

Cuando tus libreros hayan alcanzado su capacidad, practica el principio de agregar un libro y  retirar un libro.  Cada vez que agregues un libro a tu biblioteca, retira otro, ya sea botándolo a la basura, vendiéndolo o regalándoselo a otra persona. Esto depurará continuamente tu biblioteca, asegurando que mejore, incluso sin aumentar de tamaño.

Un libro sin leer no hace ningún bien a nadie. Es mucho mejor que otra persona lea un libro y se beneficie de él a que se quede sin leer en tu biblioteca. Si es un libro que está muy bien y sabes que no lo volverás a leer, pásalo a alguien que sí lo hará.

No es pecaminoso botar un libro. Cuando recibo libros, suelo llevarlos a la oficina de la iglesia y los reviso allí. Los que no están muy bien los boto a la basura. Es sorprendente para mí la frecuencia con la que encuentro a personas que sacan estos libros de la basura como si los libros tuvieran un valor o importancia intrínseca y no debieran botarse. Libérate de botar los libros malos. Y cuando digo que los botes, lo digo en serio. No los vendas en una tienda de libros usados o en una venta de garaje. Si son perjudiciales para ti, también lo son para los demás. Hazle un favor al mundo y bótalos.

No es pecaminoso botar un libro, pero puede ser pecaminoso guardarlo. La glotonería puede manifestarse tanto en los libros como en las donas. Presta tus libros libremente y espera experimentar alguna atrición. Si otra persona va a sacar más provecho del libro que tú, dáselo como regalo. Practica la generosidad en lugar de la glotonería, poseyendo tus libros con las manos abiertas en lugar de cerradas.

Finalmente, ten en cuenta que muchos de nuestros paradigmas ya están cambiando a medida que avanzamos hacia las bibliotecas digitales. Al menos por ahora, los libros digitales no se pueden botar, regalar o vender. Hay un sentido en el que ni siquiera se pueden poseer realmente; obtenemos los derechos sobre ellos incluso sin poseerlos completamente. Por tanto, todo esto cambiará y nos enfrentaremos a nuevos desafíos a medida que pasa el tiempo.