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    Cómo ser Productivo

    Nota editorial: Este artículo pertenece a la serie Cómo ser productivo de Tim Challies, escrita originalmente en inglés y traducida para Soldados de Jesucristo.


    Estas son preguntas que me hacen a menudo: “¿Alguna vez duermes? ¿Trabajas todo el tiempo? ¿Alguna vez te detienes?”   Parece que hay esta impresión entre ciertas personas de que soy un adicto al trabajo sin arrepentimiento o que soy negligente sin remordimiento hacia otras responsabilidades de la vida.   La verdad es mucho menos sórdida: he invertido mucho esfuerzo durante muchos años en aprender cómo simplificar la vida y cómo maximizar la productividad.   Me encanta hacer el mejor uso de mi tiempo y energía, y estoy constantemente ajustando los sistemas de organización que me permiten seguir siendo así.

    Hoy estoy comenzando una serie de artículos que compartirán algo de lo que he aprendido a lo largo del camino.   Realmente no sé cómo enseñar cómo hacer las cosas, excepto permitiéndote entrar en mi vida y en mis sistemas de organización.   Tengo la intención de dar ejemplos de mi propia vida, no porque sean necesariamente la mejor o única forma de hacer las cosas, sino porque funcionan para mí y pueden darte algo sobre lo cual construir.   Puedes tomar esos ejemplos e imitarlos tanto como desees o adaptarlos para que funcionen para ti.   Si todo va bien, veremos sistemas, herramientas, formas de organización y planificación, y todo tipo de cosas emocionantes. Pero primero tenemos que poner las bases.

    Todo comienza con una comprensión de nuestro propósito en el mundo.   Lo que sigue es un breve “Catecismo de Productividad” que proporciona una base para todo lo demás que diré.   Es solo cuando entendemos adecuadamente nuestro propósito y misión, que podemos ser excelentes en los sistemas y herramientas que usemos y en todo lo demás.

    En última instancia, ¿por qué nos creó Dios?

    Dios nos creó para darle gloria.

    “Porque de Él, por Él y para Él son todas las cosas. A Él sea la gloria para siempre. Amén” (Romanos 11:36).

    “… Para que en todo Dios sea glorificado mediante Jesucristo, a quien pertenecen la gloria y el dominio por los siglos de los siglos. Amén” (1 Pedro 4:11).

    ¿Cómo podemos glorificar a Dios en nuestra vida cotidiana?

    Podemos glorificar a Dios en nuestra vida cotidiana haciendo buenas obras.

    “Así brille vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas acciones y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos” (Mateo 5:16).

    “Mantened entre los gentiles una conducta irreprochable, a fin de que en aquello que os calumnian como malhechores, ellos, por razón de vuestras buenas obras, al considerarlas, glorifiquen a Dios en el día de la visitación” (1 Pedro 2:12).

    ¿Qué son buenas obras?

     Las buenas obras son obras hechas para la gloria de Dios y el bien de los demás.

    “Así brille vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas acciones y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos” (Mateo 5:16).

    “Mantened entre los gentiles una conducta irreprochable, a fin de que en aquello que os calumnian como malhechores, ellos, por razón de vuestras buenas obras, al considerarlas, glorifiquen a Dios en el día de la visitación” (1 Pedro 2:12).

    “Según cada uno ha recibido un don especial, úselo sirviéndoos los unos a los otros como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios. El que habla, que hable conforme a las palabras de Dios; el que sirve, que lo haga por la fortaleza que Dios da, para que en todo Dios sea glorificado mediante Jesucristo, a quien pertenecen la gloria y el dominio por los siglos de los siglos. Amén” (1 Pedro 4:10-11).

    Como pecadores, ¿podemos realmente hacer buenas obras?

    Los cristianos son capaces de hacer buenas obras debido a la obra de Cristo.

    “Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para hacer buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviéramos en ellas” (Efesios 2:10).

    “[Cristo] se dio a sí mismo por nosotros, para redimirnos de toda iniquidad y purificar para si un pueblo para posesión suya, celoso de buenas obras” (Tito 2:14).

    ¿En qué áreas de la vida debemos hacer buenas obras?

    Debemos hacer buenas obras en todo momento y en todas las áreas de la vida.

    “Entonces, ya sea que comáis, que bebáis, o que hagáis cualquier otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios” (1 Corintios 10:31).

    “Muéstrate en todo como ejemplo de buenas obras, con pureza de doctrina, con dignidad…” (Tito 2:7).

    “Palabra fiel es esta, y en cuanto a estas cosas quiero que hables con firmeza, para que los que han creído en Dios procuren ocuparse en buenas obras. Estas cosas son buenas y útiles para los hombres” (Tito 3:8).

    “Asimismo, que las mujeres se vistan… con buenas obras, como corresponde a las mujeres que profesan la piedad” (1 Timoteo 2:9-10).

    “Así que entonces, hagamos bien a todos según tengamos oportunidad, y especialmente a los de la familia de la fe” (Gálatas 6:10).

    “Había entonces en Jope una discípula llamada Tabita (que traducido al griego es Dorcas); esta mujer era rica en obras buenas y de caridad que hacía continuamente” (Hechos 9:36).

    ¿Qué es la productividad?

    La productividad es administrar efectivamente tus dones, talentos, tiempo, energía y entusiasmo por el bien de los demás y para la gloria de Dios.

    “Por tanto, tened cuidado cómo andáis; no como insensatos, sino como sabios, 16 aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos” (Efesios 5:15-16).

    A través de esta breve serie de preguntas y respuestas, hemos establecido que se nos ha dado vida y salvación para llevar gloria a Dios haciendo el bien a los demás. A medida que esta serie continúa, veremos formas en que podemos organizar y estructurar la vida para hacer precisamente estas cosas. Vuelve mañana y continuaremos esta serie observando las diversas áreas de responsabilidad en nuestras vidas.

    [A modo de paréntesis, una vez mi hijo (que ahora está con el Señor) realmente me animó cuando, de la nada, me dijo: “Papá, siempre tienes mucho qué hacer, pero siempre tienes tiempo para nosotros”. Él era un chico muy dulce].