Tuve la bendición de crecer en una época en que la pornografía era difícil de adquirir. Las revistas estaban bajo los estantes en bolsas selladas, y debías pagar por tener acceso a canales o películas con contenido pornográfico. Pero no me mal entiendan. Yo miré pornografía cuando era adolescente, pero no miré en gran cantidad.

Tristemente, este no es el caso con los hombres y mujeres jóvenes en nuestras congregaciones. La mayoría de ellos son «nativos digitales». Ellos no recuerdan el no haber tenido un iPhone, iPad, o wifi gratis en todo lugar. Muchos de ellos no recuerdan un momento en el cual no hayan tenido acceso ilimitado a la pornografía.

Soy pastor en un pueblo universitario y no un científico social. No puedo decirte cuantos cristianos jóvenes miran pornografía a menudo. Pero si te puedo decir que cuando converso con jóvenes, no necesito preguntar: «¿Has batallado con la pornografía?». Puedo ahorrar tiempo al simplemente preguntar: «¿Podríamos platicar acerca de tu batalla con la pornografía?».

Iglesia, tenemos un gran problema en nuestras manos y está empeorando. Cada semana, gente joven viene a nuestras iglesias con un gran peso de culpabilidad y vergüenza. Muchos han expresado un deseo genuino de ser liberados de su pecado, pero no saben qué hacer. A menudo, los líderes de la congregación no saben cómo ayudarlos.

Así que, ¿cómo debemos responder a la crisis pornográfica en nuestras congregaciones, especialmente entre la gente joven que no recuerda un momento en el cual no estuvieran expuestos a la pornografía?

Primero, debemos enseñar a los cristianos jóvenes a ser sobrios en cuanto a su esclavitud al pecado.

A lo largo de los años, decenas de hombres jóvenes me han confesado, «Estoy luchando con la lujuria». Cuando les pregunto acerca de su lucha, me dicen que están mirando pornografía semanalmente, o más de una vez por semana, o quizá hasta diario. Si alguien estuviera usando drogas ilegales con esta frecuencia, no nos referíamos a su condición como una «lucha». Lo llamamos por su nombre: es una adicción.

Pero, por alguna razón, cuando nos referimos a los cristianos que miran pornografía no usamos el lenguaje de adicción o lo que la Biblia llama «esclavitud al pecado» (Ro. 6:6, Gá. 4:3). No, preferimos usar lenguaje más suave al referirnos a esto como una «lucha».

Mientras permitamos que los jóvenes cristianos crean que están «luchando» contra la pornografía cuando en realidad están esclavizados, no estarán dispuestos a dar los pasos drásticos necesarios para caminar hacia el arrepentimiento. El adicto nunca irá a rehabilitación hasta que esté convencido de que es un adicto.

Segundo, debemos enseñar a los jóvenes cristianos a que huyan de la tentación.

Una de las mejores maneras de salir de una situación comprometedora es, para empezar, nunca ponerse en una situación comprometedora. Pero muchos jóvenes cristianos lo hacen, especialmente con respecto a la clase de entretenimiento que consumen. Los programas populares como Game of Thrones y Westworld presentan escenas de sexo gráfico, y sin embargo, muchos jóvenes cristianos ven estos programas sin pensarlo dos veces. En su artículo “12 Questions to Ask Before You Watch Game of Thrones” [«12 preguntas que debes preguntarte antes de ver Game of Thrones». John Piper escribe:

La desnudez no es como el asesinato y la violencia que vemos en la pantalla. La violencia en una pantalla es una fantasía; nadie realmente muere. Pero la desnudez no es una fantasía. Estas actrices están realmente desnudas frente a la cámara, haciendo exactamente lo que el director dice que hagan con sus piernas, sus manos y sus senos.

El apóstol Pablo escribió: «Huid de la fornicación. Cualquier otro pecado que el hombre cometa, está fuera del cuerpo; mas el que fornica, contra su propio cuerpo peca» (1 Co. 6:18). Huir de la inmoralidad sexual incluye evitar el entretenimiento que puede ser pecaminoso en sí mismo, pero también puede ser una «puerta de entrada» al uso de la pornografía.

Tercero, debemos entrenar a los jóvenes cristianos a luchar.

John Owen escribió: «Mata el pecado o el pecado te matará». Estamos en una lucha a muerte contra el pecado. Pero la forma en que muchos jóvenes cristianos lidian con el pecado es como ver una pelea de películas. Hay mucho pleito, esquivando y bloqueando golpes.

Si tomas una clase de defensa personal, tu instructor primero te dirá que evites una pelea a toda costa. Pero si una pelea es inevitable, entonces la persona que tira el primer golpe de forma rápida y furiosa generalmente va a ganar. Sin hablar, sin esquivar, y sin bloquear golpes.

Jesús dijo: «Por tanto, si tu ojo derecho te es ocasión de caer, sácalo, y échalo de ti; pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno»  (Mt. 5:29).

Tenemos que entrenar a los jóvenes cristianos a luchar de esta manera. Muchos encontrarán la victoria a través de los medios de gracia: leer las Escrituras, orar y rendir cuentas en la iglesia. Otros necesitarán «sacarse el ojo», lo que podría incluir cambiar su teléfono inteligente por otro sin acceso a Internet, o decidir usar computadoras en bibliotecas públicas en lugar de comprar una computadora portátil.

A los nativos digitales les cuesta creer que las personas sobrevivieron sin teléfonos inteligentes y computadoras portátiles, pero como dice Jesús, es mejor perder algo temporal que algo eterno. La clave es tomar todas las medidas que sean necesarias para luchar contra los pecados que nos acosan. Esa es la única manera de ganar una pelea a muerte.

Finalmente, debemos apuntar a los jóvenes cristianos hacia el evangelio de Jesucristo.

Muchos hombres y mujeres jóvenes han estado luchando contra la adicción a la pornografía por muchos años. Están avergonzados y desanimados. Y mientras necesitamos enseñarles a huir y luchar, lo mejor que podemos hacer es dirigirlos hacia el evangelio.

Jesús fue tentado en todo, incluso para codiciar a las mujeres, y sin embargo nunca pecó. Debemos recordar que Su vida perfectamente obediente, Su muerte expiatoria por el pecado y Su resurrección que derrotó la muerte no solo son la clave de nuestro perdón, sino nuestra santificación y nuestro gozo.

Si Jesús es lo suficientemente poderoso como para resucitar a los muertos a través de la obra regeneradora del Espíritu Santo, entonces es lo suficientemente poderoso como para librarnos de nuestros pecados. Y eso incluye la adicción a la pornografía.

Escrito por Allen Duty, es el pastor de predicación en New Life Baptist Church en College Station, Texas, Estados Unidos.


Publicado también en la Revista 9Marcas #9 | El Cristiano, La Iglesia Local y la Pornografía | Puedes descargarla gratis aquí