Los pastores que entran a iglesias existentes son rápidamente agobiados por los cambios necesarios para mejorar la iglesia. El desafío para muchos de nosotros es saber cuándo y cómo esos cambios necesitan llevarse a cabo. Si te estas preguntando como elegir esas batallas con sabiduría, primero recibe este excelente consejo que yo recibí cuando tuve mi primera posición como pastor principal en una iglesia que a todas luces necesitaba cambios y ser revitalizada: “Predica la palabra, ama con amor sacrificial a esas personas, y no hagas ningún cambio por un tiempo”.

Ahora, habiendo compartido este consejo sabio que debe ser aplicado en primer lugar, aquí hay 3 preguntas para hacerte a ti mismo a medida que haces los cambios necesarios y cómo hacerlos con discernimiento y sabiduría:

¿Es bíblico o una preferencia?

Lo que sea que quieras cambiar, asegúrate de tener un argumento bíblico fuerte para hacerlo. Si quieres cambiar la estructura de tu iglesia a una pluralidad de ancianos-pastores, o aumentar el compromiso de todos los miembros de la iglesia para reunirse con regularidad todos los Domingos (Heb. 10:25), son cambios bíblicos apropiados que debes perseguir. Si quieres cambiar de traducción de la Biblia, el estilo de música o quitar el cuadro gigante de un Jesus blanco americano de tu lobby, eso no posee un argumento bíblico tan claro. El hecho de que sea bíblico o una preferencia, lo que importa es cómo haces ese cambio, y en muchos casos sí debes cambiarlo absolutamente.

¿Es el momento adecuado?

Solo porque el argumento sea bíblico para hacer el cambio no quiere decir que es el mejor momento para hacerlo. Muchos pastores jóvenes que entran en una iglesia existente, hacen cambios rápidos y necesarios solo porque “está en la Biblia” y no piensan en absoluto sobre pastorear a la congregación a medida que hace esos cambios. Luego se preguntan porque a los 18 meses de haber entrado en el pastorado solo la mitad de la congregación permanece y hay una falta general de confianza y sospecha hacia el pastor. Eso se da porque el nuevo pastor se preocupó mucho por averiguar qué “tenía que cambiarse” en lugar de amar y pastorear a esa congregación para que luego puedan ser receptivos al cambio.

¿Valen la pena las posibles consecuencias?

Luego de determinar si el cambio puede ser enseñado como bíblico y si el tiempo es el correcto, el pastor debe pesar las consecuencias y considerar si el cambio es sabio y vale la pena el riesgo. Por ejemplo, no voy a dividir la iglesia por una pluralidad de ancianos/pastores, o purgar una membresía inflada en los primeros años en una iglesia. Esos son cambios que pueden venir luego con una buena enseñanza y paciencia. Sin embargo, me arriesgaría a ser despedido por enfrentarme a un diácono que fue sorprendido en adulterio, o un ataque a la Deidad de Cristo, sea que la iglesia este lista para eso o no. Escoger las mejores batallas sabiamente incluye que estás listo para afrontar las consecuencias potenciales de tu decisión al mismo tiempo que te mantienes frente a Dios con una conciencia limpia.

Este es un modelo a seguir mientras determinas los cambios que deseas hacer y cómo deben ser elegidos y llevados a cabo. Lo que sea que hagas, escoge tus batallas con sabiduría, como si fueras a estar en una iglesia diez años o más. Eso te dará una perspectiva diferente y te ayudará a ser paciente.

Oh, y una cosa más. Si estas casado, escucha a tu esposa. Mi esposa me salvo de ser despedido en varias ocasiones por sus sabias precauciones sobre algunas cosas diferentes que estuve por cambiar. Tu esposa es tu compañera y va a ser una ayuda particular a la hora de hacer cosas de las que puedas arrepentirte. Escúchala.

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Brian Croft
Brian es Pastor Principal de la Iglesia Bautista Auburndale en Louisville, Kentucky y es el Fundador de Practical Shepherding, Inc. También es Miembro Principal del Centro Mathena para la Revitalización de la Iglesia y Profesor Adjunto en el Seminario Teológico Bautista del Sur.