El segundo mandamiento del decálogo, siendo no solamente el segundo en orden sino también el segundo en tamaño dice: “No te harás ningún ídolo, ni semejanza alguna de lo que está arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. No los adorarás ni los servirás. Porque Yo, el SEÑOR tu Dios, soy Dios celoso, que castigo la iniquidad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen, y muestro misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis mandamientos”. Esta ordenanza  de no hacer y no adorar imágenes está dentro de los cuatro mandamientos enfocados en Dios y Su gloria, pero ¿qué significa? ¿Acaso hablaba Dios de simplemente no fabricar representaciones de dioses falsos? Y de ser así ¿Por qué no podía un israelita seguir esta costumbre tan común? ¿Acaso ya no había quedado claro con el primer mandamiento que Israel no debía tener dioses falsos o ídolos?

Leyendo el contexto de esta segunda ordenanza, encontramos que el Señor en el primer mandamiento ya había dejado claro que Él y solo Él debía ser el Dios de Israel, les había ordenado que no debían tener o buscar un dios fuera de Él, entonces vale preguntar ¿por qué ahora toca el tema de los ídolos? Pues parece obvio que al cumplir el primer mandamiento de no tener otros dioses, quedaría claro que no se debían hacer ídolos. Sin embargo, Dios es perfecto y no quiere dejar espacios vacíos con Sus mandamientos, quiere ser muy específico con lo que busca en Israel, que Él sea el Único Dios, y en consecuencia el Único que recibe toda la adoración y de la forma adecuada.

Reflexionemos por un momento: De no tener este segundo mandamiento, un israelita podría haber pensado que estaba de acuerdo con el primer mandamiento, pero igualmente hacerse una imagen o ídolo del dios que según él le estaba dando estas ordenanzas; en otras palabras, alguien podría decir que no tendría dioses falsos, podría decir que tenía solo a Jehová como Dios y así hacerse una imagen de su Dios Jehová. Por tanto, para evitar tal razonamiento equivocado, Dios provee este segundo mandamiento que no se enfocaría tanto en la exclusividad de Jehová como Dios de Israel, pero sí en cómo se le debe adorar, y nos dice que no es precisamente por medio de imágenes como la cultura y tradición de entonces. Comprendiendo esto, encontramos en este mandamiento por lo menos tres puntos.

Primero, tenemos la orden: No se debe fabricar imágenes para representar a Dios.

Siendo Dios perfecto y conociendo perfectamente al ser humano con su tendencia a lo espiritual, dice enfáticamente “no te harás ningún ídolo”; el término ídolo significa estatua, escultura o imagen; por lo que el Señor de los cielos estaba ordenando a no fabricar o hacer ningún tipo de estatua, escultura o imagen ni siquiera queriendo representarlo a Él, pues la biblia enseña que Dios es espíritu (Juan 4:24), por consiguiente sería un error querer tomar esta práctica común de la cultura de entonces para aplicarla al Dios verdadero. Es por esta razón que luego de darles los diez mandamientos a todo el pueblo, el Señor le dice Moisés “Vosotros mismos habéis visto que os he hablado desde los cielos. No haréis de mí dioses de plata, ni os fabricaréis dioses de oro” (Éxodo 20:22-23)[1]. Ahora ¿por qué Dios es tan estricto? ¿no se puede representar de alguna forma al Creador Omnipotente? Siendo este el segundo mandamiento más largo, el Señor explica lo que quiere decir.

Segundo, tenemos la explicación: Se debe honrar al Dios verdadero de la manera correcta.

Dios quiere que le adoremos tal y como Él es y no por medio de nuestra imaginación, Dios es espíritu y pide adoración espiritual. Cuando intentamos honrarle no de la forma que Él pide, toda nuestra “adoración” será inútil. Al seguir leyendo el mandamiento pareciera que el Todopoderoso le específica a Israel cómo cumplir con la ordenanza de “no hacer ningún ídolo”, pues les dice que no hagan “semejanza alguna de lo que está arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra”. De nuevo vemos como el Señor agota todas las opciones, la palabra “semejanza” significa figura, forma o apariencia, por lo que el Creador está ordenando que no se haga ninguna figura de nada para adorar, y ni siquiera para adorarle a Él, pues no había nada en los cielos, ni en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra que lo pudiera representar.

Luego, al seguir leyendo, el Señor sigue especificando lo que quiere enseñar y dice: “No los adorarás ni los servirás”, podemos ver claramente que se condena tanto la fabricación de imágenes o ídolos como desde luego el rendirle honra. Los términos adorar y servir tienen que ver con dar culto, reverencia y honra. De manera que el Dios Eterno lo que está haciendo es prohibir el culto fuera de Sus parámetros establecidos, condena rendir homenaje a alguna cosa fuera de Él pero también condena el rendir culto a Él de forma incorrecta, pues hacer una imagen de Jehová para adorarla y servirle sería una forma totalmente inadecuada de adorar al Creador, por ello lo prohíbe, Dios no solo espera adoración de Su pueblo, sino también que tal adoración sea de forma correcta.

Aquí es importante recordar que Israel poco más de un mes después de recibir estos mandamientos, directamente los desobedeció, pues recordemos que ante la ausencia de Moisés le dijeron a Aarón “haznos dioses que vayan delante de nosotros” (Exodo 32:1), y luego de hacerles un becerro de oro ellos dijeron: Este es tu dios, Israel, que te ha sacado de la tierra de Egipto. Cuando Aarón vio esto, edificó un altar delante del becerro. Y Aarón hizo una proclama y dijo: Mañana será fiesta para el SEÑOR” (Jehová), (Éxodo 32:4-5).

Realmente es asombroso leer este episodio de Israel, aunque en realidad al ser honestos, solo muestra la dureza del corazón humano, pues nos dice que por nosotros mismos no vamos a buscar honrar al Señor, nos dice que la inclinación natural del hombre es el pecado, es la desobediencia a la voluntad del Creador de los cielos y la tierra. El punto acá es que aún el deseo o buena intención de adorar al Dios verdadero (Si es que había buena intención en este episodio de Israel), pero de una forma incorrecta queda condenada en este mandamiento. El Dios autentico pide una adoración autentica, el Dios verdadero pide verdadera adoración, el Dios espíritu pide una adoración espiritual. Ahora bien, volvemos a preguntar ¿por qué? ¿Por qué no se puede representar a Jehová con una imagen? Porque como ya se ha dado a entender, siendo Dios espíritu y el Creador de todas las cosas, sería una aberración representarlo con algo de Su creación y fabricado por el hombre. Pero, además, al seguir leyendo Dios mismo da un por qué.

Tercero, tenemos la razón: Porque solo el Dios verdadero merece la adoración.

Dios continúa explicando este mandamiento y dice “Porque Yo, el SEÑOR tu Dios, soy Dios celoso, que castigo la iniquidad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen, y muestro misericordia a millares, a los que me aman y guardan Mis mandamientos”.

En este punto el Creador da una razón de Su mandamiento y es precisamente Su celo. Es cierto que para nosotros es normal hablar de celos en términos negativos, como por ejemplo sentimientos de envidia o sentimientos de temor o falta de seguridad; sin embargo, el término celos también tiene una connotación positiva donde se refiere a un compromiso, a un esmero, a una protección o un cuidado por algo que se valora, y este aspecto positivo del término es el que utiliza la Biblia al hablar de Dios, pues también en Éxodo 34:14 dice: “no te has de inclinar a ningún otro dios, pues Jehová, cuyo nombre es Celoso, Dios celoso es”. Por tanto, vemos en las Escrituras que Dios es celoso en sentido como dice Wayne Grudem, de que “procura proteger Su honor” [2]; Dios protege Su honor de ser el único que merece adoración, que merece nuestros corazones por la sencilla razón de que Él es el Único y Verdadero Dios. Como Creador Dios tiene todo el derecho de pedir la adoración exclusiva a Él. En conclusión, Dios es celoso de Su honor, gloria y alabanza.

Y al final, por causa de Su celo, de Su honor, el Señor explica que hay consecuencias, cosa que podemos ver también en Romanos 1 cuando dice que ¨”Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres, que con injusticia restringen la verdad… Pues aunque conocían a Dios, no lo honraron como a Dios ni le dieron gracias, sino que se hicieron vanos en sus razonamientos y su necio corazón fue entenebrecido. Profesando ser sabios, se volvieron necios, y cambiaron la gloria del Dios incorruptible por una imagen en forma de hombre corruptible, de aves, de cuadrúpedos y de reptiles. Por lo cual Dios los entregó a la impureza en la lujuria de sus corazones, de modo que deshonraron entre sí sus propios cuerpos. Porque ellos cambiaron la verdad de Dios por la mentira, y adoraron y sirvieron a la criatura en lugar del Creador, quien es bendito por los siglos. Amén!.

Hay pecados que tienen el potencial de trascender generaciones, y la idolatría o adoración incorrecta hecha por padres, tiene el potencial de convertirse en tradición para las siguientes generaciones, y en consecuencia se arrastraran los castigos pertinentes a tal pecado. Sin embargo, cabe notar que el texto dice que el castigo no es necesariamente por ser de una línea generacional sino “de los que me aborrecen”, es decir, de aquellos que menosprecian a Dios, a ellos también les llegará el castigo. Pero, de la misma manera que Dios es Justo para castigar el pecado, es misericordioso, es decir, bondadoso con los que se deleitan en Él, estos son los que lo aman sin importar de que línea generacional sean.

Conclusión

En su muy buena explicación sobre los mandamientos James Montgomery concluye: “El primer mandamiento se refiere al objeto de nuestra adoración, prohibiéndonos la adoración de dioses falsos. El segundo mandamiento se refiere a la manera en que esta adoración debe desarrollarse, prohibiéndonos adorar ni siquiera al Dios verdadero de manera indigna… En primer lugar Dios prohíbe la adoración de cualquier otro dios; y luego prohíbe la adoración de sí mismo por medio de imágenes” [3].

Por tanto, ¿cómo cumplir este mandamiento? Primero, considerando que no hay cosa alguna en la creación que pueda representar al Señor. Y segundo, entendiendo que Dios no solo demanda exclusiva adoración, sino correcta adoración que corresponda a quien es Él, y Él es Jehová, el Único y verdadero Dios que es espíritu y el supremo Creador, por tanto, es imposible representarlo de alguna manera; si se ha de adorar a Dios debe ser como Él demanda y no como la cultura o tradición pretenda imponer. Que Dios nos ayude a rendirle adoración digna y correcta.


[1] Biblia Textual. Sociedad Bíblica Iberoamericana. Holman Bible Publishers, 2010, p 79.

[2] Grudem Wayne. Teología Sistemática. Editorial Vida, Miami FL, 2007, p 212.

[3] Montogomery James. Los Fundamentos de la Fe Cristiana. Editorial Unilit, Miami, FL, 1996, p 233.

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Douglas Torres
Graduado del seminario bíblico Río grande (Edinburg, Texas), en la actualidad cursa una maestría en teología en el seminario Teológico bautista de Venezuela. Es facilitador del Seminario Teológico Ministerial (SETEMI), prosefor del Centro de Capacitación bíblica para pastores y maestro de la iglesia bautista Nuevo Amanecer en Bocono Edo Trujillo. Está casado con Erika de Torres y juntos tienen dos hijos, Douglas Davet y Naryet Orel Torres.