Me encuentro en medio de una serie de artículos sobre los siete concilios ecuménicos de la Iglesia primitiva. Estos concilios comenzaron con el Primer Concilio de Nicea en el año 325 y concluyeron con el Segundo Concilio de Nicea en el año 787. Entre estos dos eventos hubo cinco más, los cuales trataron de comprender y establecer una teología cristiana unificada.

En esta serie estamos examinando brevemente cada uno de los siete concilios. En cada uno de ellos, estamos considerando el trasfondo y el propósito, los personajes principales, la naturaleza del conflicto, y luego los resultados y la importancia en el tiempo. Hoy continuamos con el Concilio de Éfeso. Puedes leer aquí sobre el Primer Concilio de Nicea y el Primer Concilio de Constantinopla.

Trasfondo y propósito

El Concilio de Éfeso fue convocado en el año 431 por Teodosio II, emperador de la parte oriental del Imperio Romano, el cual lo hizo a petición de Nestorio. Las enseñanzas de Nestorio sobre la naturaleza de Cristo estaban generando una gran controversia en la iglesia, por lo que solicitó un concilio con la esperanza de poder demostrar su ortodoxia y silenciar a sus detractores. Aunque Teodosio no asistió, envió al jefe de la guardia de su palacio imperial, el conde Candidiano, para que lo representara. El concilio se reunió en Éfeso, cerca de la actual Selcuk, en Turquía, con la asistencia de entre 200 y 250 obispos.

Este concilio llegó en un momento de conflicto en cuanto a la autoridad dentro de la iglesia. El Primer Concilio de Constantinopla había establecido al obispo de Constantinopla como segundo en autoridad después de Roma, cuyo obispo llevaba el título de Papa y que reclamaba su autoridad de la línea de Pedro. Alejandría y Antioquía eran también obispados poderosos y sus escuelas de cristología provenían históricamente de posiciones diferentes. Leo Davis explica: “Al igual que se dice que todos los filósofos son básicamente aristotélicos o  platónicos, así, en sentido general, todos los teólogos son en relación a la cristología antioquenos, partiendo del Jesús de los Evangelios Sinópticos y procurando explicar cómo este hombre es también Dios; o bien alejandrinos, partiendo del Verbo del prólogo de Juan y tratando de comprender las implicaciones del Logos encarnado”. Este concilio revelaría aún más la brecha entre las dos escuelas de cristología.

Personajes principales

Aunque no estuvo presente, la figura dominante en el Concilio de Éfeso fue Nestorio, originario de Antioquía de Siria. Nestorio fue un orador dotado que había sido nombrado por Teodosio II como arzobispo de Constantinopla. El segundo personaje importante fue Cirilo, arzobispo de Alejandría. Estos dos hombres representarían los dos bandos en un conflicto con profundas implicaciones para la fe cristiana.

El conflicto

Una vez en Constantinopla, Nestorio se encontró atrapado entre dos facciones: una de ellas insistía en llamar a María Theotokos (“portadora de Dios”) mientras que la otra rechazaba el título porque sostenía que un ser eterno no podía nacer. (Theotokos era un título antiguo para María que se había utilizado desde el siglo III, por hombres como Orígenes, Atanasio y Gregorio nacianzeno). En un intento de mediar en la disputa, Nestorio sugirió llamar a María Christotokos (“portadora de Cristo”). Quería afirmar que Cristo tenía una naturaleza completamente humana y no una naturaleza mezclada con Su deidad. También quería afirmar la plena realidad de Su deidad, la cual según Nestorio no podía implicar cambio o sufrimiento. Al llamar a María Christotokos, Nestorio estaba sugiriendo que ella dio a luz a Cristo, que era el prósopon (literalmente en griego la “faz” o “máscara”) del Hijo —el único objeto percibido del Hijo, pero que internamente consistía en dos naturalezas distintas, una humana y otra divina.

Cuando las noticias de las enseñanzas de Nestorio llegaron a Cirilo, éste respondió en privado a Nestorio, pero también lo hizo públicamente, lo que dio lugar a un intercambio de cartas, convirtiéndose así en un creciente debate público. Algunos han sugerido que Cirilo estaba en parte motivado no sólo por la teología, sino por las implicaciones políticas de que un teólogo antioqueno ocupara ahora la silla del segundo obispado más importante. Además de estas cartas, Cirilo escribió al Papa Celestino, quien convocó un sínodo en Roma y pronto pidió a Nestorio que se retractara de sus enseñanzas. Cirilo también convocó un sínodo en Alejandría, que llegó a la misma decisión. Le escribió a Nestorio para comunicarle las noticias de los sínodos de Roma y Alejandría y pedirle que se retractara. Para entonces, Nestorio ya había solicitado a Teodosio II un concilio y el emperador había accedido. En el concilio, Cirilo sería el principal defensor de llamar a María Theotokos y de la afirmación de que Cristo es la unidad perfecta de Dios y hombre.

Como el Papa no asistió al concilio, Cirilo fue nombrado presidente. El concilio estaba programado para comenzar el 7 de junio, pero tuvo que ser pospuesto cuando un importante contingente de obispos de Oriente (en particular Juan, obispo de Antioquía) no llegó. El día 22, Cirilo decidió finalmente convocar el concilio sin ellos. A pesar de las repetidas solicitudes para que asistiera, Nestorio se negó a asistir debido al papel de Cirilo como presidente. El concilio se reunió y votó para afirmar que la segunda carta de Cirilo a Nestorio (en la que había expuesto su cristología en su totalidad) estaba de acuerdo con el Credo Niceno y para denunciar la cristología de Nestorio (expuesta en su respuesta a la segunda carta de Cirilo) como blasfema y opuesta a la fe de Nicea.

Cuando Juan y los obispos orientales finalmente llegaron, se indignaron al ver que el concilio ya se había reunido y tomado una decisión. Inmediatamente convocaron su propio concilio, condenando y excomulgando a Cirilo y a otros. No es de extrañar que esto provocara confusión, conflictos e intrigas. Sin embargo, al final, la decisión del concilio de Cirilo fue aprobada tanto por Roma como por Constantinopla.

El resultado

El Concilio de Éfeso confirmó el Credo Niceno y el título de Theotokos para María como un título legítimo basado en ese credo. También condenaron el nestorianismo y excomulgaron a todos los obispos que no se atuvieron a la decisión del concilio.

Importancia perdurable

El Concilio de Éfeso confirmó la unión hipostática de Cristo tal como se expresaba claramente en el Credo de Nicea. Y, como bien lo resume Wikipedia, esto tuvo una importancia perdurable: “Esto precipitó el cisma nestoriano, por el cual las iglesias que apoyaban a Nestorio, particularmente en Persia, se separaron del resto de la cristiandad y pasaron a ser conocidas como el cristianismo nestoriano, la Iglesia Persa o la Iglesia de Oriente, cuyos representantes actuales son la Iglesia Asiria de Oriente, la Iglesia Siria Caldea, la Iglesia Antigua de Oriente y la Iglesia Católica Caldea”. De nuevo la doctrina trinitaria había sido defendida y aclarada aún más.

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Tim Challies es uno de los blogueros cristianos más leídos en los Estados Unidos y cuyo Blog ( challies.com ) ha publicado contenido de sana doctrina por mas de 6000 días consecutivos. Tim es esposo de Aileen, padre de dos niñas adolescentes y un hijo que espera en el cielo. Adora y sirve como pastor en la Iglesia Grace Fellowship en Toronto, Ontario, donde principalmente trabaja con mentoría y discipulado.