De todo lo que es único acerca de la fe cristiana, este aspecto se destaca: Sus líderes no son llamados a sus puestos por una habilidad poco común, un talento innato o un deseo abrumador. No están calificados por la personalidad carismática, la capacidad de atraer a una multitud o la retórica hábil. Más bien, los líderes cristianos son llamados y calificados por su carácter piadoso. En pasajes como 1 Timoteo 3:2-7, Tito 1:6-9 y 1 Pedro 5:1-3 leemos lo que debe ser un hombre para servir como pastor (o anciano, si prefieres).

Pero D.A. Carson ha señalado acertadamente que la lista de requisitos  para los ancianos es «extraordinaria por ser ordinaria». ¿Por qué? Porque: «las cualidades mencionadas se exigen a todos los cristianos en todas partes. Lo cual es otra forma de decir que los ancianos deben ser ante todo ejemplos de las virtudes cristianas, que se presuponen como mandato para todos los cristianos». Cada iglesia debe estar llena de hombres y mujeres que muestren estas virtudes. Y si todos los cristianos están destinados a mostrarlas, todos los cristianos deberían orar por ellas. Esta pequeña guía enumera cada una de esas virtudes y sugiere algunas oraciones relacionadas con cada una de ellas. Personalmente, oro por una de estas virtudes cada día, usando las viñetas como guía. Quizás te resulte útil hacer algo similar.

(Nota: Tengo un libro sobre este tema para el estudio individual o en grupo).

Irreprochable

Oro…

  • … para que tenga un carácter incuestionable.
  • … para que mantenga una reputación creíble y sea un ejemplo digno de seguir.
  • … para que mi vida sea tan coherente que no haya oportunidad de que se me atribuya descrédito o deshonra.
  • … para que esté libre de cualquier mancha de carácter o conducta de manera que mi vida permanezca irreprochable a los ojos de los demás.
  • … para que a través del poder del Espíritu Santo identifique, luche y mortifique el pecado dondequiera que exista en mi vida

Hombre de una sola mujer (o mujer de un solo hombre)

Oro…

  • … para que yo sea hombre de una sola mujer (o mujer de un solo hombre), ejemplar en amor y fidelidad a mi esposa (o esposo).
  • … para que no tenga miradas lujuriosas o pensamientos fantasiosos.
  • … para que considere a las mujeres mayores como madres y a las más jóvenes como hermanas, con toda pureza (o a los hombres mayores como padres y a los más jóvenes como hermanos, con toda pureza).
  • … para que sea apropiadamente discreto en mis relaciones con los miembros del sexo opuesto y que nunca sea coqueto, promiscuo, o esté involucrado en cualquier relación cuestionable.
  • … para que sea devoto a mi esposa, cuidándola y apreciándola como Cristo lo hace con la Iglesia (o que sea devota a mi esposo, sometiéndome gozosamente a su liderazgo como la Iglesia lo hace con Cristo).

Sobrio

Oro…

  • … para que sea equilibrado, moderado y libre de excesos en mis ideas y convicciones.
  • … para que sea vigilante y observador de lo que ocurre a mi alrededor.
  • … para que yo no sea el tipo de persona que pasa por alto lo que es crucial mientras se enfoca en lo que es de poca importancia.

Dominio propio

Oro…

  • … para que sea un pensador sensato y razonable.
  • … para que el orgullo que queda en mí sea atenuado por una conciencia aleccionadora del pecado restante y de la fragilidad personal.
  • … para que demuestre una sobriedad y modestia racional en todas las áreas de mi vida.

Respetable

Oro…

  • … para que mi vida sea disciplinada y ordenada en lugar de descuidada, dispersa o desorganizada.
  • … para que sea responsable, completando todas mis tareas y terminando lo que empiezo.
  • … para que sea sabio y sensato en todos mis tratos.
  • … para que practique la prudencia, reconociendo y aplicando los principios bíblicos al tomar decisiones.
  • … para que muestre el sentido común santificado.
  • … para que haya un tipo de dignidad apropiada en mí.

Hospitalario

Oro…

  • … para que sea cálido, amable y acogedor.
  • … para que abra mi casa a amigos y a extraños por igual.
  • … para que ofrezca ayuda a los necesitados sacrificadamente.
  • … para que esté dispuesto a compartir con otros lo que Dios me ha dado.

Moderado

Oro…

  • … para que desarrolle y mantenga convicciones bíblicas en torno al alcohol y a cualquier otra sustancia de la que exista la más mínima posibilidad de abuso o adicción.
  • … para que nunca viole mi conciencia, ni juzgue injustamente a los demás, ni haga alarde de mi libertad.
  • … para que sea moderado y autocontrolado en mi consumo de alcohol o de cualquier otra sustancia que pueda amenazar con la adicción.
  • … para que sea capaz de disfrutar de los buenos dones de Dios sin convertirme en un esclavo de ellos.

Padre fiel (o madre fiel)

Oro…

  • … para que sea la cabeza de mi hogar (o que me someta gozosamente a mi marido como cabeza de mi hogar).
  • … para que pase suficiente tiempo con mis hijos y los crie en la disciplina e instrucción del Señor.
  • … para que no permita que mis hijos sean insubordinados o que estén fuera de control.
  • … para que ejerza un liderazgo humilde y amoroso sobre mis hijos y no sea un tirano que obtiene la sumisión por la fuerza, la manipulación o la opresión.
  • … para que mis hijos me respeten en público y en privado.

Recto

Oro…

  • … para que sea equitativo en mis decisiones y consejos.
  • … para que sea justo en todos mis tratos.
  • … para que trate a todas las personas por igual.
  • … para que no pase por alto a los que no son como yo o a los que son olvidados fácilmente.

Ansioso por ver el bien

Oro…

  • … para que me deleite en todo lo que deleita a Dios.
  • … para que evite con buena disposición cualquier cosa que tenga una mala influencia sobre mí o sobre los que cuido.
  • … para que no sea conocido sólo por los males contra los que me opongo, sino también por el bien que defiendo.

Amable

Oro…

  • … para que no sea agresivo, combativo o propenso a arremeter contra los demás.
  • … para que sea accesible incluso para las personas que no están de acuerdo conmigo o que desean confrontarme.
  • … para que sea amable y paciente en el trato con los demás.
  • … para que sea sensible a los sentimientos de los demás de manera que mis palabras y acciones reflejen ternura y promuevan la sanidad.

Pacificador

Oro…

  • … para que no sea contencioso ni tenga ganas de pelear.
  • … para que busque siempre hacer las paces con los demás.
  • … para que sea rápido para pedir perdón a los que he ofendido y rápido para perdonar las ofensas cometidas contra mí.
  • … para que coopere con entusiasmo y gozo con los demás en lugar de ser pendenciero o competitivo.
  • … para que no sea arrastrado fácilmente a discusiones o estar jugando al abogado del diablo.

No es amante del dinero

Oro…

  • … para que no haga de las posesiones materiales la ambición de mi vida.
  • … para que me niegue a buscar ganancias financieras por encima de las cosas eternas, prefiriendo acumular tesoros en el cielo en lugar de la tierra.
  • … para que no sacrifique mi familia o mi salud espiritual en el «altar» de mi trabajo.
  • … para que no sea avaro ni codicioso, sino que sea generoso y esté dispuesto a dar a los necesitados.
  • … para que de una porción generosa de mis ingresos a la Iglesia y me goce al hacerlo.

Humilde

Oro…

  • … para que sea flexible al tratar con la gente y con las ideas que no están claramente reveladas en la Escritura.
  • … para que no sea terco e insistente en salirme con la mía en asuntos de sabiduría o preferencia personal.
  • … para que no esté tan envuelto en mis propias ideas de modo que me vuelva insensible a los pensamientos y sentimientos de los demás.
  • … para que no sea tan testarudo como para atropellar a los demás o falle en escuchar su sabiduría y sus opiniones.
  • … para que ponga a los demás en primer lugar de manera que no piense en mí mismo más de lo que debería..

Respetado por los de fuera

Oro…

  • … para que sea conocido por la gente de fuera de la Iglesia y que me respeten por mi conducta piadosa y mi consistencia de vida.
  • … para que tenga buena reputación con los vecinos, los parientes y los colegas.
  • …para que me someta a la autoridad en la Iglesia, en el trabajo y en el gobierno.
  • … para que mi nombre no tenga mancha en mi comunidad.
  • … para que sea un modelo de buenas obras en el hogar, en el trabajo y en mi vecindario, para que al hacer el bien a los demás Dios sea glorificado.

Vida santa

Oro…

  • … para que las Escrituras sean mi norma de vida.
  • … para que tenga un deseo evidente de ser como Jesucristo.
  • … para que luche constante e intencionalmente contra el pecado y busque agradar a Dios.

Que practique el autocontrol piadoso

Oro…

  • … para que tenga control sobre mis pasiones y emociones.
  • … para que lleve mi vida de acuerdo con los mandatos éticos del Nuevo Testamento.

Sólo hay unos pocos requisitos que son exclusivos de los ancianos y que no se requieren directamente de otros creyentes. Las enumero aquí con algunas oraciones sugeridas.

Que no sea un neófito

Oro…

  • … para que resista la tentación y soporte las pruebas para demostrar que mi fe es genuina.
  • … para que muestre un crecimiento continuo en mi carácter y conducta.
  • … para que crezca en mi conocimiento de las Escrituras y su aplicación a mi vida.
  • … para que no permita que ningún tipo de prominencia o posición incite el orgullo dentro de mí.
  • … para que busque cuidadosamente los puntos débiles en mi vida para asegurarme de que no estoy pasando por alto ninguna área de pecado restante.

Apto para enseñar

Oro…

  • … para que me aplique constantemente a la disciplina de estudiar la Biblia, de manera que sea un estudiante antes de ser un maestro.
  • … para que crezca en mi habilidad de tomar mi conocimiento de las Escrituras y aplicarlo a la Iglesia para su edificación y crecimiento.
  • … para que otros se beneficien al escuchar mis enseñanzas.
  • … para que crezca en mi habilidad para mantener la atención de la gente y aplicar la verdad de Dios de una manera interesante y atractiva.

Deseoso de ejercer el ministerio

Oro…

  • … para que mantenga mi deseo de servir al Señor como uno de los pastores bajo Él.
  • … para que me deleite en llevar a cabo el ministerio al que Dios me ha llamado.

Este artículo se publicó originalmente en inglés en https://www.challies.com/articles/how-to-pray-like-a-pastor/

 

Artículo anteriorLa ley del amor
Artículo siguienteDios hace la guerra con las palabras del Evangelio
Tim Challies es uno de los blogueros cristianos más leídos en los Estados Unidos y cuyo Blog ( challies.com ) ha publicado contenido de sana doctrina por mas de 6000 días consecutivos. Tim es esposo de Aileen, padre de dos niñas adolescentes y un hijo que espera en el cielo. Adora y sirve como pastor en la Iglesia Grace Fellowship en Toronto, Ontario, donde principalmente trabaja con mentoría y discipulado.