Esta semana, cumplimos siete años del lanzamiento de este podcast. Mil cuatrocientos episodios más tarde, nos encontramos aquí finalmente con el tema de los sueños sexuales. Sí, sueños sexuales, fácilmente uno de los temas más preguntados en la bandeja y seguramente el tema más preguntado que hemos hecho a un lado hasta hoy. Pero no más. Aquí está el correo de un hombre anónimo.

“Hola, Pastor John, y gracias por el podcast. Tengo 31 años, soy creyente y llevo 12 años casado con una hermosa mujer cristiana. Conozco los mandamientos de Dios sobre el pecado sexual y sus peligros eternos. Por casi un año ya he batallado con éxito contra la pornografía gracias a la oración, la Palabra de Dios, la ayuda de mi esposa, de mi pastor y de una organización externa que monitorea mi actividad en internet con fines de rendición de cuentas. Sé y estoy de acuerdo en que el sexo fuera del matrimonio es pecaminoso e incorrecto. Aun el deseo es pecaminoso, como lo dijo Jesús. Mi pregunta es la siguiente: ¿Por qué tengo sueños sexuales lúcidos con personas que no son mi esposa, aun con personas que no conozco? Estos sueños me molestan intensamente incluso después de despertarme porque no puedo sino sentir que he pecado y, aun peor, siento que no tuve control del sueño, al contrario de lo que me pasa a menudo. He adquirido un patrón de sueño bastante poco sano, en parte porque prefiero ya no soñar para nada. Me inquieta mucho y le agradecería cualquier ayuda”. Pastor John, ¿qué le diría a este hombre?

Lo primero que le diría es que no sé por qué esto le ocurre. No quiero aparentar tener una respuesta absoluta ni psicológica, ni espiritual ni física ni hormonal sobre lo que está ocurriendo. Pienso que es bueno molestarse como él y como otros, pero no es bueno dejarse destruir por eso.

Permíteme hacer esa distinción. Permíteme dar cuatro pasajes de la Escritura que podrían dar luz sobre la manera como funcionan los sueños, lo que significan, lo que contienen y luego terminar con cinco sugerencias prácticas muy breves. Lo que oro es que estos textos puedan ser usados por el Espíritu Santo para otorgar un poder fresco de libertad de sueños que no podemos controlar, pero que Dios sí puede.

1. Los sueños pueden entregar mensajes falsos

Aquí está el primer texto: Zacarías 10:2:

“Porque los terafines hablan iniquidad,

Y los adivinos ven visiones mentirosas,

Y cuentan sueños falsos;

En vano dan consuelo.

Por tanto, el pueblo vaga como ovejas,

Está afligido porque no hay pastor”.

Ahora, de esto podemos sacar el primer punto sencillo: Existe tal cosa como un sueño falso. Eso no significa que dices que soñaste cuando en realidad no lo hiciste. No es como aquellos que dicen haber tenido un sueño cuando en realidad no soñaron. Eso no es lo que significa. Significa que ellos dicen que su sueño tuvo un mensaje particular, cuando no lo tuvo. Existen los falsos significados. Los sueños vienen y nos entregan mensajes falsos.

Así que, mi primera exhortación es que le digas al Señor y al sueño y al demonio: “Ese fue un sueño falso. No significa que estoy siendo infiel. Quiero ser fiel a mi esposa. No le soy infiel. Esos sueños son mentiras”. Así que, dile que, con base en la realidad de la Biblia, existen los sueños falsos.

2. Los sueños pueden probarnos

Aquí está el número dos: Deuteronomio 13:1-3,

“Si se levanta en medio de ti un profeta o soñador de sueños, y te anuncia una señal o un prodigio, y la señal o el prodigio se cumple, acerca del cual él te había hablado, diciendo: ‘Vamos en pos de otros dioses (a los cuales no has conocido) y sirvámoslos’, no darás oído a las palabras de ese profeta o de ese soñador de sueños; porque el Señor tu Dios te está probando para ver si amas al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma”.

Vaya, Dios utiliza falsos profetas y sueños mentirosos, incluso acompañados de señales sobrenaturales y de prodigios, para probar a Su pueblo. Así que, no está mal decir cuando un sueño así te atormenta: “Sueños, Satanás, cerebro, hormonas, lo que sea que ocasione esto, no me engañarán. Veo cómo mi fe está siendo probada aquí. ¿Amo a mi esposa? ¿Amo la pureza? ¿Amo la santidad? ¿Amo a Cristo, quien murió para purificarme? Sí, lo amo. No seré destruido por esta prueba. La pasaré por fe en la sangre de Jesús que cubre todos mis pecados y que me llena de poder para caminar en la verdad”.

Así que, no creo que esté mal decir: “No sé por qué, pero estoy siendo probado por estos sueños y voy a pasar la prueba”.

3. Los sueños pueden revelar nuestros deseos

Aquí está el número tres: Isaías 29:7-8. Esto se acerca más que cualquier otra cosa que pueda ver en la Biblia a una perspectiva freudiana de lo sueños; es decir, que señalan necesidades o deseos profundos, aun sexuales.

“Y será como un sueño, una visión nocturna,

La multitud de todas las naciones que combaten contra Ariel,

Todos los que combaten contra ella y su fortaleza, y los que la afligen.

Será como cuando un hambriento sueña

Que está comiendo;

Pero cuando despierta, su hambre no ha sido satisfecha.

O como cuando un sediento sueña

Que está bebiendo;

Pero cuando despierta, está desfallecido,

Y su sed no ha sido aplacada.

Así será la multitud de todas las naciones

Que combaten contra el monte Sión”.

Así que, el punto principal de este texto es que las naciones que piensan que vencerán a Israel no vencerán como tampoco el que sueña puede saciar su sed con el sueño. Ese es el punto.

Aquí está mi razón para señalar este texto: Era de conocimiento general que la sed puede hacer soñar a una persona que está bebiendo, solo para resultar frustrándolo. El hambre puede hacer a una persona soñar con comida, solo para levantarse hambriento. Y diría que, de la misma manera, las hormonas, los deseos y los impulsos sexuales naturales pueden hacer que una persona sueñe con tener sexo y, cuando se levanta, no ha tenido sexo.

Ahora, eso no explica por qué soñarías con mujeres que no son tu esposa. Eso puede tener sus orígenes en viejos patrones de fantasías de hace treinta, veinte, quince años que necesitan ser rotos. Pero el punto aquí es que no hay nada sorprendente en que un deseo físico como el hambre o la sed o la sexualidad pueda causar un sueño donde el deseo es satisfecho cuando en realidad no es así. Y, la pregunta es: ¿Qué harás con eso ya despierto? Esa es la pregunta, no solo por qué está ocurriendo.

4. Los sueños pueden advertirnos

Aquí está el último: Job 33:14-18 (NTV):

“Pues Dios habla una y otra vez,

aunque la gente no lo reconozca.

Habla en sueños, en visiones nocturnas,

cuando el sueño profundo cae sobre las personas

mientras están acostadas.

Susurra a sus oídos

y las aterroriza con advertencias.

Él hace que se aparten de sus malas acciones;

no las deja caer en el orgullo.

Él las protege de la tumba,

de cruzar el río de la muerte”.

Eso es increíble. Ese texto enseña que Dios de verdad utiliza sueños para aterrorizarnos con advertencias para humillar nuestro orgullo y voltearnos del pecado. Pero si eso es cierto, una forma de ver los sueños sexuales ilícitos, sueños donde realizas cosas ilícitas, es que Dios está aterrorizándonos en nuestros sueños con el horror de esta posibilidad en la vida real, para que no lo hagamos.

Eso nos lleva de vuelta a la idea de ser probados como lo dije antes: ¿tendrá el sueño el efecto diseñado por Dios de humillarnos, atemorizarnos sobre nuestra propia tendencia a pecar? Y, ¿nos agarraremos de Él para buscar la pureza cuando estemos despiertos?

Cinco maneras de deshacernos de los sueños sexuales

Así que, aquí están mis cinco sugerencias cortas que provienen de estas pocas observaciones bíblicas:

  1. Ora fervientemente por libertad de estos sueños y reúne algunos hermanos a tu alrededor que te apoyen en oración ferviente.
  2. Lee las Escrituras por cinco o diez minutos justo antes de dormir, alguna porción sobre el trabajo de Dios y Su valor como Filipenses 3:8 o Colosenses 1:15-18 o Hebreos 1:1-3. Empapa tu mente de la Palabra justo antes de dormir.
  3. Limpia tus hábitos televisivos y de películas de cualquier material sexualmente estimulante, no solo de pornografía sino también de sexualidad mundana. Ahora, eso es prácticamente todas las películas y series de televisión. Lo siento. No las necesitas. Los cristianos durante dos mil años no alimentaban sus mentes con películas cada noche. No te ayudará ser excitado por películas tipo PG-13 que contienen escenas que despiertan el interés sexual.
  4. Tal vez, hazte un estudio del sueño. Yo me los he hecho y mi esposa también para ver si tenemos o no alguna irregularidad física.
  5. Cuando todo ha sido dicho y hecho, confía en las promesas del Salmo 25:15 y di con confianza:

“De continuo están mis ojos hacia el Señor,

Porque Él sacará mis pies de la red”.