El cuarto mandamiento de Jehová a Israel dice: “Acuérdate del día de reposo para santificarlo. Seis días trabajarás y harás toda tu obra, pero el séptimo día es día de reposo para Jehová tu Dios. No hagas en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu sierva, ni tu ganado, ni el extranjero que está dentro de tus puertas. Porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día; por tanto, Jehová bendijo el día de reposo y lo santificó” (RV60). Este es el mandamiento más largo de los diez y el último en relación del hombre con Dios, pues los demás son en relación del hombre con su prójimo. Pero ¿Qué significa acordarse del día de reposo? ¿Significaba acaso que Israel no podía hacer nada en este día y ni siquiera en sus propias casas? y ¿por qué el séptimo día? ¿debemos aplicarlo literalmente hoy? Para responder estas preguntas dividiremos este mandamiento en cuatro secciones: La ordenanza, el propósito, la explicación y la razón.

La ordenanza

El Señor directamente dice: “Acuérdate del día de reposo”. Pero ¿Qué significa? El término “acuérdate” simplemente significa hacer memoria o recordar, pero es llamativo que cuando Moisés repite estos mandamientos al pueblo en Deuteronomio 5, encontramos entonces una pequeña variación, pues en lugar de decir “acuérdate del día de reposo”, dice: “guardarás el día de reposo”; por esta razón es importante ver qué significa también el término “guardarás”, y entonces notar que este término tiene que ver con cuidar, cumplir u obedecer. Por otro lado, el “día de reposo” se refiere al séptimo día donde el pueblo debía descansar de su trabajo o simplemente cesar de sus obligaciones laborales; de esta manera, el mandamiento es a cuidar de cumplir con el descanso al final de la semana, la ordenanza si bien implica la importancia y necesidad del trabajo, también define la importancia y necesidad del reposo.

El propósito

Inmediatamente después de la ordenanza, el Creador da la finalidad o propósito de dicha ordenanza, el texto dice: “Acuérdate del día de reposo para santificarlo. Cuando la biblia habla de santificar habla de apartar algo, habla de limpiar, de consagrar o dedicar; por ello, el mandamiento expone que Israel debía cuidar de cumplir con el día de descanso con el fin de dedicar o apartar el último día de la semana para el Señor, pues luego enfatiza y dice: “el séptimo día es día de reposo para Jehová tu Dios”; y hablando de igual manera de este día, Dios más adelante en Éxodo 31:15 se lo reitera a Moisés diciendo: “seis días se trabajará, más el día séptimo es día de reposo consagrado a Jehová” (RV60). El punto es que Israel debía separar el séptimo día de los otros seis con propósitos de culto a su Dios.

Ahora bien, es también importante recordar el propósito simple y directo del descanso, pues era algo automático al cesar la labor de una semana de trabajo. Este fin lo podemos ver en Deuteronomio 5:14 donde luego de recordar Moisés este cuarto mandamiento dijo: “para que tu siervo y tu sierva también descansen como tú”. Con todo esto podemos observar entonces dos detalles de este mandato: Primero, tiene un propósito físico al darle descanso al hombre de sus labores cotidianas; y segundo, tiene un propósito espiritual al darle el hombre a Dios de su tiempo para adorarlo y reconocerlo como el Dios verdadero.

La explicación

Al seguir leyendo las Escrituras dicen: “Seis días trabajarás y harás toda tu obra, pero el séptimo día es día de reposo para Jehová tu Dios. No hagas en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu sierva, ni tu ganado, ni el extranjero que está dentro de tus puertas”. Aquí podemos ver como el Creador ordena el trabajo y anima al hombre a cumplir con su labor específica. Pues a diferencia del término trabajo que se refiere al trabajo en todo sentido [1], es decir, al esfuerzo en general del hombre en hacer algo, el término obra se refiere a un trabajo concreto como un empleo, oficio o labor [2]. Por tanto, es la voluntad de Dios que el hombre trabaje, es el deseo del Creador que el hombre se dedique a una tarea para su sustento tal como también lo podemos ver en Génesis 2:15 y en 1 Tesalonicenses 3:10 que dice: “Si alguien no quiere trabajar, que tampoco coma.”.

Ahora, si bien es la voluntad del Creador que el hombre trabaje, también es la voluntad del Creador que el hombre descanse, y que lo haga semanalmente el día sábado en el caso del pueblo de Israel. Podemos ver como este mandamiento es de carácter nacional, Dios no quería que nadie hiciera labor alguna este día, es tan específico este mandamiento que aún los siervos, el ganado y los extranjeros debían guardar este día de reposo. Al decir el Todopoderoso que no quería que hicieran obra alguna, lo que quería decir era que no quería a nadie cumpliendo con su labor cotidiana, que tanto el carpintero como el albañil o agricultor tomaran este día para su Dios. El punto es que el Señor quería la adoración completa del pueblo entero, y al guardar el día de reposo esto sería una señal o muestra de la reverencia y dedicación de todo Israel.

La razón

El Señor termina con este cuarto mandamiento dando el porqué del mismo, el texto dice: “Porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día; por tanto, Jehová bendijo el día de reposo y lo santificó”. La razón del Señor se remonta a la creación en Génesis 2:2-3 donde utiliza prácticamente las mismas palabras. El punto es que Dios ha dado ejemplo de trabajo y de descanso al haber hecho la creación en seis días y reposar al día séptimo; y debido a tal reposo el Señor bendijo y santificó este día, lo cual significa que este día de reposo Dios lo apartó como algo bueno y necesario para el hombre, tal como también lo dijo Jesús en Marcos 2:27 “El día de reposo se hizo para el hombre, y no el hombre para el día de reposo”. Por tanto, tenemos una razón ejemplificada con Dios descansando al séptimo día de la creación.

Una segunda razón la podemos ver en Deuteronomio 5:15 donde Moisés recordándole al pueblo este cuarto mandamiento dice: “Acuérdate que fuiste esclavo en la tierra de Egipto, y que el SEÑOR tu Dios te sacó de allí con mano fuerte y brazo extendido; por tanto, el SEÑOR tu Dios te ha ordenado que guardes el día de reposo”. Es muy notorio aquí como Moisés añade otro porqué guardar el séptimo día, y es por la obra que les había hecho al liberarlos de la esclavitud en Egipto, pues estuvieron como esclavos sin descanso, pero ahora Dios los había rescatado y en agradecimiento y adoración debían tener este día solemne como estatuto permanente.

Y una tercera razón de guardar este día es que sería un testimonio e identificación del pueblo de Israel, pues en Éxodo 31:17 el Señor le dice a Moisés lo siguiente: “Los israelitas guardarán, pues, el día de reposo, celebrándolo por todas sus generaciones como pacto perpetuo. Es una señal entre Yo y los israelitas para siempre. Pues en seis días el SEÑOR hizo los cielos y la tierra, y en el séptimo día cesó de trabajar y reposó”. El acto de guardar el sábado, así como la circuncisión (Génesis 17:10-14) serían características distintivas de la nación escogida por Dios para revelarse a toda la humanidad.

Conclusión

¿Es aplicable para nosotros hoy? ¿qué podemos tomar de este mandamiento? Primeramente, hemos visto como la fuerza del mandamiento recae sobre el pueblo de Israel, pues el día de reposo junto a la circuncisión sería parte de su identidad como nación. En segundo lugar, es notable que, a diferencia de los otros nueve mandamientos, este sea el único que no se repite en el Nuevo Testamento. Tercero, tenemos citas que muestran lo innecesario de su práctica para la iglesia (Ro 14:5-6; Col 2:16-17; Gal 4:9-10). En cuarto lugar, la iglesia primitiva comenzó a reunirse el primer día de la semana celebrando así la resurrección de Cristo (Hch 20:7; Mt 28:1; Jn 20:19; 1 Co 16:2). Y en quinto lugar, la iglesia de los primeros siglos muestra como siguió la práctica de reunirse los domingos para celebrar y adorar a Cristo.

En fin, por la evidencia existente, no hay razón para aplicarlo hoy en el sentido de guardar literalmente el sábado; pero el principio de guardar un día de descanso y de culto a Dios es 100 % aplicable, esto porque lo vemos en las páginas del Nuevo Testamento al amonestarnos a congregarnos como hermanos para adorar al Señor y edificarnos mutuamente (Col 3:16-17; Heb 10:24-25).


[1] Strong James. Diccionario Strong de palabras hebreas y arameas. Editorial Caribe, Nashville, TN, 2003, p 95.

[2] Strong James. Diccionario Strong de palabras hebreas y arameas. Editorial Caribe, Nashville, TN, 2003, p 73.