En su libro How We Got to Now: Six Innovations That Made the Modern World [Cómo llegamos al ahora: seis innovaciones que hicieron al mundo moderno], publicado en el año 2015, Steven Johnson muestra las consecuencias en cadena de las ideas. Los lectores de 9Marcas recordarán, por ejemplo, la contribución de Gutenberg para los propósitos de la Reforma protestante. Pero lo que tal vez desconozcan es que la imprenta, al brindar el acceso a libros a miles de personas, también ayudó a que éstas se dieran cuenta de que eran hipermétropes, lo que condujo a la manipulación de discos de vidrio para usarlos como gafas correctivas, lo que llevó a la fabricación de lentes más potentes capaces de mirar hacia arriba en el espacio o hacia abajo en las células. Por tanto, el tipo móvil comenzó una reacción en cadena que ayudó a las personas a ver claramente el evangelio, pero también los gérmenes y las galaxias.

Al considerar la pornografía en esta Revista de 9Marcas, sería beneficioso para nosotros reflexionar sobre tales reacciones en cadena en la iglesia. Si la pornografía no es reprimida en tu iglesia, ¿qué hilos podría rastrear la próxima generación mientras limpia un gran desorden y se pregunta: «¿cómo llegamos aquí?»?

No es difícil discernir las consecuencias en las personas cuando la pornografía no es controlada: terrible adicción, vergüenza inquietante, conciencias insensibles, hipocresía perturbadora y egoísmo relacional. Sin embargo, más allá de eso, he aquí 11 consecuencias instantáneas y aterradoras de cómo el uso desenfrenado de la pornografía debilitará a tu iglesia. Ten en cuenta que éstas no son, por sí mismas, razones para evitar la pornografía. Queremos matar el pecado porque amamos a Jesús, no porque queramos más misioneros en el campo. Pero aún debemos ser conscientes de estas consecuencias corporativas de gran alcance.

1. Se debilitará el liderazgo de la iglesia

Simplemente habrá menos pastores. En primer lugar, porque si el uso desenfrenado de la pornografía plaga las filas de quien vela por el rebaño, entonces los hombres se encontrarán a sí mismos rápidamente descalificados. Pero, en segundo lugar, y quizá lo más probable, es que habrá menos jóvenes que se levanten como futuros ancianos que cumplan con los requisitos bíblicos de ser irreprensibles, maridos de una sola mujer, sobrios, respetables, justos, santos, disciplinados y libres de acusaciones de libertinaje (1 Ti. 3:1-7; Tit. 1:5-9).

2. Se debilitará el capital de liderazgo

Este punto es menos obvio que al anterior, pero existirá en una iglesia con uso desenfrenado de pornografía. Habrá menos líderes, pero incluso entre los líderes que permanecen, se puede suponer que también existen secretos vergonzosos sin ser descubiertos. Cuando una iglesia no se caracteriza por una cultura de confesión y arrepentimiento del pecado y de aferrarse al evangelio, en la mente de muchos se pone en duda si alguien está realmente capacitado para predicar, liderar y pastorear.

3. Se debilitará el servicio en la iglesia

De la misma manera en que habrá menos ancianos, también habrá menos diáconos que se apeguen a la fe con una limpia conciencia (Tit. 1:9). Pero será mucho más profundo que eso: muchos no estarán dispuestos a servir. ¿Por qué? Porque servir a otros implica desinterés y considerar a los demás como más importantes que uno mismo. Sin embargo, aquellos atrapados por el uso desenfrenado de la pornografía, se enfocarán principalmente en ellos, dejando poco espacio para servir a los demás. Además, otros quedarán excluidos de servir porque la culpa abrumadora hará que se sientan demasiado avergonzados o simplemente descalificados.

4. Se debilitará la misión de la iglesia

Habrá menos misioneros, menos evangelistas, menos plantadores de iglesias y menos personas involucradas en la capacitación y educación teológica. Y eso será así si los candidatos normales son honestos acerca de sus luchas con la pornografía. Si no son honestos, entonces habrá propagadores difundiendo un evangelio que ellos mismos no aprecian realmente, lo que también debilitará la misión de la iglesia.

5. Se debilitarán las oraciones de la iglesia

Si tomas lo que Jesús dijo acerca de la lujuria que equivale al adulterio (Mt. 5:27-30) y lo combinas con lo que Pedro escribió a los esposos acerca de que sus oraciones se verán obstaculizadas al deshonrar a sus esposas (1 P. 3:7), entonces sería lógico que aquellos envueltos en un uso desenfrenado de la pornografía no estén disfrutando vidas de oración sanas y vibrantes.

6. Se debilitará la iluminación de las Escrituras

Las oraciones de la iglesia estarán obstaculizadas, y también lo estará el estudio bíblico. Meditar, reflexionar y habitar en la Palabra de Dios es únicamente una obra espiritual. No se trata de un mero ejercicio académico. Y, sin embargo, si la pornografía no se reprime, desconectará el don de la Palabra de su Dador. Dios se convertirá en un simple concepto o idea. La iglesia sufrirá, ya que sus miembros carecerán de concentración, claridad de pensamiento y la conexión con la obra iluminadora del Espíritu (Ef. 1:17-23).  Lo que es peor, algunos empezarán a renunciar a la Biblia por completo en un esfuerzo por cohibir la convicción que leerla produce en sus vidas. Todo esto significa menos transformación corporativa a través de la Palabra, menos sabios consejos dados, y menos ayuda mutua para mantener la verdad.

7. Se debilitará el canto de la iglesia

Es una hermosa experiencia entrar en una iglesia donde los santos cantan con pasión y convicción. Las alabanzas poderosas del pueblo de Dios son un gran estímulo para la congregación, así como un testimonio intrigante para las personas inconversas que también puedan acercarse. Pero ese brillo corporativo se apagará en una iglesia donde la pornografía es predominante. La vergüenza, la hipocresía y la insensibilidad a las bellezas de Cristo no suelen conducir al canto enérgico de las alabanzas de Dios.

8. Se debilitarán las responsabilidades de los miembros de la iglesia

Los miembros de la iglesia tienen la tarea de animarse unos a otros, amonestarse unos a otros, hablar cada uno a su prójimo con la verdad y sobrellevar los unos las cargas de los otros (1 Ts. 5:11; Col. 3:16; Ef. 4:25; Gá. 6:2). Debemos exhortarnos mutuamente para no ser endurecidos por el engaño del pecado (He. 3:13). Pero el uso desenfrenado de la pornografía nos hará reacios a cumplir nuestros deberes entre nosotros. Nos aislaremos en la vergüenza o seremos menos severos de lo que podríamos, porque nos sentiremos como hipócritas.

9. Se debilitarán los matrimonios en la iglesia

Es un hecho inevitable que la pornografía no reprimida tendrá un efecto perjudicial en los matrimonios. El acercamiento romántico disminuirá, las vidas sexuales sufrirán y la confianza se romperá. Tampoco está fuera de discusión que la pornografía sirve como puerta de entrada al abuso emocional, físico y sexual entre las parejas casadas. Habrá matrimonios infelices y destrozados, lo cual es devastador en sí mismo, pero esto significa que también habrá una pérdida de ejemplos piadosos a ser imitados por las parejas más jóvenes.

10. Se debilitará el cortejo en la iglesia

Me sorprendió escuchar a un amigo cristiano hace unos años decir que las jóvenes cristianas están básicamente eligiendo entre cuál adicto a la pornografía les gusta más. Si bien no creo que esto sea cierto, y refuté su deprimente declaración, es triste que algunas personas hayan adoptado una mentalidad tan derrotista. Pero si estamos considerando la premisa del uso desenfrenado de la pornografía en la iglesia, entonces debemos reconocer que ésta podría ser la realidad percibida que algunos hombres y mujeres sienten que enfrentan: escoger entre el menor de los dos males cuando se considera a un grupo de parejas potenciales.

11. Se debilitarán las relaciones en la iglesia

La pornografía hace que veamos a los demás como objetos. Si esto no se controla, convertirá la recepción de la iglesia en un club nocturno universitario. Perderemos la capacidad de relacionarnos correctamente con aquellos a quienes estamos llamados a amar y servir. Un hermano o hermana será visto como una tentación que debe evitarse o un objeto que debe comerse con los ojos. Y los que están del otro lado de la historia sentirán el dolor de esa constante evitación o de su coqueteo pecaminoso. Esto se desarrollará hasta que ni siquiera sepamos cómo mirarnos a la cara y tener una conversación, y mucho menos cómo hacer un bien espiritual para la gloria de Dios.

Conclusión

Teniendo en cuenta todo lo que hemos dicho anteriormente, realiza un recorrido mental por la reunión semanal en tu iglesia local y haz la pregunta: si la pornografía no se controla, ¿no se ve afectado algo en nuestra reunión corporativa?

¿Las conversaciones en la recepción mientras entras? Torpes y afectadas. ¿El llamado a adorar? Muchas personas no tienen ganas de hacerlo. ¿La música? Una sombra de lo que podría ser. ¿La oración de alabanza? Algunos están lidiando con amores que compiten en su corazón. ¿La oración de confesión? Abunda el autoengaño y las excusas. ¿La oración pastoral? Mucha oración por los matrimonios que sufren en la iglesia, no tanto por la misión sacrificial de la iglesia. ¿Las ofrendas? Reina el egoísmo. ¿El sermón? Algunos se sienten insultados, otros son ambivalentes y otros cuestionan la autoridad de la Biblia. ¿La cena del Señor? Abunda la pregunta: «¿Qué significa realmente de una ‘manera indigna’?».

En conclusión, si la pornografía no se reprime, las consecuencias corporativas serán dominantes. Hermanos y hermanas, por la gracia de Dios, ¡que nada de esto sea una realidad en nuestras iglesias! Pero seamos conscientes de las posibles consecuencias corporativas para que podamos permanecer vigilantes por el bien del nombre de Cristo.

Escrito por Jason Seville, Jason es el pastor principal de una iglesia internacional en China.


Publicado originalmente en la Revista 9Marcas #9 | El Cristiano, La Iglesia Local y la Pornografía | Puedes descargarla gratis aquí