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    Me he sentido atraído por esta oración escrita por Scotty Smith, una oración que pide a Dios que ayude a nuestros amigos a terminar bien en el evangelio, que nos ayude a todos a permanecer fieles hasta que el día de hoy sea el Día definitivo. Comienza con este pasaje de la Escritura:

    “Tened cuidado, hermanos, no sea que en alguno de vosotros haya un corazón malo de incredulidad, para apartarse del Dios vivo. Antes exhortaos los unos a los otros cada día, mientras todavía se dice: Hoy; no sea que alguno de vosotros sea endurecido por el engaño del pecado. Porque somos hechos partícipes de Cristo, si es que retenemos firme hasta el fin el principio de nuestra seguridad” (Hebreos 3:12-14).

    Querido Jesús, esta porción de Tu Palabra es a la vez aleccionadora y alentadora. Me lleva a pensar esta mañana en la amistad y en el mensaje del Evangelio que me has dado. Estoy muy agradecido por la red de amistades que has tejido en mi vida. Siendo una persona introvertida, el proceso de dedicar mi corazón para establecer relaciones a largo plazo ha requerido y sigue requiriendo la obra del Evangelio en mi corazón, una obra de gracia que Tú has provisto fielmente.

    Ya he sujetado el asa de los ataúdes de un par de amigos y ellos harán lo mismo conmigo algún día. Más que nunca, quiero que acabemos bien juntos en el Evangelio. ¿Cómo es eso, Jesús, y qué requiere?

    Tengo la tentación de tratar mis mejores amistades como un par de sandalias desgastadas por el uso; simplemente disfruto de estas relaciones sin pensar ni esforzarme mucho. Es un gran regalo tener amigos que puedan terminar tus frases, soportar las bromas de los demás, apreciar las peculiaridades de cada uno y aceptar las debilidades de los demás. Sin duda, se trata de un regalo del Evangelio.

    Sin embargo, Jesús, seguimos siendo hombres insensatos, capaces de actuar de manera muy destructiva, propensos a divagar, objetivos fáciles de la tentación. El pecado es sumamente engañoso. Creo de todo corazón en la “perseverancia final de los santos”, pero también creo que son los santos los que finalmente perseverarán. Tu palabra es muy clara: la perseverancia en el Evangelio es una señal de estar arraigado en el Evangelio. Eso no me asusta, pero sí me humilla.

    Ayúdanos a saber cómo hacernos responsables unos de otros para creer en el Evangelio. Ayúdanos a tomar en serio las luchas del corazón de los demás. No permitas que confundamos la adulación con el estímulo. Ayúdanos a no minimizar ni marginar nunca el poder destructor del pecado. Ayúdanos a saber predicar el Evangelio a nuestros propios corazones cada día y a los demás todo el tiempo hasta que el Hoy dé paso al Día definitivo. Te lo ruego en Tu glorioso nombre, amén.


    Este artículo se publicó originalmente en inglés en https://www.challies.com/quotes/finishing-well/