Hace poco leí en un comentario bíblico que las palabras dichas contra la reputación de una persona son como las plumas de una almohada: una vez lanzadas al viento no es posible juntarlas [1]. Y la verdad es que cuando se habla algo falso de alguien, se hace una mancha al nombre de esa persona, y esa mancha no es tan fácil de borrar. En sintonía con los últimos mandamientos del decálogo, que se preocupan por el bienestar y estabilidad de la sociedad, llegamos así al noveno mandamiento, donde el Señor le dijo a Israel No darás falso testimonio contra tu prójimo. Ahora bien, como hemos hecho con los demás mandamientos, veremos a continuación el significado, la razón y el propósito del mismo, así como las consecuencias bíblicas de su desobediencia junto con algunas aplicaciones al respecto.

El Significado

Jehová le dijo a Israel No darás falso testimonio contra tu prójimo, pero ¿qué significa? La frase No darás significa no responderás, no testificaras, no acusaras o no hablaras [2]. Mientras tanto la frase falso testimonio significa testificar o certificar una mentira, engaño o traición [3]. Y por otro lado recocemos que prójimo se refiere a un amigo, vecino o simplemente una persona en general. Por tanto, lo que dice este mandamiento es que el pueblo de Dios, (en este caso Israel, y ahora todo creyente) debe caracterizarse por hablar verdad, por testificar ante cualquier caso ya sea legal o común, con honestidad, es decir, testificar con lo que es cierto, lo cual indica desechar todo tipo de respuesta o acusación engañosa o fingida.

En esta línea de pensamiento en el mismo libro de Éxodo 23:1-3, 6-8 Jehová dice: “No propagarás falso rumor. No te concertarás con el impío para ser testigo falso. No seguirás a la multitud para hacer el mal, ni testificarás en un pleito inclinándote a la multitud para pervertir la justicia. Tampoco serás parcial al pobre en su pleito… No pervertirás el derecho de tu hermano menesteroso en su pleito. Aléjate de acusación falsa, y no mates al inocente ni al justo, porque Yo no absolveré al culpable. No aceptarás soborno, porque el soborno ciega aun al de vista clara y pervierte las palabras del justo”.

Con esto podemos ver que el significado básico de este mandamiento, y sobre todo en caso de juicio, es el de prohibir afectar alguien por medio de declaraciones falsas, es que si lo notamos el significado es ser testigos confiables, testigos comprometidos con la verdad sin mirar a quien se pueda favorecer.

La Razón

¿Por qué Dios demanda que se hable verdad? ¿por qué ser testigos confiables? Recordando que en primer lugar Dios es verdad (Dt 32:4), que en segundo lugar Dios habla verdad (Nm 23:19) y que en tercer lugar Dios ama la verdad (Sal 51:6); es por tanto totalmente razonable que el Creador y Dios verdadero pida que su pueblo de igual manera se caracterice por hablar lo que es cierto. En palabras sencillas Dios demanda que su pueblo sea veraz porque Él es veraz.

El Propósito

¿Por qué Dios demanda decir la verdad? ¿Por qué hay que esforzarse tanto en no mentir? Al leer las Escrituras podemos notar por lo menos tres propósitos: Primero, para que Su pueblo sea santo y perfecto como Él es santo y perfecto (Lev 19:1-2). El Dios verdadero pide que Su pueblo diga la verdad porque la verdad es una característica de la santidad y perfección. Segundo, para proteger o respetar la reputación de los israelitas, esto al no admitir rumores falsos que afecten su nombre y carácter (Ex 23:1-3). Y tercero, como ya hemos dicho, para proteger y dar estabilidad a la sociedad, esto por medio de una justicia comprometida con la verdad al no acusar falsamente a alguien (Dt 19:16-21).

Las Consecuencias

Podemos mencionar cuatro consecuencias negativas para la mentira o falta de verdad: Número uno, las mentiras al final alcanzarán al mentiroso, no importa cuánto tiempo pase y cómo pase, pues por una parte Dios es Justo y por otra parte hay leyes como ley de la siembra y la cosecha, lo que el hombre siembre eso cosechará (Pr 19:5; Gl 6:7).

Número dos, las mentiras pueden volverse en contra del mentiroso; en el Antiguo Testamento, en lo que se conoce como la ley del talión, se enseñaba que aquello que buscaba el israelita mentiroso lograr con su mentira, le sería devuelto tal cual, pues literalmente dice: “si el testigo es un testigo falso y ha acusado a su hermano falsamente, entonces ustedes le harán a él lo que él intentaba hacer a su hermano… No tendrás piedad: vida por vida, ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie” (Dt 19:16-21).

Número tres, las mentiras le dan un nombre al mentiroso; en la sociedad al que se conoce por decir mentiras se le conoce por engañador o mentiroso, este es el nombre o la etiqueta que resulta de hundirse en este pecado tan sutil y destructivo (Pr 3:1-3).

 

Y número cuatro, hay mentiras que por su grado deben ser juzgadas por las autoridades; si bien en la actualidad la mayoría de países no practican la ley del talión, de igual manera hay leyes que juzgan, y dependiendo de las implicaciones de las mentiras, estas puedes ameritar un juicio, para esto Dios establece autoridades (Ro 13: 1-4).

Aplicaciones

Habiendo entendido el significado, razón y propósito del mandamiento ¿cómo comprometernos con la verdad? ¿cómo caracterizarnos por ser veraces? Podemos mencionar algunos puntos al respecto:

Hablar verdad debe ser resultado de lo que Dios ha hecho por nosotros. Es cierto que la Biblia dice que del corazón salen los engaños (las mentiras Mc 7:21-22), pero también dice que el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones (Ro 5:5), también dice que tenemos el Espíritu Santo en nuestros corazones (2 Co 1:22) dice que ahora somos nuevas criaturas (2 Co 5:17) y dice que estamos en Cristo quien es la verdad (Jn 14:6); por tanto, creo que ahora es más fácil hablar lo que es cierto, pues la verdad está nosotros.  Con este mismo pensamiento Montgomery dice: “Si nuestros corazones están llenos de nuestro ego, entonces inevitablemente siempre usaremos la verdad en beneficio nuestro. Pero si la verdad inunda nuestro corazón, como lo hará cuando Cristo lo controle, entonces lo que digamos será la verdad y crecientemente será de edificación para los demás” [4].

Hablar verdad debe ser motivado por el amor al prójimo. Si amamos a nuestro semejante será más fácil no engañarlo y de esa manera no hacer algo que lo afecte en alguna forma, pues si lo pensamos, mentir es una forma también de robar, esto porque se estaría privando a alguien de la verdad (Lv 19:11). Por ello el amor nos ayudará a no mentir y así a no robarle al prójimo su derecho a la verdad.

Hablar verdad debe ser motivado por el temor al Señor. Debemos reconocer que Dios está con nosotros, y que aún la palabra no está en nosotros y Él ya la sabe (Sal 139:1-3), por ello el reconocer Su omnipresencia, Su omnisciencia y Su justicia nos debe llevar a resguardar nuestra lengua de no dar falso testimonio.

Hablar verdad debe ser motivado por un compromiso. El apóstol Pablo de forma directa y tajante dice en Efesios 4:25: Por tanto, dejando a un lado la falsedad, hablen verdad cada cual con su prójimo, porque somos miembros los unos de los otros. Y de la misma manera en Colosenses 3:9 dice: Dejen de mentirse los unos a los otros, puesto que han desechado al viejo hombre con sus malos hábitos. El apóstol nos dice que también es cuestión de decisión, debemos decidir hablar la verdad, debemos caracterizarnos por ser hombres y mujeres veraces y confiables. Dios nos da en Cristo y por Su Espíritu Santo en nosotros la capacidad para honrarle y obedecerle (Ro 6).

Por tanto, cada vez que seas tentado a mentir o a exagerar (pues esta es una forma de mentir), si has venido a Cristo en arrepentimiento de tus pecados y fe en Él como Señor y Salvador, debes recordar que ahora eres hijo de Dios, eres nueva criatura, recuerda que Dios está contigo y te está viendo, recuerda que tienes el deber de amar a tú prójimo y debes hacer un compromiso con la verdad, es tu decisión dar falso testimonio o decir la verdad.

Conclusión

Dios con este mandamiento le pedía a todo israelita que se preocupara por decir la verdad y así proteger la reputación de sus hermanos, y de esta manera proteger también la justicia al no acusar falsamente a alguien. El Señor aquí sigue dando parámetros para la santidad y bienestar de su pueblo y para la estabilidad y justicia de la sociedad. Pues una de las características de un hombre y de una mujer que quieren honrar a Dios y así vivir en santidad es un compromiso con la verdad, un compromiso con la veracidad expresada en su lucha contra la mentira y el engaño. Y una manera de vivir en sociedades justas, es viviendo en sociedades donde la verdad se respeta, se busca y se defiende. Que Dios nos ayude a decir la verdad, pues el Señor lo demanda, es lo que nos conviene y la sociedad lo necesita.

 


[1] Carro Daniel, Poe José Tomas y Zorzoli Rubén O. Comentario Bíblico Mundo Hispano, tomo 2, Éxodo. Editorial Mundo Hispano, El Paso, TX, 1997, p 186.

[2] Strong James. Diccionario Strong de palabras hebreas y arameas. Editorial Caribe, Nashville, TN, 2003, p 101.

[3] Strong James. Diccionario Strong de palabras hebreas y arameas. Editorial Caribe, Nashville, TN, 2003, p 140.

[4] Montogomery James. Los Fundamentos de la Fe Cristiana. Editorial Unilit, Miami, FL, 1996, p 248.