Nos encontramos a la puerta de un nuevo año y, con un nuevo año, nuevas resoluciones y, con nuevas resoluciones, una nueva determinación de leer la Biblia completa por nuestra cuenta. Y, sabiendo que esto está en la mente de muchos escuchas en este tiempo del año, comenzamos el 2019 con una serie de episodios que tratan sus preguntas sobre la lectura bíblica diaria. Aquí está la primera, de un escucha llamado Dave.

“Hola, Pastor John. Mi pregunta tiene que ver con planes de lectura. Algunas planes son familiares, planes de leer la Biblia entera canónicamente o solo el Antiguo Testamento o el Nuevo Testamento, luego están los planes cronológicos o los planes de dos o tres años. Mi pregunta es: ¿Qué plan de lectura bíblica recomienda para alguien que nunca ha leído la Biblia entera antes? Y, ¿podría darme algunos trucos que considerar durante mi primera lectura completa?”.

Antes de realizar una recomendación concreta de un plan de lectura bíblico (cosa que haré), permíteme hacer aproximadamente seis observaciones que podrían encajar en la categoría que Dave menciona cuando pregunta: “¿Algunos trucos que considerar?”. No solo pidió un programa sino también trucos que considerar. Esto es a lo que pienso que se refiere y lo que podría ofrecer en esta categoría.

Conócete a ti mismo

Lo que recomendaría para leer la Biblia completa depende de al menos cinco cosas que no conozco sobre Dave. En otras palabras, estoy acotando mi recomendación porque no lo conozco.

¿Qué tan disciplinado es? ¿Qué tanto tiempo tiene disponible? ¿Qué tanta habilidad de lectura tiene, qué velocidad y comprensión? ¿Qué tanto conoce todas las partes de la Biblia, aun las que no ha leído todavía? ¿Qué nivel de curiosidad tiene que podría impulsarlo a bajar la velocidad y descifrar lo que le confunde?

Tomando en cuenta todas estas cosas, recomendaré un plan de lectura bíblica. Pero quiero que él y otros sepan que las personas son muy diferentes y que nuestra capacidad para leer y comprender, nuestra velocidad y nuestras situaciones de vida son diferentes. Lo que recomiendo puede no ser bueno para todos, pero de todos modos haré una recomendación. Así que eso es lo primero que quería decir. Cuando pienses en trucos, comienza por conocerte bien.

Escucha la Palabra predicada

Si puedes, asegúrate de pertenecer a una iglesia que lee la Biblia y que la predica. Pocas cosas pueden ser más útiles para entender la totalidad de la Escritura que alimentarse constantemente, semana con semana, mes con mes, año con año, década con década de la Palabra de Dios predicada.

Oh, esto es tan importante. Si tu pastor no predica textos bíblicos ni te explica lo que significan, por favor busca otra iglesia. Porque las décadas de tu vida serán gloriosamente transformadas si escuchas este tipo de predicación de la Palabra por un largo, largo tiempo.

Rendición de cuentas, oración y un plan

Únete a un grupo pequeño de personas donde cada uno espere que el otro lea su Biblia y hable con los demás sobre lo que ve allí.

Ora con fervor por tu lectura Bíblica antes de leer, mientras lees y después de leer. Ora para que Dios te muestre lo que realmente está allí y que lo haga verdadero para ti.

Aparta un lugar y un tiempo para leer tu Biblia todos los días. Si no tienes un lugar y un tiempo, Satanás (y tu carne) casi con seguridad sacarán la Biblia de tu agenda y de tu espacio.

Reservas de verdad

Leer la Biblia de principio a fin en un año implica cuatro o cinco capítulos al día. Si piensas que debes recordar todo lo que lees en esos cuatro o cinco capítulos, sentirás que es totalmente abrumador e inútil.

Quiero animarte cuando pienses que has olvidado el 95 % de lo que has leído. Eso es cierto a corto plazo. Sin embargo, la Palabra de Dios está hallando morada en tu mente y en tu corazón de maneras que no puedes comprender.

El lenguaje que llamamos olvidado, los párrafos olvidados, las palabras olvidadas, las historias olvidadas, los puntos olvidados se convierten en almacenes de los que el Espíritu Santo puede sacar cosas que ni siquiera sabías que se encontraban allí. Cuando terminas tu lectura bíblica de la mañana, no te preocupes por no poder recitar el bosquejo de cada párrafo que leíste. No podrás hacerlo, a menos que seas un genio con memoria fotográfica.

En cambio, toma una oración clara y nítida contigo, algo que te anime, algo que te motive, algo que te fortalezca, algo que te guíe. Escríbelo en un pedacito de papel, ponlo en tu bolsillo, ponlo en tu bolso o lo que sea que lleves. Repítelo para ti mismo una y otra vez durante el día. Esas 365 oraciones acumuladas se convertirán en un poder increíble y en una reserva de verdad con el tiempo.

Escoge un plan

Ahora, aquí está mi recomendación para el plan de lectura bíblica que pidió Dave. Recomendaré el que uso porque por eso lo uso. Me encanta. Pienso que es muy valioso.

Se llama el plan de lectura bíblica Discipleship Journal [Diario de discipulado]. Búscalo en Google. O busca en Google “los mejores planes de lectura de la Biblia en un año” y será uno de esos. Cuenta con dos características que me encantan.

La primera es que cada día lees de cuatro lugares diferentes en la Biblia, lo que significa que si uno de ellos te termina confundiendo, otro puede ser perfecta y exactamente lo que necesitabas para el día.

La otra característica única es que solo te requiere leer 25 días de cada mes, no 30 o 31. La razón principal para esto es que todos nosotros conocemos personas que suelen atrasarse en su lectura. Si tú te atrasas y no hay días para recuperarte, para febrero ya vas diez capítulos atrasado y te das por vencido. Pero si tienes cinco días de cada mes para recuperarte, tenderás a recobrar el ánimo y continuar.

Si eres un lector muy disciplinado y nunca te atrasas, tendrás cinco días gloriosos para memorizar. Esto es lo que yo hago al menos. Escojo un salmo; ahora estoy memorizando los Salmos del 25 al 103. Vuelvo a memorizar Romanos 8; vuelvo a memorizar Filipenses. Esto es lo que hago yo con mis cinco días al final de mes.

Esta mañana, me encontraba leyendo el Evangelio de Juan, el Apocalipsis, Job y Amós. No, eso fue ayer, esta mañana fue Jonás. Aunque no recuerdo los detalles de lo que leí en los cuatro pasajes, sí recuerdo lo que vi en Juan 17 y lo que vi al final de Jonás: “¿No he de apiadarme Yo de Nínive, la gran ciudad, en la que hay más de 120,000 personas que no saben distinguir entre su derecha y su izquierda?” (ve Jonás 4:11). Sí recuerdo eso, aunque no recuerdo todo lo que vi en Job. ¿Qué era lo de Job? ¿Qué decía Eliú? No recuerdo lo que Eliú decía, pero está bien. Olvidé lo que decía Job pero recordé una oración sobre cómo debo ser misericordioso con aquellos que no pueden distinguir entre su derecha y su izquierda. Se entiende la idea.

Me encantan las Escrituras. Me encanta animar a la gente a leer la Biblia completa. Si dejamos fuera grandes partes de la Biblia, probablemente no conoceremos a Dios como deberíamos.