Llegamos ahora a la sección de los mandamientos directos y cortos en pro del bienestar de la sociedad en general, habiendo establecido las prioridades de Israel en cuanto a su relación con su Dios (los mandamientos del uno al cuatro), y habiendo establecido la importancia de la familia para cada individuo y para el pueblo en general (el quinto mandamiento), ahora el Señor le da a Israel principios para una convivencia entre iguales en paz, armonía y de honra al Creador; para esto comienza con la importancia de la vida del ser humano, pues el sexto mandamiento de Dios para Israel fue: “No matarás”. Ahora bien, ¿significa que Dios de ninguna manera aprueba la muerte del ser humano? ¿Qué de las muertes accidentales o de las guerras? ¿Acaso hay alguna diferencia entre matar a alguien y asesinar a alguien? Para responder veamos lo que las Escrituras nos dicen de la muerte del ser humano en otros pasajes, y luego lleguemos a conclusiones.

La Razón

En primer lugar, debemos comprender que la razón que el Señor da en las Escrituras en pro del valor de la vida del ser humano es porque tanto el hombre como la mujer son hechos a imagen de Dios; Génesis 1:27 dice: “Dios creó al hombre a imagen Suya, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó”. Y luego allí mismo en el capítulo 9:6 dice: “El que derrame sangre de hombre, por el hombre su sangre será derramada, porque a imagen de Dios Hizo Él al hombre”. En este pasaje podemos ver que el Creador está en contra de que un hombre le quite la vida a otro ser humano, y esto porque todo ser humano lleva la imagen de su Creador; en otras palabras, asesinar a un ser humano es atacar la imagen de Dios en la tierra.

El Castigo

En segundo lugar, Dios aprueba la pena de muerte por asesinato, esto lo podemos ver en la cita de Génesis 9:6 antes mencionada como también en Éxodo 21:12 que dice: “El que hiera de muerte a otro, ciertamente morirá”. El quitar la vida a alguien según este pasaje se paga con la vida misma. También el Nuevo Testamento en Romanos 13:3-4 dice: “Porque los gobernantes no son motivo de temor para los de buena conducta, sino para el que hace el mal. ¿Deseas, pues, no temer a la autoridad? Haz lo bueno y tendrás elogios de ella, pues es para ti un ministro de Dios para bien. Pero si haces lo malo, teme. Porque no en vano lleva la espada, pues es ministro de Dios, un vengador que castiga al que practica lo malo”. Vemos acá como es lo correcto que las autoridades apliquen la justica según sea necesario.

Las Guerras

En tercer lugar, Dios aprueba la guerra justa, esto lo podemos ver por ejemplo en Deuteronomio 20, donde el Señor le da a Israel indicaciones a la hora de ir a la guerra. Y también en el Nuevo Testamento encontramos pasajes que pueden apoyar esta postura como Romanos 13:1-5; Tito 3:1; y 1 Pedro 2:13-14 que dice: “Sométanse, por causa del Señor, a toda institución humana, ya sea al rey como autoridad, o a los gobernadores como enviados por él para castigo de los malhechores y alabanza de los que hacen el bien”. Con estos pasajes se puede decir que si los líderes de una nación o algún organismo legítimo, considera necesaria una guerra por causas justificadas como por ejemplo la defensa y protección de la vida o el castigo por distintos delitos contra la humanidad, entonces por sumisión a la autoridad, por responsabilidad civil y por valor a la vida, es razonable responder al llamado de la guerra.

Diferencia entre matar y asesinar

En cuarto lugar, Dios hace claramente una diferencia entre muerte y asesinato, podemos ver esta diferencia en pasajes que muestran como Dios dice que a la hora de la muerte de un ser humano, si se demuestra que tal muerte fue por asesinato entonces se le debe castigar con pena capital; mientras que si se demuestra que fue una muerte accidental o involuntaria, entonces al culpable se le debe llevar a ciertas ciudades de refugio que previamente había establecido (Éxodo 21:12-14; Números 35:9-34). Por esta razón, porque Dios hace una diferencia entre muerte y asesinato, y porque el término matar es genérico, se usa para hablar del fin de la vida de una persona, mientras que el término asesinar habla de la intención al matar, habla de dar muerte a alguien voluntariamente o con alevosía, entonces son varios los comentaristas bíblicos que afirman que este mandamiento en lugar de decir la traducción no matarás, se debería traducir al español no asesinaras.

Jesús y el sexto mandamiento

En quinto lugar, Jesús profundizó en este mandamiento, el Señor enseñó que la ordenanza va más allá de simplemente no asesinar a alguien, sino que va a la raíz del problema que es no llegar a enojarse o como dice Carballosa “encolarizarse” contra su hermano [1] (Mateo 5:21-22). El enojo y odio de acuerdo a Jesús es un asesinato en el corazón.

Conclusión

Comprendiendo que Dios condena el asesinato incluso con la muerte, y que la razón por la que lo condena es porque todo ser humano es hecho a imagen del Creador; entonces podemos decir que Dios valora la vida humana e insta en este sexto mandamiento a que todo hombre y toda mujer la valore, por tanto, con esta ordenanza está la postura Divina ante temas como el aborto, la eutanasia y el suicidio, sencillamente el Señor está en contra de estas prácticas, esto puesto que Él es el dador de la vida y Dios Soberano, por tanto, ya sea que hablemos de la vida en un embrión humano, o de la vida en la cama de un hospital, o de una vida con una enfermedad, solo Dios tiene el derecho de quitar la vida. De manera que hablar de aborto, de eutanasia y suicidio es hablar de asesinato, es hablar de violar la voluntad del creador de estimar preciosa la vida.

Por otro lado, si comenzamos por preocuparnos por nuestro corazón y emociones, y no albergarnos enojos y resentimientos contra los demás será más fácil cumplir con este sexto mandamiento de valorar la vida y no asesinar.


[1] Carballosa Evis. Mateo, La revelación de la realeza de Cristo, Tomo I. Editorial Portavoz, Grand Rapids MI, 2007, p 213.

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Douglas Torres
Graduado del seminario bíblico Río grande (Edinburg, Texas), en la actualidad cursa una maestría en teología en el seminario Teológico bautista de Venezuela. Es facilitador del Seminario Teológico Ministerial (SETEMI), prosefor del Centro de Capacitación bíblica para pastores y maestro de la iglesia bautista Nuevo Amanecer en Bocono Edo Trujillo. Está casado con Erika de Torres y juntos tienen dos hijos, Douglas Davet y Naryet Orel Torres.