Con frecuencia sobrestimamos nuestra sabiduría. A menudo sobrestimamos nuestra capacidad para evaluar correctamente cualquier situación. Con frecuencia sobrestimamos nuestra capacidad de saber lo que sería mejor para nosotros mismos y para los que amamos. No somos nada si no estamos centrados en nosotros mismos, si no somos autosuficientes, si no estamos seguros de nosotros mismos.

Por supuesto, sabemos que, en teoría, somos pequeñas criaturas limitadas cuyo conocimiento es escaso y cuya comprensión es mínima. Pero esto rara vez nos impide actuar como si supiéramos mucho más de lo que realmente sabemos, como si fuéramos mucho más sabios de lo que realmente somos. Esto rara vez nos impide orar como si lo mejor que pudiera hacer Dios fuera concedernos nuestros deseos, ceder a nuestra voluntad, hacer las cosas de la manera que exigimos. “Sin embargo, no como tú quieres, sino como yo quiero” es a menudo nuestra petición funcional ante el Señor.

Pero aquellos que viven por la fe, deben tener fe no sólo en la salvación de Dios, sino también en Su providencia. Deben tener fe en que Dios conoce mejor no sólo el estado de sus almas, sino también los acontecimientos de su vida, para confiarle no sólo su futuro feliz en el cielo, sino también su difícil presente aquí en la tierra. Deben tener fe en el deseo de Dios de escuchar sus oraciones, en Su capacidad de responder a sus oraciones, pero también en Su capacidad mucho mayor de saber lo que es mejor para ellos y lo que mejor sirve a Su gran plan y propósito.

Es por esta razón que debemos orar con sinceridad y devoción, derramando nuestras peticiones ante el Señor, pero al mismo tiempo encerrando cada oración en las palabras, “sin embargo, no se haga mi voluntad sino la tuya”. Aunque podemos y debemos orar por aquellas cosas que anhelamos, siempre debemos orar para que lo que deseamos sea según la voluntad de Dios. Esto no es más que un reconocimiento de la grandeza del conocimiento de Dios y de las limitaciones del nuestro. Es admitir que siempre es mejor que Dios cumpla Su voluntad, en lugar de que nosotros cumplamos la nuestra. Es profesar que los caminos de Dios son siempre mejores que los nuestros, incluso cuando contradicen nuestros más fervientes deseos, y que sus caminos son más altos que los nuestros, incluso cuando conducen por los valles más profundos.

Por la fe creemos que Dios corregirá algún día todo lo malo y traerá un gozo mucho mayor que cada dolor. Por la fe creemos que adoraremos a Dios por cada una de Sus acciones y le alabaremos por cada aspecto de Su providencia. Por la fe creemos que veremos que cuando nuestra voluntad y la Suya estaban en contradicción, en realidad estábamos deseando lo que era simplemente la segunda mejor opción.

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Tim Challies es uno de los blogueros cristianos más leídos en los Estados Unidos y cuyo Blog ( challies.com ) ha publicado contenido de sana doctrina por mas de 6000 días consecutivos. Tim es esposo de Aileen, padre de dos niñas adolescentes y un hijo que espera en el cielo. Adora y sirve como pastor en la Iglesia Grace Fellowship en Toronto, Ontario, donde principalmente trabaja con mentoría y discipulado.