Nota editorial: Este artículo pertenece a la serie Cómo ser productivo de Tim Challies, escrita originalmente en inglés y traducida para Soldados de Jesucristo.


Hoy continúo esta serie acerca de cómo lograr ser productivo. En el escrito anterior vimos que existimos para dar gloria a Dios, y que, como cristianos, damos gloria a Dios cuando hacemos buenas obras para otras personas. Cristo “quien se dio a sí mismo por nosotros, para redimirnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo para posesion suya, celoso de buenas obras” (Tito 2:14) y ahora nos llama a cada uno a que “brille vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas acciones y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos” (Mat.5:16). Por lo tanto, “la productividad es administrar eficazmente tus dones, talentos, tiempo, energía y entusiasmo para el bien de los demás y la gloria de Dios”.

Esta definición de productividad nos llama a la acción: Necesitamos estructurar y organizar nuestras vidas para poder hacer el mayor bien a los demás y así traer la mayor gloria a Dios.

Quiero ser muy práctico a medida que avanzamos hoy, pero primero quiero abordar un concepto erróneo sobre la productividad y presentar un desafío.

Una idea equivocada, un desafío

La idea equivocada es que la gente productiva y organizada siempre cumple con sus obligaciones, nunca tiene que solicitar una prórroga y nunca siente presión al final de la semana. Pero esta no es la forma correcta de medir la productividad. ¿Por qué? Porque Dios es soberano y nosotros no. Nuestra responsabilidad es planificar, organizar y ejecutar lo mejor que podamos, pero comprender que las circunstancias y la providencia pueden interrumpir y retrasar incluso nuestros mejores planes. Hay mejores formas de medir la productividad, y las discutiremos más adelante. Por ahora, sin embargo, sólo quiero que se den cuenta que Dios tiene una manera de interrumpir nuestros planes y que incluso los mejores planes pueden fallar.

Y aquí está el desafío. No se gana mucho siendo un monstruo de la productividad y eliminando constantemente  listas masivas de cosas que hacer si el resto de tu vida está fuera de control. La productividad, hacer el bien, debe extenderse a toda tu vida, no sólo a una parte de ella. Se ha demostrado ampliamente, y ha sido mi experiencia, que cuando enfatizamos un hábito importante, otros lo siguen inevitablemente. Mostrar el dominio propio en una área de la vida de alguna manera refuerza el dominio propio en otras. Así que considera este desafío: Si quieres tener una vida organizada y hacer las cosas como nunca antes, comprométete a hacer ejercicio tres o cuatro días a la semana. O comprométete con las disciplinas diarias de leer la Biblia y orar. Escoge al menos un hábito esencial y persevera en él incluso mientras te esfuerzas por lograr que las otras cosas se cumplan.

Y ahora es el momento de ser prácticos.

Áreas de responsabilidad

Todos tenemos vidas complejas en las que intentamos constantemente encontrar un equilibrio entre las demandas que compiten entre sí. Tenemos familias, iglesias, pasatiempos y trabajos, y todos ellos compiten por las mismas 168 horas que se nos dan cada semana. Aunque el tiempo es finito, las posibilidades de utilizar este tiempo son casi infinitas. La productividad depende de la paz entre cada una de las diferentes cosas que podríamos hacer en un momento dado.

El camino hacia la paz implica primero definir nuestras áreas de responsabilidad. Sé que algunas personas van a pensar que esto no es lo suficientemente práctico, y quieren ir directamente a las listas de tareas y a la organización de la información. Vamos a llegar a eso. Pero todavía no. Ten paciencia, y veras que esto es tan práctico como todo lo que sigue.

Cada uno de nosotros tiene áreas de las que somos responsables delante de Dios, áreas de las que él requerirá una rendición de cuentas. Todos somos responsables del cuidado de nuestros cuerpos y almas, los padres son responsables del bienestar físico y espiritual de sus hijos, los maridos son responsables de la provisión, los miembros de la iglesia son responsables de extender el amor a los otros miembros de la iglesia, y cada cristiano es responsable de atender a los pobres y de compartir el evangelio. Y esto es sólo un rasguño en la superficie.

Esto es lo que quiero que hagas hoy. Quiero que pienses cuidadosamente en tus áreas de responsabilidad y las enumeres. Ahora, aquí está el desafío: Necesitas recopilar todo de lo que eres responsable en la vida y enmarcarlo en una de estas categorías, pero con el menor número de categorías posible. Necesitarás pensar en toda tu vida y tratar de crear categorías amplias.

Yo he estructurado mi vida en cinco áreas de responsabilidad:

  • Personal
  • Familia
  • Social
  • IFG (Iglesia Fraternidad de la Gracia)
  • Negocios [sitio web, conferencias, libros y demás]

No hay ninguna responsabilidad que yo tenga en la vida que caiga fuera de estas cinco áreas. Si me piden que sea algo o que haga algo, si me piden que dedique tiempo en algo, eso encajaría en una de estas áreas.

Te diré más sobre estas categorías en un momento, pero primero, una aclaración:  Como pastor, puedo combinar mi vocación y mi participación en la iglesia local en una sola categoría de IFG. Es posible que tú necesites una categoría para el trabajo y otra para la iglesia. Puede que también quieras tener una categoría para tu pasatiempo si estás muy involucrado en él, o una categoría para una obra beneficao ministerio si le dedicas mucho tiempo y atención. Tus áreas de responsabilidad pueden ser muy diferentes a las mías y no hay ningún problema con eso.

Plan de Acción: Crea una lista de tus áreas de responsabilidad.

Funciones

Antes de terminar por hoy, queremos dar un paso más allá. Ahora que hemos creado esas amplias categorías, queremos pensar un poco en cada una de ellas y comenzar a definir diferentes funciones dentro de ellas.

Dentro del área de responsabilidad de mi familia tengo ciertas funciones: Cuidado espiritual, por ejemplo, el mantenimiento de la casa, y el cuidado financiero. Dentro de mi área de responsabilidad de IFG tengo otras funciones: administración, liderazgo del ministerio de jóvenes adultos, miembro de la junta del Centro de Atención al Embarazo, y así sucesivamente.

Estas son algunas de las funciones que caen dentro de cada una de mis áreas de responsabilidad:

Personal:

  • Aptitud espiritual: Lectura de las Escrituras, oración, asistencia a la iglesia, lectura de buenos libros.
  • Estado físico: dieta, ejercicio
  • Administración: planificación, revisión

La familia:

  • Cuidado espiritual y liderazgo: Aileen, niños
  • Hogar: reparaciones, renovaciones
  • Cuidado financiero: presupuesto, mesadas para los niños
  • Crecimiento familiar: vacaciones, diversión, noches en familia

IFG:

  • Administración: las instalaciones, papeleo, comités
  • Reuniones de ancianos: preparar, dirigir, supervisar las acciones
  • Reuniones de miembros de la Iglesia: preparar, dirigir, distribuir información, supervisar las acciones
  • Ministerio de jóvenes adultos: visión y dirección del ministerio, planificación de reuniones, preparación de contenidos
  • Centro de atención al embarazo: reuniones de la junta, responsabilidades del comité, apoyo espiritual

Puedes encontrar tus funciones haciendo esta pregunta: ¿Qué tareas, funciones, proyectos o responsabilidades específicas se me han asignado en cada área de responsabilidad? O podríais preguntarte, Si quiero  escuchar a Dios decir: “Bien, buen siervo y fiel” en esta área, ¿qué necesito para ser un fiel mayordomo? Así como con esas áreas de responsabilidad, es mejor tener menos funciones que abarquen varios elementos que tener cientos de funciones. Sé tan minucioso como puedas, pero no te preocupes si te olvidas de algunos. Esta será una lista activa a la que añadirás y quitarás de manera regular.

Plan de Acción: enumera tus funciones dentro de cada una de tus áreas de responsabilidad.

Y eso es todo por hoy. Dedica un tiempo a considerar tus áreas de responsabilidad y tus funciones dentro de cada una de ellas. Puede ser tentador pasar por alto este paso, pero resiste la tentación. La dedicación a su tiempo dará sus frutos en la productividad.

Análisis y un proyecto opcional

Aquí hay un proyecto opcional si quieres tener una ventaja sobre lo que vendrá. Considera la posibilidad de auditar tu uso del tiempo durante un par de semanas. Quizás quieras hacer esto en todas las áreas de tu vida para determinar exactamente cómo usas cada una de las 168 horas asignadas a ti cada semana, o quizás quieras hacerlo sólo para aquella área de responsabilidad de tu vida que consuma la mayor parte de tu semana. Herramientas como Toggl, RescueTime y Hours pueden registrar fácilmente cada momento de su tiempo. Un diario también puede hacer esto perfectamente bien. Registra la manera en que utilizas tu tiempo y luego trata de entender cuánto de él dedicas actualmente a cada una de tus áreas de responsabilidad y/o a tus funciones dentro de ellas.