Gran parte de la vida cristiana se reduce a esta simple disciplina: recibir la palabra de Dios. Dios me habla a través de la Biblia y me hace muchas promesas preciosas. La pregunta es, ¿creeré y obedeceré? ¿Creeré en la palabra de Dios?

Si tomo un día de cada siete y lo dedico a descansar y a adorar, ¿aún proveerás? ¿Puedo tener la confianza de que no necesito trabajar siete días a la semana para sobrevivir? Dios dice: “Considerad los cuervos, que ni siembran ni siegan; no tienen bodega ni granero, y sin embargo, Dios los alimenta; ¡cuánto más valéis vosotros que las aves! Confía en mi palabra” (Lucas12:24).

¿Mis pecados han sido realmente perdonados? ¿Soy realmente intachable ante el justo Juez de todo el universo? Dios dice: “Los he librado del dominio de las tinieblas y los trasladé al reino de mi Hijo amado en quien tenemos redención: el perdón de los pecados. Confía en mi palabra” (Colosenses 1:13-14).

Si me niego a sucumbir a esta tentación sexual, si me alejo de la oportunidad o me niego a ceder al deseo, ¿realmente lo satisfacerás? ¿Puedes Tú realmente satisfacer? Dios dice, “Toda buena dádiva y todo don perfecto viene de lo alto, desciende del Padre de las luces, con el cual no hay cambio ni sombra de variación. Confía en mi palabra” (Santiago 1:17).

¿Puede Dios realmente usar esta dolorosa situación para mi bien en mi vida? ¿Puede realmente traer belleza de estas cenizas? Dios dice, “Para los que aman a Dios, hago que todas las cosas cooperen para bien, esto es, para los que son llamados conforme a mi propósito. Confía en mi palabra” (Romanos 8:28).

¿Es la salvación realmente pura gracia? ¿No hay al menos algo que todavía tengo que ganarme? ¿No hay al menos algo con lo que tenga que contribuir? Dios dice, “Porque por gracia habéis sido salvados por medio de la fe, y esto no de vosotros, sino que es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe. Confía en mi palabra” (Efesios 2:8-9).

¿Realmente necesito detener este pecado que tanto disfruto? Es tan pequeño y me da tanta alegría. ¿Realmente importa tanto? Dios dice: “Si me amáis, guardaréis mis mandamientos. Confía en mi palabra” (Juan 14:15).

¿Puedo tener confianza en que no me alejaré de Dios? ¿Puedo tener confianza en que iré al cielo? Dios dice: “Sé convencido precisamente de esto: que Yo, el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Cristo Jesús. Confía en mi palabra” (Filipenses 1:6).

El gran enemigo del cristiano es el pecado de la incredulidad, el pecado de negarse en aceptar lo que Dios dice y el pecado de negarse a hacer lo que Dios dice. El gran amigo del cristiano es la alegría de creer y la alegría de obedecer. ¿Dónde está Dios pidiéndote que sencillamente le creas en su Palabra?