Este artículo pertenece a una serie titulada El Carácter Cristiano, publicada originalmente en Timchallies.com


Hoy continuamos con nuestra serie sobre el carácter del cristiano. Estamos explorando los diferentes rasgos de carácter de los ancianos, que son en realidad un llamado de Dios para todos los cristianos. Si bien se supone que los ancianos deben ejemplificar estos rasgos, todos los cristianos deberían exhibirlos.

Quisiera que consideremos juntos si es que estamos mostrando estos rasgos y de esta manera aprender cómo podemos orar para tenerlos en una mayor medida. Hoy quisiera considerar un conjunto de tres rasgos que están íntimamente relacionados el uno con el otro.

1 Timoteo 3:2 (que es el pasaje paralelo al de Tito 1:8) dice que los ancianos deben ser “sobrios, prudentes y de conducta decorosa”. Podemos agrupar estas tres palabras porque conllevan un énfasis compartido con el autodominio que conduce al buen juicio.

Sobrio es una palabra que se relaciona primordialmente con la mente. El hombre sobrio posee una mente perspicaz y vigilante, libre de excesos y fluctuaciones desenfrenadas en pensamientos e ideas. Este rasgo le permite mantenerse alerta de manera que puede protegerse a sí mismo y a otros de cualquier tipo de peligro espiritual. No es impulsivo sino reflexivo.

Así como la sobriedad se relaciona con la mente, la prudencia se relaciona con las decisiones que conducen a una acción. El anciano sobrio se encuentra libre de excesos y fluctuaciones sin control en sus acciones y conducta. Él somete voluntariamente sus emociones y pasiones al control del Espíritu Santo, con sabiduría emite juicios considerados y sabios. Manifiesta moderación y reserva en todas las áreas de su vida. Thabiti Anyabwile dice que aquellos quienes exhiben este rasgo son “sensibles, discretos y sabios”. No viven para el momento sino que consideran las consecuencias futuras de sus acciones.

Quienes son sobrios y prudentes también son decorosos. Viven vidas ordenadas, son sabios y prudentes en su trato de tal manera que otros puedan respetarlos a ellos tanto en su carácter como en su conducta. Ellos saben cómo tomar decisiones sabias y vivir el tipo de sabiduría práctica que describe el libro de Proverbios. Son personas estimadas en gran manera por otros.

Cuando consideramos estos rasgos juntos observamos a una persona que ha dominado su pensamiento y conducta de manera que ahora posee la capacidad de tener un discernimiento sabio. Su propia vida es la vitrina de dicha sabiduría. Anyabwile resume acertadamente la importancia de este rasgo diciendo que “el ministerio y la iglesia siempre están siendo observados por personas dentro y fuera de ella. Y los enemigos de la iglesia continuamente buscan oportunidades para condenarla y calumniarla. Las iglesias encuentran una ayuda eficaz para resistir este tipo de ataque cuando sus líderes son decorosos en su conducta y también son hombres de sano juicio”.

Por supuesto, Dios no solamente llama a los ancianos o a los futuros ancianos a ser “sobrios, prudentes y de conducta decorosa”, él llama a todos los cristianos a perseguir estos rasgos. Comencemos con el rasgo de sobriedad. En Romanos 12:3 Pablo escribe: “Porque en virtud de la gracia que me ha sido dada, digo a cada uno de ustedes que no piense de sí mismo más de lo que debe pensar, sino que piense con buen juicio, según la medida de fe que Dios ha distribuido a cada uno”. Más adelante en 1 Tesalonicenses 5:6 dice: “Por tanto, no durmamos como los demás, sino estemos alerta y seamos sobrios”.

Cuando hace referencia al dominio propio, Salomón advierte que “como ciudad invadida y sin murallas es el hombre que no domina su espíritu” (Proverbios 25:28). Pablo menciona el dominio propio como parte del fruto del Espíritu (Gálatas 5:23) y advierte que aquellos que no tienen dominio propio caen presa de las tentaciones de Satanás (1 Corintios 7:5). De manera explícita lo ordena a todos los creyentes en Tito 2:2-6. Lo que Alexander Strauch dice de los ancianos es verdad para todos los creyentes: Ellos deben “caracterizarse por el dominio propio y la autodisciplina en cada aspecto de la vida, particularmente en sus apetitos carnales (Hechos 24:25; 1 Corintios 7:9; 9:25). Un hombre indisciplinado posee poca resistencia a los deseos sexuales, el enojo, la pereza, el espíritu crítico y a otras bajas pasiones. Es una presa fácil para el diablo”.

En lo que tiene que ver con la honorabilidad, Pedro dice: “sino santifiquen a Cristo como Señor en sus corazones, estando siempre preparados para presentar defensa ante todo el que les demande razón de la esperanza que hay en ustedes. Pero háganlo con mansedumbre y reverencia, teniendo buena conciencia, para que en aquello en que son calumniados, sean avergonzados los que hablan mal de la buena conducta de ustedes en Cristo” (1 Pedro 3:15-16). Pablo escribe, “paguen a todos lo que deban: al que impuesto, impuesto; al que tributo, tributo; al que temor, temor; al que honor, honor” (Romanos 13:7).

La Biblia es clara al expresar que, aunque estos rasgos han de ser ejemplificados en los ancianos, los mismos deben estar presentes en todos los creyentes. El carácter de un anciano describe el carácter que todos debemos perseguir y exhibir.

Auto-evaluación

¿Dirían otros que tu eres “sobrio, prudente y decoroso”? Te animo a evaluarte a la luz de las siguientes preguntas:

  • Cuando las cosas no funcionan como tu deseas o cuando alguien señala pecado en tu vida, ¿tienes la tendencia a responder con paciente humildad o con ataques de ira? ¿Estarían de acuerdo tu esposa, hijos o familiares?
  • ¿Posees hábitos poco saludables o con pocas restricciones sobre lo que comes o bebes o lo que tiene que ver con tu tiempo de esparcimiento? ¿O estás sujetando con gozo todas estas cosas al control del Espíritu Santo?
  • ¿Exhibes consistencia y disciplina en las áreas espiritual, devocional, relacional y físicas de tu vida?
  • ¿Eres cuidadoso con tu agenda diaria? ¿Por lo general cumples con tus tareas y lo haces con excelencia?
  • ¿Tienes seguridad de lo que crees o eres fácilmente influenciable por nuevos libros, nuevos maestros o nuevas ideas? ¿Buscan las personas tu consejo cuando se encuentran con inseguridad o enfrentando decisiones difíciles?

Puntos de oración

Separados de Cristo nada podemos hacer (Juan 15:5), de manera que necesitamos su fortaleza si vamos a crecer en santidad. Permíteme animarte a orar de las siguientes maneras:

  • Oro para que me llenes de tu Espíritu de manera que el dominio propio reine en mi corazón y vida (Gálatas 5:23).
  • Oro para que me ayudes a poner a otros primero de manera que no piense de mi mismo más alto de lo que debo pensar. Ayúdame a pensar con un juicio sano y apropiado (Filipenses 2:3; Romanos 12:3).
  • Oro para que me ayudes a ser lento para enojarme de manera que pueda controlar mi temperamento (Proverbios 16:32).
  • Oro para que otros me pregunten acerca de la esperanza que hay en mí a causa de la vida decorosa y gozosa que tengo (1 Pedro 3:14-17).

Publicado originalmente en Challies.com | Traducido con permiso para Soldados de Jesucristo por Ricardo Daglio