Por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias. Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad.
Lamentaciones 3:22-23

Cada mañana me gusta recordar que somos salvos solo por los méritos de Cristo, no debo despertar con la preocupación por mi salvación eterna, no debo seguir ciertos pasos para alcanzar el favor de Dios y su misericordia, no.

Cada mañana nos abrazamos nuevamente a la justicia de Cristo, su obediencia perfecta, su santidad intachable, su amor incondicional y su entrega absoluta.

Cada mañana nos aferramos a la cruz y confiamos en la sangre que nos cubre y nos limpia de todo pecado.

Cada mañana damos gracias a Dios porque mis buenas obras y mis malas obras nunca podrán modificar mi nueva vida en Cristo, escondido estoy con Él en Dios.

Cada mañana si eres un genuino creyente puedes llenar tu corazón de gozo y absoluta confianza, Aquel que te salvó, te sostiene y te sostendrá por la eternidad.

Esta mañana enfrenta este día con una nueva esperanza renovada en la justificación que es -como enseñan las Escrituras- solo por fe, solo por gracia, solo por Cristo, solo para la gloria de Dios.

Que la gracia del Señor nos acompañe.